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Llegó "el momento de los gestos completos" en el diálogo con las FARC, sostiene Humberto de la Calle

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Llegó "el momento de los gestos completos" en el diálogo con las FARC, sostiene Humberto de la Calle

Llegó "el momento de los gestos completos" en el diálogo con las FARC, sostiene Humberto de la Calle

En uno de los actos más esperados del Hay Festival de Cartagena, el jefe negociador del Gobierno colombiano, Humberto de la Calle, dijo hoy que "ha llegado el momento de los gestos completos" en el proceso de paz con las FARC y aclaró que "las víctimas son el ancla de la negociación".

De la Calle pidió además a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que escuchen a la nobel de paz Jody Williams, quien hoy reclamó comenzar con el desminado incluso antes de firmar un acuerdo definitivo.

De la Calle y Williams protagonizaron un aclamado diálogo en el Hay Festival, donde fueron recibidos con una gran ovación y en el que la estadounidense propuso elegir un espacio en el territorio para que el Ejército y la guerrilla trabajen de forma conjunta, y de forma inmediata, en la retirada de minas antipersona.

Lo justificó en la necesidad de acciones concretas y en que Colombia uno de los países con más armas de este tipo sembradas.

"Iván Márquez escuche a Jody, este es el mensaje de la sociedad colombiana", dijo De la Calle al citar al líder guerrillero con el que negocia en La Habana.

Williams manifestó de forma inmediata: "el día que comiencen a hacer eso, yo vengo a ayudar".

Mientras cruzaban esas palabras ambos chocaron sus manos en un acto de camaradería que desató un fuerte aplauso en el abarrotado teatro Adolfo Mejía de Cartagena de Indias.

De esta manera, y con estilos muy distintos, establecieron un diálogo crucial para el futuro de Colombia. Williams, con desparpajo e ironía, mostró su autoridad, en 1997 recibió el nobel por su campaña mundial que dio lugar a la Convención de Ottawa y a la prohibición de las minas antipersona y munición de racimo.

Y Humberto de la Calle, con sobriedad y un discurso muy estructurado, es el hombre fuerte de un proceso de paz que ha dado un giro a la historia de Colombia tras 50 años de conflicto armado.

Ambos pusieron, sin tapujos, los asuntos clave sobre la mesa. Williams comenzó leyendo estremecedores testimonios de víctimas del conflicto que, apuntó, muestran "las ganas de un país que no aguanta el conflicto".

Aprovechó para solicitar responsabilidad no sólo al Gobierno y a las FARC, también a la sociedad porque, a su juicio, debe asumir "un papel activo para cambiar el país".

No tuvo reparos en hablar de la falta de resultados concretos: "palabras sin acciones no valen", dijo, convencida de que el desminado conjunto mostraría que "son capaces de hacer algo juntos".

De la Calle aclaró que en La Habana caminan firme: "hemos dicho a las FARC que debemos movernos antes del acuerdo final en temas de minas, de desaparecidos, porque la sociedad quiere registrar que en la práctica nos movemos".

"Ha llegado el momento de los gestos completos", puntualizó.

"Las víctimas merecen el reconocimiento y son el ancla de las negociaciones, y no solo víctimas de las FARC. Todos somos responsables, hay responsabilidad del Estado, de los paramilitares, de las bandas criminales, de otros grupos guerrilleros activos", reconoció De la calle.

Por su lado, Williams volvió a expresar su ironía cuando hablaron de justicia: "una opción puede ser poner a todos en la cárcel (guerrilleros, paramilitares, militares, narcotraficantes), pero ¿quien más va a andar en la calle en Colombia?", para calificar esa posibilidad de "locura".

Su opinión fue bien recibida por De la Calle, quien no obstante confirmó que "Colombia seguirá honrando los acuerdos con los organismos internacionales" como la Corte Penal Internacional.

La activista alertó asimismo de que "un convenio de paz no puede hablar solo de los hombres que se están pelando" porque "tarde o temprano va a llegar otra vez la violencia", al citar el ejemplo de El Salvador.

Y fue rotunda al alertar de que hay militares que "no quieren ver el fin de la guerra" porque el conflicto armado les permite ganar poder, recursos y dinero.

"Lo que he oído es miel para mis oídos", le reconoció De la Calle, quien aclaró que "no sólo se trata de acallar fusiles" y que "esta es la oportunidad para transformar" el país.

El jefe negociador enfatizó en que "la dejación de las armas significa que no habrá paz armada, no habrá urnas y armas, ni combinación de distintas formas de lucha".

"No será el Estado con la cabeza agachada frente a un hombre con un fusil", agregó.

De la Calle y el alto comisionado para la paz, Sergio Jaramillo, quien también ha participado en el Hay Festival, viajan hoy desde Cartagena a La Habana para retomar mañana el diálogo con las FARC en un momento clave.

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