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La viuda de Litvinenko confía en que se haga justicia por muerte del exagente

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La viuda de Litvinenko confía en que se haga justicia por muerte del exagente

La viuda de Litvinenko confía en que se haga justicia por muerte del exagente

Marina Litvinenko, viuda del exagente ruso Alexander Litvinenko, dijo hoy que aún confía en que se haga justicia por el asesinato, supuestamente por el Estado ruso, de su marido hace diez años en Londres con una sustancia radiactiva.

Al cumplirse hoy el décimo aniversario del envenenamiento de Litvinenko, en un caso que conmocionó al mundo, la mujer del antiguo agente de los servicios secretos rusos afirmó en un comunicado que su marido fue un "hombre extraordinario" cuyo coraje para enfrentarse al presidente ruso, Vladímir Putin, ha dejado un legado duradero.

Una investigación judicial británica, a cargo del juez Robert Owen, concluyó a principios de este año que Putin dio "probablemente" la autorización final de asesinar a Litvinenko.

Si bien admitió que Putin se niega a aceptar las conclusiones de la pesquisa, Marina Litvinenko señaló que queda abierta la posibilidad de que líderes mundiales tomen medidas contra el Estado ruso y confió en que su lucha por la verdad sobre el asesinato de su marido -al que llamaba Sasha- no haya sido en vano.

"Ha llevado diez años para que se estableciera la verdad y que resultasen ciertas las palabras de Sasha mientras moría de que el presidente Putin fue responsable de su muerte", añadió.

"Sé que la Rusia de Putin no acepta las conclusiones de la investigación pública británica y continuará negando la verdad ante pruebas abrumadoras", recalcó la viuda.

Marina Litvinenko, que reside en Londres, agregó que "queda por ver" las medidas que puedan toman los líderes del mundo, pero "espero y rezo para que mi lucha no haya sido en vano".

La mujer del exagente dijo también que está escribiendo un libro sobre la vida de Litvinenko.

Según la conclusión del juez Robert Owen, la operación para matar a Litvinenko en la capital británica fue planificada por el Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, sucesor de la extinta KGB) y aprobada probablemente después por Putin.

El exagente murió el 23 de noviembre de 2006 en un hospital de la capital británica tras ser envenenado con la sustancia radiactiva polonio 210, contenida en un té que tomó en un bar del hotel Millenium de Londres el 1 de noviembre de ese año.

El magistrado también señaló como autores materiales del asesinato a los ciudadanos rusos Andréi Lugovói y Dmitri Kovtum, con los que Litvinenko se reunió la tarde que tomó el té envenenado.

Owen, que tuvo acceso a documentos secretos de los servicios británicos de espionaje, apuntó como posibles motivos del asesinato a las críticas de Litvinenko contra el FSB y Putin, además de sus vínculos con el magnate ruso Boris Berezovsky.

El juez mencionó además las rivalidades entre Litvinenko y Putin, que datan de los años en que el dirigente ruso estuvo en el FSB.

El uso de polonio 210, puntualizó el juez, era un fuerte indicio de participación estatal.

Litvinenko, que temía por su vida y la de su familia, huyó de Rusia en el año 2000 y en noviembre de ese año solicitó asilo al llegar al aeropuerto londinense de Heathrow.

Unos años después, Litvinenko obtuvo la nacionalidad británica y colaboró con los servicios secretos británicos MI6.

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