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Francia abre juicio en apelación a "Carlos", que espera el apoyo de Venezuela

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Francia abre juicio en apelación a "Carlos", que espera el apoyo de Venezuela

Francia abre juicio en apelación a "Carlos", que espera el apoyo de Venezuela

El Tribunal de lo Criminal de París inició hoy el juicio en apelación por cuatro atentados mortales en 1982 y 1983 contra el terrorista venezolano Ilich Ramírez Sánchez, "Carlos", que intentó retrasar el proceso en espera de una ayuda económica de Venezuela a su defensa que por ahora no ha obtenido.

El tribunal rechazó la demanda de un aplazamiento del juicio hecha por los tres abogados nombrados de oficio después de que "Carlos" hubiera prohibido a sus dos letrados habituales, Francis Vuillemin e Isabelle Coutant-Peyre, ocuparse de su asistencia ante la negativa de Caracas a pagar su trabajo.

Los diez magistrados con ese rechazo siguieron la posición de la Fiscalía y de la acusación particular, que consideraban la solicitud del retraso una estrategia táctica del acusado, que en primera instancia en diciembre de 2011 había sido condenado por estos hechos a cadena perpetua, la segunda que se dictó contra él en Francia.

Ramírez Sánchez de forma repetida cargó contra los responsables venezolanos que se han negado a cubrir los honorarios de Vuillemin y Coutant-Peyre, a los que calificó de "traidores", y en particular contra el embajador de su país en Francia.

Aseguró que detrás de ellos están "los muy poderosos enemigos sionistas", que actúan a través de trotskistas de tendencia "lambertista", y advirtió de que con su acción "ponen en peligro al actual gobierno" de Venezuela.

"Esos traidores (...) van a pagar con su sangre", amenazó el veterano terrorista de 63 años, que lleva encarcelado en Francia desde agosto de 1994, e hizo hincapié en que tanto el fallecido presidente de Venezuela, Hugo Chávez, como su sucesor, Nicolás Maduro, le habían manifestado "su solidaridad".

Un apoyo que, a su parecer, no se ha traducido en hechos, pero al que no renuncia definitivamente: "Espero que en un futuro próximo los responsables venezolanos puedan saltarse los obstáculos de los traidores", dijo.

"Carlos", que al ser preguntado por el presidente del tribunal, Regis de Jorna, por su ocupación se declaró "revolucionario profesional", está imputado por cuatro atentados con bomba que causaron once muertos y más de 150 heridos en Francia, el primero de ellos contra el tren "Capitole" París-Toulouse el 29 de marzo de 1982.

El segundo, en una calle de París junto al edificio donde estaba la sede de un periódico árabe-libanés, fue perpetrado menos de un mes más tarde, el 22 de abril, coincidiendo con el inicio del juicio en la misma capital francesa contra dos terroristas muy vinculados a Ramírez Sánchez, en particular Magdalena Kopp, su esposa.

Los dos últimos ocurrieron con pocos minutos de diferencia el 31 de diciembre de 1983, el uno en un tren que había salido de Marsella y el otro en la misma estación de ferrocarril de esa ciudad del sur de Francia.

Imputado por complicidad en esos cuatro atentados en tanto que responsable de la denominada Organización de Revolucionarios Internacionales, "Carlos" insistió en que "no hay nada que (le) implique" en los hechos, y en que las pruebas en su contra son "falsificaciones".

Entre los principales elementos de la acusación figuran documentos de los archivos de los servicios secretos de tres países del antiguo bloque comunista -la República Democrática Alemana, Hungría y Rumanía- en los que el terrorista venezolano y su grupo tenían refugio.

Ramírez Sánchez, que denunció "una mala voluntad hacia la defensa" en este proceso que está programado durante siete semanas, también cuestiona la validez de su captura en Sudán en agosto de 1994 en una operación dirigida por el entonces responsable del espionaje francés, Philippe Rondot.

Por eso ha citado como testigo, aunque sin esperanzas de que acuda, a Rondot, al igual que ha pedido que venga a declarar el exministro del Interior Charles Pasqua.

"Carlos", que ya fue sentenciado en 1997 a cadena perpetua por haber matado en junio de 1975 en París a dos agentes secretos y a un informador, es el único que se sienta en el banquillo en este juicio.

Hay una segunda inculpada, Christa Frohlich -absuelta en primera instancia-, que se encuentra en su país, Alemania, y que no tiene intención de presentarse porque, como indicó su abogado, Bernard Ripert, "no tiene ninguna confianza en la Justicia francesa".

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