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Ennahda refrenda proyecto de refundación que mira hacia la islamo-democracia

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Ennahda refrenda proyecto de refundación que mira hacia la islamo-democracia

Ennahda refrenda proyecto de refundación que mira hacia la islamo-democracia

El décimo congreso nacional del movimiento islamista moderado "Ennahda" refrendó hoy el proyecto pionero e innovador de refundación que presentó su líder, Rachid Ghanuchi, y que lo convierte en un partido civil en el sentido islámico de la cristiano-democracia.

Un giro revolucionario en el mundo musulmán, ya que sobre el papel separa la actividad política de la predicación islámica (dawa) y entierra así el "islám político" que popularizaron "los Hermanos Musulmanes" egipcios para avanzar hacia lo que el propio Ghanuchi ha definido como "islám democrático".

"En este congreso lo que se ha hecho es redefinir de forma clara las prioridades del partido. La prioridad en la próxima etapa será la economía, la educación, la estabilidad del país, la sanidad, la agricultura y la industria", explicó a Efe Ali Laridi, secretario general de la organización.

"La cuestión de la democracia siempre ha estado en el orden del día, y ahora hay que ponerla en práctica, mejorando y profundizando las estructuras. Otras cuestiones presentes en el pasado como la identidad y la preservación de la identidad árabe-musulmana no son ya una prioridad", agregó.

Al hilo de este argumento, el que fuera ministro de Interior y primer ministro durante el gobierno transitorio de la Troika (2011-2014), subrayó que esta nueva etapa es la etapa del pueblo, esta ley es la ley del pueblo, de las instituciones del pueblo, de la expresión de la voluntad del pueblo".

"La población debe evolucionar libremente, elegir libremente de qué forma quiere vivir y el estado, como los partidos políticos de los países desarrollados, debe preocuparse sobre todo de las cuestiones económicas, de la política exterior y la lucha contra el terrorismo y la criminalidad", concluyó.

Mientras que todo apunta a que Ghanuchi será reelegido a lo largo de esta noche, la refundación del partido se topó con la resistencia de un grupo del ala más dura, que obligó a prolongar las discusiones e incluso introducir ciertas modificaciones a la propuesta inicial presentada por la dirección.

Los desacuerdos se centraron, sobre todo, en el engranaje de los nuevos mecanismos de funcionamiento interno, en particular la fórmula para elegir los futuros comités ejecutivos y la naturaleza de las relaciones entre los comités regionales y el liderazgo tras la descentralización acordada.

"Hemos iniciado una nueva estructura regional que es muy importante. Consideramos que la descentralización política servirá para un pacto para la elección de nuevos líderes regionales y para preparar las elecciones municipales de 2017", explicaba a primera hora la diputada Saida Oumissi.

"El principal punto de discusión es qué tipo de relaciones habrá entre las regiones y el centro", admitía la representante, una de las mujeres con mayor poder y ascendencia dentro del organigrama del nuevo partido.

El resto de las mociones fueron aprobadas por aplastante mayoría, en particular el giro ideológico -respaldado por el 93 por ciento de los congresistas- y la nuevas estrategias económica y social, con el 89 y 85 por ciento respectivamente.

"Se han presentado en torno a 200 mociones de cambio, y en torno al 85 por ciento han sido ya aprobadas. El 93,5 por ciento ha votado a favor de la reforma política", explicó el portavoz a los periodistas.

El congreso, el segundo que celebra desde el triunfo de "la revolución de los jazmines" -y el segundo legal- arrancó el viernes entre grandes medidas de seguridad por las amenazas a la formación y sus dirigentes de parte de grupos yihadistas de inspiración wahabí saudí.

Los otros ocho se celebraron en la clandestinidad o en el exilio europeo.

Frente al celebrado en 2013 -y que trató de ser boicoteado por los extremistas de "Ansar al Sharia"-, este congreso ha introducido una segunda revolución que cambiará la esencia misma de un movimiento con gran prestigio en el resto del mundo musulmán que en los noventa apelaba a la lucha armada.

Como explicó el viernes a Efe en una entrevista el propio Ghanuchi, durante el mismo Ennahda romperá definitivamente con el llamado "islám político" y se asentara sobre el nuevo concepto de "islám democrático", que separa la política de la religión.

"Es una renovación doble: un cambio en el pensamiento político y otro a nivel programático. En el ámbito de la política nos estamos convirtiendo en un partido político puro, democrático", subrayó el líder.

Lo que Ennahda propone es "separar la política de la religión, del voluntariado, de la predicación, de las organizaciones caritativas. Cada cual funcionará de manera independiente", destacó.

En el plano programático el objetivo es arrinconar la discusión ideológica y privilegiar la preocupación por los temas sociales y económicos, así como establecer una línea política de lucha contra el terrorismo.

Javier Martín/Miguel Albarracín

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