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Y ya con Gobierno, a preparar el congreso del PP

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El PP respira tranquilo tras la formación, por fin, de un Gobierno que ha costado casi un año y dos elecciones generales. Ahora lo que toca es preparar el congreso nacional del partido.

Un cónclave que lleva mucho retraso -tenía que haberse celebrado en 2015- y que a priori no debería provocar muchos problemas, porque no toca, por ahora, la sucesión. Mariano Rajoy sigue en La Moncloa y por tanto también al frente del PP, hasta nueva orden.

Así que puede ser un congreso de transición, en el que no haya peleas encarnizadas de poder ni mucho sobresalto. Al menos eso esperan los dirigentes populares. "Será un congreso tranquilo", asegura un miembro de la dirección.

Varios dirigentes populares coinciden en subrayar a Efe que Rajoy ha acertado en la elección de su nuevo gobierno, formado por personas con experiencia y capacidad para dialogar y buscar consensos en un momento en el que el Ejecutivo necesitará de pactos para sacar adelante sus medidas y reformas.

Y ninguno se sorprende con la esperada decisión de Rajoy de incluir en su gabinete a María Dolores de Cospedal, a quien ha nombrado ministra de Defensa.

Pero ante el congreso del PP, que previsiblemente se celebrará en los primeros meses de 2017, la mayor incógnita que se presenta por ahora es la de si Cospedal se mantiene como número dos del partido.

En su entorno ya defienden que el cargo de ministra es perfectamente compatible con la Secretaría General del PP y subrayan que Cospedal estará también al pie del cañón en la preparación del congreso nacional de los populares, en la que trabajará con el resto de la cúpula.

Ella siempre ha querido dejar claro que su sitio estaba en la Secretaría General del PP. "Estoy muy bien donde estoy", decía el pasado jueves en los pasillos del Congreso.

Por eso, en el PP están convencidos de que su objetivo es seguir en el puesto, a pesar de que hay quienes dudan de la idoneidad de llevar a un tiempo las riendas de Génova y un ministerio tan institucional, tan "de Estado", como el de Defensa.

Habrá que esperar al congreso -o a que Rajoy se pronuncie al respecto- para saber si algo va a cambiar en el futuro de Cospedal en el partido.

Quienes pueden dedicarse en pleno a su trabajo interno son los vicesecretarios del PP. A pesar de haber aparecido en numerosas quinielas, ninguno de ellos ha sido finalmente nombrado ministro.

Todo han sido especulaciones estos días sobre el destino de este grupo que renovó la cara del PP en junio de 2015 tras la pérdida de votos en las elecciones autonómicas y municipales de mayo de ese año.

Javier Maroto ha sido tal vez el más "ministrable" en las ternas, pero él ha insistido todos estos días, una y otra vez, que su papel era el de continuar con la "ruta social" de su partido hablando con colectivos y asociaciones.

Pablo Casado también desechaba la posibilidad de ser ministro, y Andrea Levy apenas ha aparecido en las quinielas.

El que ha estado en boca de todos ha sido Fernando Martínez-Maillo, pero no tanto como posible ministro, sino como relevo de María Dolores de Cospedal en la Secretaría General.

Habrá que esperar al congreso para saber si se trata de una posibilidad real o si se diluye porque Rajoy, que ha premiado hoy a Cospedal con un ministerio, recompensa también su lealtad en el partido manteniéndola en su puesto.

Pero en el congreso nacional del partido no solo van a importar los nombres. El PP, que gobierna en minoría y ha perdido muchos apoyos con respecto a 2011, tiene que decidir su hoja de ruta y su mensaje para los próximos años.

No valdrá una repetición de las consignas habituales, y la cuestión será si el partido de Rajoy se lanza a mejorar, como siempre ha prometido, sus mecanismos de democracia interna.

Se espera que haya al menos algún gesto en esa dirección. Las primarias son palabras mayores y no es algo que vean aún muchos en el PP.

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