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El Foro de Oslo homenajea el valor de tres artistas perseguidos y encarcelados

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Aminatou Haidar teme que la frustración lleve a los jóvenes saharauis a la violencia

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El Oslo Freedom Forum (OFF), la cita anual que congrega en la capital noruega a disidentes y defensores de los valores democráticos de todo el mundo, homenajeó hoy el valor de tres artistas perseguidos y encarcelados por criticar o exponer la represión en Irán, Rusia y Uzbekistán.

En la tercera y última jornada de esta cita que sirve como punto de encuentro e intercambio de ideas entre activistas pro-democráticos, se hizo hincapié en una de las libertades que está sufriendo un retroceso más marcado, incluso en los países Occidentales: la libertad de expresión.

Con la entrega del premio Václav Havel a la disidencia creativa a una caricaturista iraní, un artista ruso y una fotoperiodista uzbeka que han sufrido diferentes condenas, el foro reivindicó la necesidad de respaldar a aquellas personas que, "ante el declive de las libertades, muestran su valentía", en palabras del excampeón mundial de ajedrez Garry Kasparov.

"Hay una sensación agridulce en la entrega de este premio, porque me da mucha amargura el estado de las libertades en Rusia (...) pero, al mismo tiempo, me da mucho orgullo que, después de tantos años de represión, Rusia sea capaz de producir a alguien tan valiente como Petr Pavlensky", aseguró el también opositor político a Vladímir Putin.

Pavlensky, conocido por haber incluido mutilaciones en sus obras de protesta, no pudo acudir a la ceremonia por encontrarse encarcelado después de haber prendido fuego a una de las puertas de la sede del Servicio Federal de Seguridad ruso y antiguo KGB, el "alma mater" de Putin, como señaló Kasparov.

El artista ruso, que está "dispuesto a sacrificar el último arma que tiene, su cuerpo, su carne y su sangre, por el acto de su rebelión artística", bautizó su última obra como "La puerta ardiente del infierno".

La única de las galardonadas que pudo estar presente fue la cineasta y fotógrafa uzbeka Umida Akhmedova, quien con gesto serio explicó a la audiencia: "No me gusta recordar mucho de mi vida de hace seis años, pero es el motivo por el que estoy aquí, en este escenario".

La veterana profesional, de 60 años, fue encarcelada tras ser acusada de insultar y difamar al pueblo uzbeko y sus tradiciones por sus fotografías y documentales sobre la pobreza, la discriminación de las mujeres y los conflictos étnicos en su país.

"Las fotos y la película no contienen nada que no sepa ya cualquier mujer", aseguró Akhmedova, quien aseguró que en su país se trata a las mujeres desde una postura "conservadora" que dicta que "su objetivo es estar en casa, criar a los hijos y mantenerse al margen de todo".

Otra de las premiadas, Atena Farghadani, ha sido recientemente liberada después de su paso por prisión por haber publicado una caricatura crítica en Irán.

La artista, que grabó un vídeo en el que mostraba su cabello sin velar y se rodeó de dibujos infantiles, aseguró que "el arte político en algún momento abrirá el camino de los artistas contra cualquier restricción y censura".

Señaló también la importancia de que la sociedad apoye a los disientes, no solo desde aquellos grupos activistas ya organizados sino también desde otros sectores como la abogacía, como defensa contra las persecuciones que se inicien contra estos artistas.

Las tres jornadas en Oslo han permitido a sectores diversos aproximarse a los activistas y viceversa, punto en el que la presencia de empresas tecnológicas -desde la red social Twitter a la firma emergente chileno-noruega EnlightAID para dar más transparencia a las transacciones de proyectos sociales- han dominado el panorama.

El directivo de Twitter Colin Crowell recalcó a Efe la estrecha relación de la compañía con la libertad de expresión y afirmó que ofrece una oportunidad para que las voces "históricamente menos poderosas", puedan participar en el debate público al mismo nivel que las voces oficiales y empresariales.

"Es valioso para nosotros encontrarme con gente y hacer sesiones con los activistas sobre el uso de Twitter y Periscope a fin de entrenarlos en el uso de estas herramientas para fomentar sus causas, a la vez que toman también en cuenta sus comentarios", dijo.

En este mismo espíritu, el Oslo Freedom Forum organiza cada año un taller tecnológico donde los activistas intercambian habilidades, consejos y problemáticas, siempre con el objetivo común de diseminar y reforzar la lucha por las libertades y los derechos humanos en todo el globo.

Por María Tejero Martín

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