eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Empieza el juicio al celador de Olot que confesó once asesinatos de ancianos

- PUBLICIDAD -
Empieza el juicio al celador de Olot que confesó once asesinatos de ancianos

Empieza el juicio al celador de Olot que confesó once asesinatos de ancianos

Un jurado popular juzgará a partir de mañana en la Audiencia de Girona al celador del geriátrico de Olot "La Caritat", uno de los mayores asesinos en serie de la crónica negra española, que afronta 194 años de prisión por matar a once ancianos con fármacos y productos de limpieza corrosivos.

En la nueva sede de la Audiencia de Girona se elegirá mañana al jurado popular que debe juzgar los asesinatos de los once ancianos, unos crímenes que, según declaró el celador, Joan V., cometió por "compasión" hacia ellos, como si se tratara de una eutanasia.

El móvil de la serie de crímenes que se imputan a Joan V. será una de las incógnitas que planearan sobre el juicio y que puede resultar clave para juzgar el caso, junto al estado de salud mental del procesado, que según los forenses que lo examinaron no sufre ningún trastorno psíquico, aunque sí de una falta de ética que le hacía considerar sus crímenes como un acto compasivo.

El celador del geriátrico "La Caritat" de Olot fue detenido en 2010, acusado del asesinato de una anciana de 85 años a la que había obligado a ingerir un líquido corrosivo, y la investigación abierta a raíz de su arresto destapó su posible implicación en otras muertes ocurridas en el centro en el que trabajaba.

Un mes después, Joan V., vecino de Castellfollit de la Roca (Girona) de 48 años, pidió voluntariamente volver a declarar ante el juez de instrucción para revelarse como uno de los mayores asesinos en serie de la historia criminal de España al confesar haber "ayudado a morir" a once ancianos, nueve mujeres y dos hombres.

La Fiscalía pide inicialmente 194 años de prisión para Joan V., así como el pago de una indemnización de 530.000 euros para las familias de las víctimas, aunque podría rebajar la condena por la atenuante de confesión si el procesado mantiene ante el tribunal la versión de los hechos que defendió en la fase de instrucción.

El fiscal descarta el argumento del procesado de que actuó movido por compasión hacia las víctimas, como si de una eutanasia se tratara, en base al informe forense que descarta que sufriera trastornos mentales.

De hecho, acusa al celador de actuar con alevosía, al tratarse sus víctimas de personas indefensas, y en los tres últimos casos añade también la circunstancia del ensañamiento, ya que supuestamente las mató con lejía o ácido desincrustante, lo que provocaba a los ancianos graves quemaduras y un enorme dolor en su agonía.

De hecho, una de las incógnitas del caso es dilucidar los motivos por los que el celador, cuyos compañeros en el geriátrico "La Caritat" definen como una buena persona "cariñosa" con los ancianos, decidió cambiar de "modus operandi" y recurrir a la lejía o el salfumán para dar muerte a sus tres últimas víctimas.

En su última declaración ante el juez, el celador no supo dar explicaciones sobre ese giro en la manera de ejecutar sus crímenes y se escudó en que se encontraba bajo los efectos del alcohol y las drogas cuando los cometió.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha