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Juzgan al etarra Martínez Ahedo por intentar matar a Atutxa y a un sargento

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Juzgan al etarra Martínez Ahedo por intentar matar a Atutxa y a un sargento

Juzgan al etarra Martínez Ahedo por intentar matar a Atutxa y a un sargento

El presunto integrante del "comando Vizcaya" de ETA Gorka Martínez Ahedo será juzgado hoy en la Audiencia Nacional por intentar asesinar en 1994 al entonces consejero de Interior vasco, Juan Maria Atutxa, y al sargento José Carollo, hechos por los que el fiscal le pide 68 años de cárcel.

Martínez Ahedo, según las conclusiones provisionales del fiscal Daniel Campos, intentó hasta cinco veces, junto a otros dos miembros de su comando, acabar con la vida de Atutxa a lo largo del año 1994.

Las cuatro primeras intentonas fueron con un coche bomba que colocaron en el acceso al peaje de la autopista A-8 del barrio de Usansolo de Galdakao (Vizcaya) y que debía explotar al paso del vehículo de Atutxa y la quinta en la boda del hijo del consejero.

El fiscal explica que en el coche bomba, un Renault 19 que robó el acusado en Astrabudua (Bilbao) y al que cambiaron la matrícula, los miembros del comando etarra colocaron 40 kilos de explosivo que debía ser activado con un mando a distancia.

El primer intento de matar a Atutxa fue en julio de 1994, cuando trasladaron el coche al peaje escoltado por un vehículo lanzadera que conducía Martínez Ahedo con el objetivo de detectar posible presencia policial.

Una vez en el acceso al peaje por donde tenía que pasar el vehículo del consejero, colocaron el coche cargado de explosivos entre unos árboles pero tuvieron que cancelar la acción porque Atutxa no pasó al final por allí.

Los miembros del "comando Vizcaya" volvieron a trasladar el coche a ese lugar al día siguiente, quince días después y en septiembre de ese año, pero en ninguna de esas ocasiones el vehículo de Atutxa pasó por esa vía.

Tras haber fracasado cuatro veces en su plan para acabar con la vida del consejero en el peaje de Usansolo, decidieron intentarlo una vez más aprovechando la boda de su hijo en la Basílica de Begoña.

Para ello, fabricaron un maletín bomba con cinco kilos de explosivo y un "tetrabrick" también con explosivos que Martínez Ahedo debía colocar bajo el coche de Atutxa, cosa que no pudo hacer porque estaba rodeado de escoltas durante la celebración de la boda.

En cuanto al intento de asesinato del sargento, se produjo el 18 de noviembre de 1994 en la localidad de Larrabetzu (Vizcaya), donde residía, con un coche bomba que explotó y que causó heridas al militar.

Según el fiscal, Martínez Ahedo se encargó de elaborar la información y de sustraer el vehículo Ford Escort con el que los otros miembros del comando -Joseba Koldo Martín Carmona, Lourdes Churruca y Ángel Irazabalbeitia- se desplazaron a Larrabetzu, mientras que él condujo otro coche a modo de lanzadera "provisto de 'walkie talkie' para comunicar" con sus compañeros y alertarles de la presencia de fuerzas policiales.

Una vez en la citada localidad, Martínez Ahedo se situó en el cruce de acceso a Larrabetzu "para dar aviso del paso del sargento", y a las 8.00 horas, a través del "walki talkie", alertó de que el militar se acercaba conduciendo un Opel Omega.

En ese momento, los otros miembros del comando se colocaron en el semáforo de acceso al pueblo para que el sargento se situara detrás de su coche. Al llegar ahí el sargento se percató de la presencia de miembros del comando en la acera, "cuya actitud infundió sospechas".

Uno de los etarras sacó un subfusil Uzi y abrió fuego contra el sargento, que recibió un impacto de bala en el brazo derecho, "pese a lo cual pudo repeler la agresión haciendo uso del arma que portaba".

Llegó entonces a herir a su agresor que huyó hacia el Ford, "siendo cubierto por los ocupantes del mismo que también abrieron fuego contra el sargento" e iniciaron la huida hasta que fueron interceptados por un vehículo de la Ertzaintza, que tras un tiroteo logró detenerles, aunque uno de ellos, Irazabalbeitia, falleció como consecuencia de los disparos.

El sargento sufrió heridas por arma de fuego en el brazo derecho en la zona del antebrazo y alojamiento del proyectil, lesiones que le dejaron como secuela una pérdida de las potenciales sensitivas.

Por estos dos hechos, el fiscal reclama para el etarra 46 años de prisión por dos delitos de intento de asesinato, 10 años por pertenencia a banda armada, 8 años por el de uso ilegítimo de vehículo y 4 años más por sustitución de matrículas.

Campos reclama también que el acusado indemnice al sargento con 180.303 euros por las heridas que sufrió en el atentado.

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