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Desertor descarta que el colapso del régimen norcoreano suponga la unificación

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Desertor descarta que el colapso del régimen norcoreano suponga la unificación

Desertor descarta que el colapso del régimen norcoreano suponga la unificación

El colapso del régimen de Corea del Norte "no significaría automáticamente la reunificación", opinó hoy el desertor Lee Gie-myung, que precisa que "hay gente dentro del sistema capaz de asumir el poder".

El disidente, de 63 años y presidente del Centro PEN de los Escritores Norcoreanos en el Exilio, afirma en una entrevista con Efe que esa eventualidad supondría solo "empezar un camino posible".

De eso modo, tal vez despeja el extendido temor en la vecina Corea del Sur a una oleada incontrolada de refugiados norcoreanos si se produce el abrupto desmoronamiento del último régimen estalinista de Asia.

En su opinión, "entre un 20 y un 30 por ciento de la población está en contra" del líder norcoreano, Kim Jong-un.

Sin embargo, aclara que para que una "revolución del cambio tenga éxito debería alcanzar entre el 50 y el 60 por ciento del pueblo".

El escritor, que huyó de su país en 2000, participó en Alcalá de Henares en un foro sobre derechos humanos en Corea del Norte organizado por el Centro de Excelencia sobre Integración Regional de la Universidad de Alcalá de Henares.

Como cualquier otro niño, Lee Gie-myung concluyó sus estudios de bachillerato, pero luego fue obligado a realizar un "servicio militar de nueve años y siete meses" tras lo cual tuvo que trabajar en una mina.

"Gracias a una buena amistad con el secretario del partido fui a estudiar a la Universidad -explica a Efe-, Geología, claro y regresé como ingeniero".

Sin embargo, aclara, "mi ilusión era escribir y fui a las clases nocturnas de la facultad de Letras".

Luego se convirtió en escritor "a tiempo parcial", quienes ocasionalmente son requeridos para escribir, a diferencia de quienes en Corea del Norte escriben, por lo general loas a la familia Kim, pero a tiempo completo.

"Es cuando viajé a China como escritor oficial cuando conocí el mundo exterior y decidí desertar", rememora Lee, quien tuvo que dejar atrás a su familia, y también un mundo repleto, según él, de delatores y soplones, "miembros del servicio secreto del régimen".

No obstante, aclara que todo el mundo es consciente de ser "espiado, todos lo saben".

Durante su intervención en el foro, Lee Gie-myung indicó a los estudiantes que China, pese a "parecer de acuerdo con las sanciones", no se retirará del mercado, ni cesarán las importaciones de Corea del Norte.

"China no puede renunciar a Corea del Norte como aliado", advirtió el disidente, para quien el actual enfriamiento de relaciones diplomáticas no afectará a los negocios privados.

En vez de ayudas y cooperación, el régimen de Pyongyang debe tener "más restricciones" proclamó Lee, al tiempo que invitó a los universitarios españoles a recoger firmas para llevar a Kim Jong-un ante el Tribunal Penal Internacional (TPI).

"No es un país comunista, es un país de idiotas", añadió el desertor para quien allí "solo viven (bien) los adeptos al poder, con un alto nivel de vida, ya que se sirven del pueblo para vivir muy bien".

En Corea del Norte "el problema es el sistema hereditario", -matiza para enfatizar la necesidad de- "desterrar esa estructura" de poder.

Aunque defiende el aislamiento internacional para debilitar al Gobierno de Pyongyang, reconoce que una mayor apertura al exterior supondría mayor información para los norcoreanos.

Las ejecuciones de altos cargos en el régimen no serán las que lo hagan tambalearse, ni guardan relación alguna con la alianza con China, añade el escritor, que recuerda que Jang Song-thaek, número dos hasta su ejecución a finales de 2013, que "se hizo altanero" a ojos del actual mandatario, su sobrino Kim Jong-un.

Lee Gie-myung lamenta que "si todos los países cortaran las relaciones y no las tuviera siquiera con China el régimen se caería".

Sostiene que para evitar la disidencia en la cúpula del poder "los Kim son muy fieles con sus fieles y no escatiman dinero para mantener a sus allegados".

Sin embargo, la población se mantiene en la ignorancia completa del mundo exterior salvo quienes tienen familiares desertores, puntualiza el presidente de los escritores norcoreanos exiliados.

Sobre la tibia apertura a los intercambios comerciales y la incipiente industria turística previene que "ojalá fuera una apertura política".

"Es la necesidad de divisas", añade, para poner como ejemplo el acuerdo con "Taiwán por el que dos mil embarcaciones pesqueras faenan en sus mares".

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