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El G4 continúa apostando por el diálogo en Afganistán a pesar de las dudas de Kabul

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El G4 continúa apostando por el diálogo en Afganistán a pesar de las dudas de Kabul

El G4 continúa apostando por el diálogo en Afganistán a pesar de las dudas de Kabul

El Grupo a Cuatro (G4), formado por Estados Unidos, China, Pakistán y Afganistán para buscar soluciones al conflicto afgano, acordó hoy en Islamabad continuar apostando por el diálogo con los talibanes a pesar de la falta de resultados hasta ahora y las dudas de Kabul ante la falta de progreso.

La quinta reunión del cuarteto, formado a finales de 2015, se llevó a cabo en la capital paquistaní en medio de un gran secretismo y a puerta cerrada a diferencia de los encuentros previos.

"El G4 reitera que la violencia no tiene ningún propósito y que las negociaciones de paz son la única opción para lograr un acuerdo político. Los países del G4 reafirman que usarán su influencia" para lograrlo, informó el cuarteto en un escueto comunicado conjunto.

El embajador afgano en Pakistán, Omar Zakhilwal, se mostró menos convencido del proceso de paz en su discurso de apertura al señalar que a pesar de los esfuerzos del G4 no se han logrado progresos y que la realidad es que los talibanes continúan optando por la violencia.

"Las conversaciones de paz no han empezado a pesar de que las anunciamos. La violencia en mi país no ha disminuido. Los talibanes lanzaron su ofensiva de primavera. Y los atentados terroristas, como el del 19 de abril (que dejó 64 muertos en Kabul) continúan sin cesar", indicó el embajador en un comunicado.

El diplomático afgano afirmó que con esa falta de progreso no es fácil mantener el apoyo político y de la opinión pública para las negociaciones y que el G4 debe mostrar adelantos para continuar siendo relevante.

El único avance hasta ahora ha sido el preacuerdo de paz anunciado hoy por el Gobierno con el segundo grupo insurgente más importante del país tras los talibanes, Hezb-e-Islami (HIA, Partido Islámico de Afganistán), cuyo borrador está finalizado y solo falta que lo firme el presidente, Ashraf Gani.

El Ejecutivo afgano espera que este preacuerdo tenga "un efecto positivo enorme" que lleve a otros grupos insurgentes como los talibanes y la red Haqqani a "repensar" su rechazo a un diálogo de paz, dijo Mohammad Khan Rahmani, adjunto primero al jefe de Gobierno afgano, Abdulá Abdulá.

La quinta reunión del G4 se celebró en un momento de tensión con llamamientos de Kabul antes del encuentro a declarar a los talibanes "irreconciliables" tras su rechazo a sentarse a la mesa de negociación y al inicio de su campaña militar de primavera.

A ello se suman nuevas tensiones entre Kabul e Islamabad, por el supuesto apoyo paquistaní a grupos afiliados con los talibanes afganos.

Kabul no envió una delegación a Islamabad, como es habitual, y en lugar de ello solo Zakhilwal representó a su país "porque Pakistán no ha cumplido sus promesas hechas en reuniones anteriores", dijeron representantes del Gobierno afgano a medios del país asiático.

El resto de miembros contó con la representación habitual: el representante especial de EEUU para Afganistán y Pakistán, Richard Olson; el embajador estadounidense en Pakistán, David Hale; el enviado especial de China para Afganistán, Deng Xijun, y el secretario de Exteriores paquistaní Aizaz Ahmad Chaudhry.

El atentado talibán que dejó 64 muertos y 347 heridos en Kabul en abril tensó las relaciones con Pakistán y provocó una postura más dura del Gobierno afgano contra los insurgentes, a quienes habían definido como "oposición política" pocos meses antes.

Afganistán culpó de ese ataque a la red Haqqani, aliada de los talibanes, y a quien Pakistán supuestamente presta apoyo.

El presidente afgano, Ashraf Gani, pidió tras el atentado a Pakistán que tomase acciones militares contra los talibanes afganos que se refugian en su territorio y amenazó con llevar el caso ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Pakistán acogió en julio de 2015, en la ciudad de Murree, la primera y última reunión oficial de un proceso de diálogo emprendido por el Ejecutivo presidido por Ashraf Gani y los insurgentes.

Aquella iniciativa quedó temporalmente en suspenso tras conocerse pocos días después que el fundador del movimiento talibán, el mulá Omar, había fallecido en abril de 2013.

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