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Guerreros y caballos en el Parlamento mongol

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Guerreros y caballos en el Parlamento mongol

Guerreros y caballos en el Parlamento mongol

Cuando el cantante Saman Javkhlan fue a recoger su acta de diputado, lo hizo con un centenar de caballos. Era la primera vez en mucho tiempo que se veía tal cantidad de cuadrúpedos en el centro de Ulán Bator, la capital de Mongolia. Y él no quiere que sea la última.

Parece vieja política, pero es la nueva, la que salió de las urnas a finales de junio, cuando los socialistas del Partido Popular de Mongolia (PPM) ganaron los comicios legislativos con una amplia mayoría absoluta.

De los 76 asientos del Gran Hural (Parlamento), el PPM -que encabezó la oposición en la anterior legislatura- consiguió 63 escaños, muy por delante del partido gobernante, los conservadores del Partido Democrático (PD), que sumaron 11.

Los dos escaños restantes recayeron sobre el Partido Popular Revolucionario de Mongolia, una escisión del PPM, y un candidato independiente, el cantante Saman Javkhlan.

Para Javkhlan, uno de los artistas de música tradicional más populares del país, todos los diputados deberían ir vestidos con traje tradicional al Parlamento, la capital mongola debería abandonar el uso de vehículos y los caballos tendrían que ser el único transporte. Pueden parecer ideas retrógradas, pero le han hecho entrar en política en pleno siglo XXI.

"En Mongolia, mucha gente aún vive anclada en la tradición. Y preocupa el daño al medioambiente y el que provoca la minería, a la que Javkhlan se opone", explica una empresaria nacida en la capital.

La mujer considera que para los oriundos de Ulán Bator el cantante representa un "retroceso", aunque remarca que la situación cambia para otra gran parte de la población, pues cientos de miles de mongoles siguen siendo nómadas.

Mongolia, situada entre dos gigantes -Rusia y China-, es hogar de una de las últimas culturas nómadas del planeta y aún está lejos de perder sus costumbres, incluso aquellas que se remontan a la época de Genghis Khan, como la lucha mongola.

Y es que, junto al treinteañero Javkhlan, este año también han entrado en el hemiciclo varios guerreros. Entre ellos, el "gigante invencible" Badmaanyambuu Bat-Erdene, campeón de lucha nacional en once ocasiones consecutivas y representante del país en los Juegos Olímpicos de Barcelona, Seúl o Sídney en judo, en la categoría de más de 100 kilos de peso.

"(La lucha mongola) es una herencia que representa la gran cultura de nuestro país. Y la gente nos pide que forme parte de la política", explica a Efe el luchador en la final de los juegos del Naadam, la fiesta nacional más importante que celebra Mongolia.

En las pasadas elecciones del 29 de junio, tres famosos luchadores consiguieron un escaño y para Bat-Erdene supuso su cuarta victoria como diputado.

"Hay mucha gente a la que le gusta mucho la lucha y ven a los guerreros como personas fuertes, ejemplos a seguir", ahonda Bat-Erdene, mientras el público no le quita la mirada de encima.

Como el cantante Javkhlan, este hombre destaca como político por promover la lucha contra la minería ilegal y el cuidado del medioambiente, aunque se distancia del primero en la vuelta a los caballos.

Hoy viste de gala, con traje típico en tono verde claro y un sombrero tradicional que le da aspecto de emperador, pero Bat-Erdene se ajusta la corbata cuando acude al Legislativo e intenta dejar atrás la imagen de luchador para meterse en su nuevo papel.

No obstante, el campeón mongol no consigue aún el tirón esperado y ya tuvo que afrontar una gran derrota en la arena política: cuando en 2013 perdió la carrera a la presidencia. "Entrarán en el Parlamento -dice la capitalina-, pero les falta formación para liderar la nueva Mongolia".

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