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Mohamed VI rebaja las expectativas de los rifeños con su indulto parcial

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Mohamed VI rebaja las expectativas de los rifeños con su indulto parcial

Mohamed VI rebaja las expectativas de los rifeños con su indulto parcial

Las expectativas eran muy altas entre los rifeños en el discurso que Mohamed VI pronunció por el 18º aniversario de su entronización, pero el rey marroquí solamente indultó a figuras menores del movimiento de protesta y demostró así que es el Palacio el que marca los tiempos.

A excepción de Silya Ziane, una cantante y activista muy popular entre los rifeños, ninguno de los integrantes del núcleo duro del "Hirak" (el movimiento rifeño) estuvo entre los 1.178 indultados por el monarca el sábado pasado.

Contra lo que suele ser habitual, Silya no pronunció ninguna palabra de agradecimiento hacia el monarca en sus primeras declaraciones en la misma puerta de la prisión, aunque sí agradeció efusivamente a sus "hermanos marroquíes" las muestras de solidaridad durante el mes y medio en que permaneció presa.

En los días previos a la Fiesta del Trono, que es cuando se negocian los indultos de esa fecha, circularon informaciones contradictorias sobre si los líderes o sus familiares habían solicitado expresamente la medida de clemencia, pero fuentes del Hirak dijeron a Efe que no lo hicieron porque eso significaría reconocimiento de culpa.

Al parecer, sí solicitaron la clemencia real los cuarenta incluidos en el lote de agraciados, que son en su mayoría activistas rifeños de segunda fila sin responsabilidades políticas.

Estos indultados, casi todos ellos recluidos en la prisión de Alhucemas, salieron de la cárcel de forma muy discreta y subieron en taxis que los esperaban en la puerta sin hacer ninguna declaración, lo que parece indicar algún tipo de compromiso de rebajar su activismo como condición para su indulto.

La liberación de los líderes rifeños, y a su cabeza Naser Zefzafi, éste detenido el pasado 29 de mayo, se había convertido en la principal reivindicación para parar las protestas en la región, por delante de los reclamos de tipo social (empleos, hospitales, universidad o carreteras) que durante meses tienen al Rif en estado de efervescencia.

Prestigiosos intelectuales rifeños, líderes políticos islamistas y laicos y militantes pro derechos humanos habían mostrado sus esperanzas en ese indulto colectivo y su convencimiento de que sería el mejor argumento para acabar con la tensión en la región.

En el discurso que pronunció el sábado, Mohamed VI atribuyó los problemas en el Rif a una cuestión de gobernanza y mala administración, y se cuidó de precisar que lo que sucede en Alhucemas (capital rifeña) es problema "de todas las regiones", negando así de paso las particularidades identitarias.

La cuestión identitaria ha pesado en los ya muchos meses de "crisis rifeña", y ello pese a la negativa de sus activistas de tener ninguna veleidad independentista: la cantante Silya, a su salida de prisión, quiso de nuevo dejarlo claro al proclamar que "el Rif es parte de Marruecos".

Hubo además en el discurso del rey otro argumento muy comentado, como fue la defensa cerrada de la labor de la policía en las protestas rifeñas, al recordar que "las fuerzas públicas, que se han encontrado frente a la población, han asumido sus responsabilidades con valentía, paciencia y moderación y han demostrado un gran respeto de la ley".

Es decir, no hubo ningún reconocimiento de posibles excesos policiales en la represión de las manifestaciones o en las comisarías, que han sido admitidos incluso por organismos oficiales.

En realidad, el monarca no se refirió a los problemas del Rif sino de forma colateral, mientras hablaba de la gobernanza o del trabajo policial, sin mencionar el fondo de las reivindicaciones rifeñas y el sentimiento muy anclado en la región de discriminación y olvido.

Paradójicamente, la única vez que el rey ha dado a conocer su opinión sobre las reivindicaciones rifeñas, lo hizo por persona interpuesta: fue el presidente francés, Emmanuel Macron, quien en su visita a Rabat el 14 de junio dijo que había encontrado en Mohamed VI "el deseo de tranquilizar la situación respondiendo a las demandas de este movimiento y aportando respuestas concretas".

Hasta ahora, en cuanto a respuestas concretas, la región del Rif vive todavía en compás de espera. Algunos miran ya a la próxima fiesta religiosa en espera de otra medida de clemencia real.

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