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PP y CiU rechazan limitar los trabajos extraparlamentarios de los diputados

El PP defiende la actuación legal de Trillo, Pujalte y Conde, pero evitar mencionar al presidente de la Diputación de Valencia

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PP y CiU rechazan limitar los trabajos extraparlamentarios de los diputados

El PP y CiU rechazaron este martes una moción del PSOE para restringir las actividades extraparlamentarias de los diputados, un texto que también incluía la destitución del exministro Federico Trillo como embajador y la reprobación del presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus.

La moción del PSOE, defendida por la exportavoz socialista Soraya Rodríguez, pretendía impulsar las reformas necesarias para aplicar el principio de dedicación exclusiva de los diputados, limitando la compatibilidad a la gestión de su patrimonio o trabajos literarios no remunerados, y para dotar a la Comisión de Estatuto del Diputado de nuevas funciones para comprobar la veracidad de las declaraciones de actividades de los parlamentarios.

También aprovechaba para reclamar el "cese inmediato" del embajador de España en el Reino Unido, el exministro Federico Trillo, por haber cobrado, cuando era diputado, por asesorar a una empresas que recibió adjudicaciones de Castilla y León.

Y a todo ello añadió un nuevo punto para censurar el comportamiento del presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus, supuestamente grabado contando fajos de billetes y que, pese a ser suspendido por el PP, aspira a la reelección como alcalde de Xátiva.

IU-ICV, UPyD Y PNV QUIEREN MÁS INCOMPATIBILIDADES

Tanto UPyD como el PNV, reconocidos partidarios de restringir al máximo las actividades extraparlamentarias de los diputados, expresaron su respaldo a la moción.

Izquierda Plural también apoyó la iniciativa, pero su portavoz, José Luis Centella, aprovechó para volver a denunciar los casos que cuestionan la financiación del PP, especialmente al hilo de la trama Gürtel y los llamados 'papeles' del extesorero Luis Bárcenas. "Están bajo sospecha y tienen mucho que tapar", espetó a los diputados del PP.

Por contra, el portavoz adjunto del PP Rafael Merino indicó que la iniciativa del PSOE tiene más que ver con un "tribunal de Inquisición" y sólo se explica por "la mala intención y el fuego amigo de los socialistas".

Según recordó, hasta hace un año un tercio del Grupo Socialista compatibilizaba el escaño con la Abogacía y hasta el actual portavoz, Antonio Hernando, se ofrecía como asesor en Panamá. Por ello, cree que la moción adolece de "cinismo, hipocresía y oportunismo político": "Es una atentado a la democracia", llegó a decir.

También CiU, por boca de la diputada de Unió (UDC) Montserrat Surroca, tachó de "electoralista" la moción y criticó la restricción de las actividades extraparlamentarias alegando que, en ese escenario, "sólo unos pocos podrían representar a la ciudadanía". En todo caso, y a la espera de que los trabajos del Parlamento catalán sobre incompatibilidades, los nacionalistas optaron por abstenerse.

AL FINAL, INSINUACIONES E INSULTOS

El debate acabó con un cruce de acusaciones entre los dos partidos mayoritarios. En su intervención, Merino preguntó a Soraya Rodríguez si estaba segura de todas las subvenciones que dio como secretaria de Estado de Cooperación, a lo que la diputada socialista replicó rechazando esas insinuaciones "falsas" y exigiendo al portavoz adjunto del PP que aclarase a qué actuación se refería. "No he hecho una afirmación, sólo le estaba preguntando", replicó riendo el dirigente popular.

El presidente del Congreso, Jesús Posada, visiblemente enfadado, dio por zanjado el incidente constatando que el diputado del PP no había llegado a concretar nada.

Después dio la palabra por alusiones a otro portavoz adjunto del PP, Agustín Conde, que había sido citado por el PSOE en el debate como ejemplo de incumplimiento del régimen de incompatibilidades. El diputado toledano defendió la legalidad de sus actividades extraparlamentarias y atacó directamente a Soraya Rodríguez, definiéndola como "la más mediocre portavoz" que ha tenido el PSOE.

En ese contexto, el secretario general del Grupo Socialista, Miguel Ángel Heredia, pidió a Posada que se retirasen del Diario de Sesiones las acusaciones e insultos, y el presidente prometió dar órdenes para que desaparezcan todas las descalificaciones personales "de uno y otro lado".

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