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Hugo Fontela y una naturaleza castigada, en la exposición "Trees" de N.York

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Hugo Fontela y una naturaleza castigada, en la exposición "Trees" de N.York

Hugo Fontela y una naturaleza castigada, en la exposición "Trees" de N.York

Árboles tristes, castigados y arrancados. Así es la naturaleza urbana, lánguida en sus tonos y romántica en su desnudez, que muestra el artista asturiano Hugo Fontela en la exposición "Trees", que hasta el 20 de junio se puede ver en la Fundación Gabarrón de Nueva York.

"Pinto la naturaleza, pero no una naturaleza dulce, sino dura y castigada. Excelsa tras la catástrofe y que todavía alberga belleza", explica a Efe Fontela, que a sus 27 años acumula ya ocho con su estudio en la Gran Manzana y premios como BMW de Pintura 2005 o el del mejor artista en la feria de arte gráfico ESTAMPA.

En "Trees", apenas una veintena de cuadros alojados en la Fundación Gabarrón-Carriage House Center for the Arts, en el centro de Manhattan, la suma de árboles solitarios y de ramas deslavazadas, acaba formando, pese a la yuxtaposición, la sensación de bosque.

"Se crea un fenómeno espacial, que aunque no recrea de una forma fiel un bosque, sí que hace que mientras observas una pieza, sientas a las otras alrededor", asegura el artista, que ha expuesto en Chicago, Madrid, Barcelona y ocupó en 2011 el Centro Nieyemer de Avilés con sus obras inspiradas por Río de Janeiro.

En una época en la que parece que recurrir a los viejos esquemas de separación artística entre pintura, escultura y arquitectura para abrirse al videoarte, la performance o la instalación, Fontela prefiere adherirse al lienzo y el acrílico.

"Creo que la pintura no está ni mucho menos muerta. Hay todavía muchas vías por explorar. Yo me siento cómodo con ella en una época de tanta tecnología y confusión artística", reflexiona.

Y frente al bullicio de su barrio, Tribeca, y de Manhattan en general, Fontela decidió optar por la pausa, que también existe en medio de la metrópoli. "Los que conocían mi pintura pensaban que al llegar aquí se iba a llenar de ruido, de rascacielos y de coches. Pero elegí una pintura silenciosa. Aun así estos árboles son árboles de ciudad y es una realidad que para alguien que conoce Nueva York desde dentro es reconocible", dice.

El pintor, natural de la localidad asturiana de Grado, decidió abandonar su formación académica tras la selectividad para buscar en Nueva York la experiencia humana y profesional que no podía encontrar en la universidad. "Aquí encontré una plataforma profesional que España no me ofrecía. Y hoy, si me siento orgulloso de algo, es de vivir de mi pintura", asegura.

"Trees" supone una continuidad temática respecto a su anteriores series "Big Palms" y "Palms", basadas en las palmeras varadas tras el huracán Katrina, aunque la obra que componía esa colección era "más conceptual, más metafísica". Su nueva apuesta ahora es más fiel al dibujo, que se llega a atisbar bajo la pintura en algunos de sus lienzos.

"Es un proceso clásico, sin artificios ni recursos efectistas. Es el reflejo de un pintor que se emociona con el mundo que le rodea", concluye.

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