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Evedasto Lifante afirma que tiene miedo tras el asesinato de Ingrid y Lodewijk

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El exgerente del CAV Murcia no implica al expresidente del club ante el juez

El exgerente del CAV Murcia no implica al expresidente del club ante el juez

El expropietario del desaparecido Club Voleibol de Murcia 2005 y alcalde pedáneo de Barinas, Evedasto Lifante, ha dicho hoy a Efe que teme por su vida tras el asesinato de la exjugadora holandesa Ingrid Visser y de su novio Lodewijk Severein.

En una entrevista a Efe en su vivienda de Barinas, una pequeña población perteneciente a la localidad murciana de Abanilla, Lifante ha recordado que en su día denunció al que fue gerente del club Juan Cuenca, encarcelado desde ayer por su implicación en la desaparición y muerte de la pareja holandesa.

Según ha explicado, denunció a Cuenca en dos ocasiones, una por suplantar su identidad en la firma del contrato de venta de una cantera de mármol propiedad de su familia, y otra por llevarse los ordenadores y la documentación del club cuando en 2011 decidió cerrarlo por dificultades económicas.

"Tengo miedo", confiesa acompañado por su hijo y un ayudante, y dice que no puede hacer una vida normal desde lo ocurrido.

Además, ha comentado a Efe que se enteró de la desaparición de Ingrid y Lodewijk el sábado 18 de mayo, a las 19 horas, por un mensaje de "WhatsApp" que le envió una jugadora; y que el miércoles siguiente fue a la Policía Nacional para colaborar en la búsqueda de Visser.

"A ver si ahora me van a pegar dos tiros" debido a esa ayuda a la policía, se ha preguntado.

Este empresario de la construcción y el deporte también ha explicado que Cuenca entró en el club a finales de 2008 pidiendo trabajo "para poder vivir", e inicialmente se encargó de la publicidad.

"Poco a poco" Juan Cuenca fue entrando más en la organización del club, según su presidente, porque sus conocimientos de inglés le facilitaban la comunicación con las jugadoras internacionales, e incluso llegó a fichar él mismo a Visser.

Evedasto Lifante ha explicado que la fallecida cobró en la temporada 2009-2010 un total de 40.000 euros y en la siguiente, debido a la falta de subvención pública, se dudó sobre la continuidad del propio club, aunque finalmente ficharon a dos dominicanas, por unos 10.000 dólares, y decidieron mantener a las cuatro jugadoras más importantes del equipo, entre las que estaba la jugadora holandesa.

Asimismo, ha relatado que, tras el cierre del club a finales de 2011, no volvió a ver a Visser y a su pareja hasta que, por casualidad, los encontró en julio pasado en Murcia.

"Me preguntaron por la familia y por si se había solucionado lo de las subvenciones públicas al equipo", ha aclarado a Efe sobre ese encuentro.

Evedasto Lifante ha manifestado que el compañero sentimental de Visser era un hombre "muy reservado" que, a diferencia de otros maridos o compañeros de jugadoras, no se implicaba en el club en los desplazamientos, se alojaba en otro hotel diferente y no cruzaba palabra con nadie.

Ha añadido que ni él ni Visser le reclamaron nunca una deuda del club, y que era muy profesional y también muy callada como Lodewijk Severein.

Por otra parte, ha informado de que hace unos quince meses recibió una inspección de hacienda que le hizo ponerse en contacto con Juan Cuenca, exgerente, para que le devolviera la documentación de la entidad que se había llevado, a lo que se negó.

También ha dicho que en octubre se personó en su casa una mujer con un contrato con su firma falsificada diciendo que le habían vendido la cantera de mármol.

Para Evedasto Lifante, su excolaborador ahora encarcelado es una persona "muy mentirosa, capaz de decir que un vaso de agua era un refresco de cola, e incluso intentar convencerte de ello".

Lifante se muestra arrepentido de haber creado un club de voleibol femenino, tras una cena con amigos en 2005, y concluye: "maldita la hora".

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