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Obama se ceñirá a objetivos alcanzables en un discurso económico y de acción

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Obama se ceñirá a objetivos alcanzables en un discurso económico y de acción

Obama se ceñirá a objetivos alcanzables en un discurso económico y de acción

El presidente de EE.UU., Barack Obama, se ceñirá hoy a objetivos alcanzables en su sexto discurso sobre el Estado de la Unión, una alocución con la que buscará reconducir su último mandato hacia el terreno de lo practicable con propuestas centradas en la economía y que pivotan en su acción ejecutiva.

Entre los muros de un Congreso donde aún resuenan sus ambiciosas promesas fallidas de 2013, Obama huirá esta vez de los grandes titulares y desgranará un paquete de medidas más modestas pero muy esperadas por las clases medias y bajas del país, nicho crucial de votos para los demócratas, que no pueden permitirse perder el Senado en las legislativas de noviembre.

Después de un frustrante 2013 en el que vio cómo se desvanecían todas sus grandes propuestas al topar con la Cámara de Representantes, liderada por una enrocada oposición republicana, Obama está dispuesto a pasar a la acción y por eso, desde que comenzó el año, recuerda a la menor oportunidad que tiene "un bolígrafo y un teléfono" y está dispuesto a usarlo si el Congreso no sale de su acusada parálisis.

Este aviso lo repetirá hoy a las 21.00 hora local (02.00 GMT del miércoles) en el marco más solemne, el Congreso, y siguiendo el protocolo histórico de la alocución presidencial más importante del año en EE.UU., en la que se describe la situación del país, pero que sobre todo sirve para marcar las prioridades y la agenda legislativa.

La reforma migratoria y el endurecimiento de las normas para adquirir armas de fuego fueron las dos propuestas más ovacionadas el año pasado y las dos ausencias que más pesan en la lista de logros del presidente.

Obama volverá hoy sobre la reforma migratoria, promesa pendiente desde que llegó a la Casa Blanca en 2009, en vísperas de que los republicanos de la Cámara de Representantes, liderados por su presidente, John Boehner, den a conocer un documento de principios para negociar con los demócratas.

Asimismo, Obama tratará de ver materializadas otras dos medidas claves para su propósito de legislatura de luchar contra la desigualdad en EE.UU.: aumentar el salario mínimo y mejorar los programas de educación preescolar, algo para lo que también necesita el apoyo de las dos cámaras.

Consciente de que la polarización del Congreso podría continuar o incluso ser mayor en un año de legislativas, Obama anunciará hoy medidas ejecutivas en varios ámbitos, entre ellos el desarrollo de infraestructuras, la formación laboral, el cambio climático, el desempleo de larga duración y la educación.

Tras el discurso del presidente, cada año un miembro destacado de la oposición da la réplica, y en esta ocasión lo hará la congresista Cathy McMorris Rodgers, la mujer republicana de mayor rango en el Capitolio.

Desde 2011, el ala más conservadora del partido republicano, el movimiento Tea Party, ofrece su réplica propia, que hoy pronunciará el senador de Utah Mike Lee.

Entre los invitados al Congreso están aquellos que integran la lista de la primera dama y han sido escogidos porque su labor ha marcado una diferencia para la nación en distintos ámbitos.

Los nombres van desde la nueva directora de General Motors, Mary Barra, hasta el joven "soñador" Cristian Ávila, que se ha labrado una excelente carrera a pesar de haber tenido que enfrentar continuas limitaciones por haber llegado al país como indocumentado cuando tan sólo era un niño.

También asistirá Carlos Arredondo, el inmigrante costarricense considerado un "héroe" por su actuación en los atentados del año pasado en Boston, en los que murieron tres personas y más de 280 resultaron heridas.

Como es tradición desde los tiempos de la guerra fría, hay una persona del gabinete de Obama que no estará en el Congreso: es el designado como superviviente para seguir al mando del país si ocurre una catástrofe en el Capitolio, donde estarán reunidos los hombres y mujeres más poderosos de la nación.

Su nombre es secreto hasta el momento del discurso y durante unas horas recibe una protección propia de un presidente. El año pasado el elegido fue el secretario de Energía, Steven Chu.

El discurso de hoy es crucial para un Obama en sus horas más bajas, con una popularidad en torno al 45 %, según un sondeo de CNN y otro de ABC y The Washington Post, lo que supone unos 10 puntos por debajo del nivel de aprobación que tenía hace un año, cuando asumió su segundo mandato.

El presidente de EE.UU. quiere empezar a reconducir hoy sus últimos años en la Casa Blanca, para dejar un legado donde se recuerden más las acciones conseguidas que las grandes promesas que nunca vieron la luz o quedaron por debajo de las expectativas.

Obama necesita sacudirse un 2013 nefasto a nivel interno, con el fiasco de la aplicación de su reforma sanitaria y el sonoro escándalo por los programas de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) revelados por el exanalista Edward Snowden.

Previsiblemente Obama hablará de la NSA y también sobre Irán, en particular de su oposición a un proyecto de ley que impulsa el Senado para imponer nuevas sanciones a ese país.

El conflicto sirio y la retirada de las tropas de Afganistán, que debe culminar a finales de 2014, son otros de los temas que se dan por seguros, mientras Latinoamérica puede volver a ser la gran olvidada, como en años anteriores.

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