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Grecos y turcochipriotas piden juntos la paz en la calle que les divide

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Grecos y turcochipriotas piden juntos la paz en la calle que les divide

Grecos y turcochipriotas piden juntos la paz en la calle que les divide

Un grupo de greco y turcochipriotas emprendió en la última semana una iniciativa que les congrega todos los días en la calle Lidras en Nicosia -símbolo de la división de Chipre- para pedir a sus respectivos líderes continuar el diálogo de paz hasta que se logre la reunificación del país.

Las protestas diarias, convocadas por el grupo "Unite Cyprus Now" (Unid Chipre Ahora), buscan, según los organizadores, conseguir que los líderes greco y turcochipriota, Nikos Anastasiadis y Mustafá Akinci, completen el diálogo de paz y sometan el resultado a referéndum en ambas comunidades.

"Mantened vuestra promesa y reunificad Chipre" o "necesitamos líderes, no perdedores" son algunas de las consignas exhibidas en pancartas por los manifestantes en esta calle peatonal que en el largo conflicto de Chipre siempre ha tenido un gran simbolismo.

"Vemos la calle Lidras y su área de desmilitarización protegida por la ONU como un lugar donde nuestros derechos cívicos deben ser defendidos y como un parterre de libertad de expresión y de protesta, de creatividad y coexistencia", dice a Efe Andreas Lordos, uno de los organizadores, al explicar el llamamiento de su grupo.

Fue en esta calle donde, en 1963, tres años después de la independencia de Chipre del dominio británico, se produjeron los primeros enfrentamientos entre greco y turcochipriotas, una crisis que once años después desembocó en la división de Chipre tras la invasión turca de 1974 sobre la parte septentrional del país.

También en esta misma vía se derrumbó en 2008 el muro que dividía la ciudad y desde entonces los transeúntes pueden cruzar desde y hacia los dos sectores.

Pese a la apertura de los puntos de cruce las dos comunidades siguen divididas en norte y sur ante la falta de un acuerdo final que les permita vivir juntos después de 44 años de separación.

"Las negociaciones en los últimos dos años han llegado a un punto jamás alcanzado. Nunca antes estuvimos tan cerca de una solución", dice a Efe otra de las organizadoras, la turcochipriota Esra Aygin.

Aygin, como muchos otros en la calle, opina que "sólo un Chipre unificado puede ser un país prospero capaz de dar un futuro mejor a las nuevas generaciones".

"Por eso pedimos a los líderes que concluyan lo que empezaron", agrega la turcochipriota en alusión al repentino retroceso que sufrió el diálogo entre los dos líderes el pasado febrero y que muchos temen que acabe en un definitivo fracaso.

Ni los distintos líderes ni tampoco los numerosos esfuerzos de la ONU han logrado en las últimas décadas la reunificación.

Las reuniones entre Anastasiadis y Akinci, quienes se comprometieron con sus respectivas comunidades a lograr una solución federal, se han visto estancadas en las últimas semanas por razones relativas al orden de discusión de los capítulos que componen el marco de diálogo acordado.

Entre los activistas se detecta una mezcla de enfado y decepción, y esperanza y alegría por manifestarse juntos -"gente unida en un país divido", dicen- y sobre todo determinación en su intento.

"Estoy aquí para recordarme -sobre todo a mí mismo- que la paz importa", explica a Efe el turcochipriota Bulut Unvan, de 29 años, mientras sostiene una pancarta pidiendo la concordia. "¡Ya basta", reza a su lado la de un grecochipriota.

A pocos metros, su compatriota Andromachi Sofokleus reclama, además de la vuelta de los líderes a la mesa, el alejamiento de los países garantes de la isla. "Chipre no es ni griega ni turca, queremos que nos dejen", dice.

La cuestión de las garantías constituye uno de los puntos mas complicados de las negociaciones al implicar la presencia de las denominadas potencias garantes -Turquía, Reino Unido y Grecia- en un Chipre federado, bizonal y bicomunal.

Turquía, que ocupa el 36 por ciento del territorio chipriota, insiste en el mantenimiento de su poder garante y de su presencia militar en la isla incluso si se llegara a una solución, algo que no aceptan Grecia y Chipre.

"Que vuelvan a la mesa los líderes y que vuelvan a su casa los garantes", demanda Nese Yasin, una poetisa turcochipriota cuyos versos representan en uno de sus poemas la inspiración de quienes piden la reconciliación.

"Dicen que hay que amar la patria. Mi patria ha sido cortada en dos, ¿cuál de las dos mitades tengo que amar?", dicen los versos de Yasin musicalizados por un famoso compositor grecochipriota.

"Gente, nos vemos mañana. Mismo lugar, misma hora" se oye decir a los activistas a la hora de marcharse de la calle.

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