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Javier Gurruchaga: "El fascismo de ahora va vestido de traje y corbata"

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Javier Gurruchaga: "El fascismo de ahora va vestido de traje y corbata"

Javier Gurruchaga: "El fascismo de ahora va vestido de traje y corbata"

Vestido con una peluca rubia, corbata roja y con el rostro maquillado de un naranja que recuerda al bronceado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el humorista vasco Javier Gurruchaga (San Sebastián, 1958) afirmó a Efe que "el fascismo de ahora va vestido de traje y corbata".

El conocido humorista y artista de ojos azul centelleante, que presenta este viernes en México "Anda suelto Satanás", su nuevo trabajo con la Orquesta Mondragón, bromea con que desde enero, poco después de que Trump entrara a la Casa Blanca, "sufre de una bipolaridad preocupante", síntoma que provoca que actúe y se vista como el magnate.

Sentado en un banco verde de hierro del Museo de la Caricatura de Cuidad de México, Gurruchaga considera que la candidata ultraconservadora a la presidencia francesa Marine Le Pen "es todo un peligro".

"Es un fascismo que ahora está un poco más vestido de traje y corbata, menos de uniforme, pero está volviendo. Es cíclico en momentos así, se dan todas esas medidas tan disparatadas, antidemocráticas e inhumanas", lamenta.

Gurruchaga presenta este viernes en México su nuevo trabajo con la Orquesta Mondragón, "Anda suelto Satanás", álbum de un rock & roll canalla que incluye la canción "Que viene Trump", pieza que pretende demostrar que el magnate "es un payaso, una persona poco preparada, autoritaria y con ciertos tintes de fascista".

"Después del insulto del muro, y muchos más insultos a toda la Humanidad", apunta Gurruchaga, la Orquesta Mondragón estrenará su nuevo álbum en la Sala Voila de Cuidad de México, que lleva el título de una canción de Luis Eduardo Aute, para mostrar la solidaridad con el pueblo mexicano frente a los ataques de Trump.

Respecto al aumento del nacionalismo mexicano, Gurruchaga, quien siempre ha rechazado "cualquier tipo de ismo", lamenta que frente a un discurso tan agresivo como el del republicano "se potencia lo peor del ser humano y no esa candidez maravillosa, utópica de nuestro querido John Lennon de un mundo sin fronteras".

"Es diez mil veces más mentiroso que Pinocho. Está creando una escuela que es la de la postverdad. Lo que decía el gran nazi impresentable de Goebbels es que varias veces una mentira repetida resulta ser verdad, ¿no? Eso está pasando con Donald Trump".

El cantante, quien reconoce que tiene "un dolor de cara impresionante" por imitar los tics faciales del presidente estadounidense, empezó en el mundo de la música por influencia de su madre, quien le introdujo en ese universo a través de txistu, una flauta vasca muy típica.

El polifacético artista vino por primera vez a México con la Orquesta Mondragón en 1982, diez años después de la formación del grupo, y han actuado en el país varias veces, aunque apunta que en el terreno personal ha explotado otras facetas artísticas, ya que ha participado en películas como "Paradas continuas" o "Cantinflas".

Otro de los motivos por los que la Orquesta Mondragón presenta su disco de 10 duetos es recordar que México, país sobre el que Trump quiere fortificar un muro ya construido, acogió a 400.000 españoles republicanos que huyeron de su país durante el franquismo (1939-1975).

Explica que su abuelo, su padre y sus tíos trabajaban en la línea del Ferrocarril del Urola, pero que con la guerra "todo eso desapareció". Con la llegada del franquismo, varios trabajadores republicanos de esa estación fueron "depurados" y enviados a campos de trabajo del régimen golpista.

"Mi abuelo acabó trabajando de portero limpiando los dorados de la casa de unos fascistas y sus hijos buscándose la vida con trabajos mucho más humillantes", recuerda el humorista.

Cuando anunciaron la muerte de Franco en su televisión de blanco y negro, Gurruchaga, cuya familia fue homenajeada el año pasado por la Diputación de Guipúzcoa junto a los otros trabajadores represaliados del Ferrocarril del Urola, no soltó el saxofón y siguió ensayando.

Escéptico pero comprometido, opina que el humor "debería ser de todos los colores", aunque reconoce que tiende más hacia el humor negro, "surrealista y absurdo", y lamenta que cada vez más prolifera el humor blanco, "descafeinado, que no se mete con nadie, políticamente correcto y que no molesta".

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