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El PP vasco busca reforzar a Quiroga y la línea moderada ante los descontentos

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El PP vasco busca reforzar a Quiroga y la línea moderada ante los descontentos

El PP vasco busca reforzar a Quiroga y la línea moderada ante los descontentos

El Partido Popular del País Vasco celebrará en la primera quincena de marzo un congreso en el que pretende reforzar el liderazgo de Arantza Quiroga y la línea moderada del partido, frente a un sector descontento con la estrategia que se sigue en lo referido al final de terrorismo.

La decisión de convocar el congreso partió de la propia Quiroga, que desde su elección desea contar con la ratificación por parte de la militancia del PP vasco, y no tiene que ver con las últimas diferencias con asociaciones de víctimas como Covite o AVT o con la creación de un nuevo partido por el exparlamentario alavés Santiago Abascal, según fuentes del PP vasco.

Quiroga comunicó su intención de convocar el congreso a Mariano Rajoy en la reunión que mantuvieron en La Moncloa el pasado día 15 y el presidente del PP y del Gobierno, que posiblemente será quien clausure el cónclave, le dio su visto bueno.

La fractura en el PP vasco se inició en 2008, cuando en junio, la entonces presidenta, María San Gil, anunció que abandonaba la política porque discrepaba con la dirección nacional cómo debía enfrentarse con la "dispersión de la idea nacional que permite a los nacionalistas vascos seguir avanzando hacia la autodeterminación".

San Gil ya había abandonado poco antes la ponencia política del XVI congreso nacional del PP por no estar de acuerdo con su postura sobre los nacionalistas.

Hasta 2008, el PP había defendido en Euskadi, bajo las presidencias sucesivas de Jaime Mayor Oreja, Carlos Iturgaiz y María San Gil, una política de máxima firmeza ante la izquierda abertzale y había roto toda relación con el PNV a raíz de la declaración de Estella y del posterior intento del entonces lehendakari, Juan José Ibarretxe, de sacar adelante un nuevo estatuto y una consulta soberanista.

Un mes después de la renuncia de San Gil, Antonio Basagoiti fue elegido presidente del PP vasco, con el 82,1 % de los votos, en un congreso en el que trató de superar la división manteniendo a dirigentes afines a San Gil, como Carmelo Barrio o Carlos Urquijo, aunque el núcleo de su dirección lo integraron quienes defendían que el PP superara su aislamiento y recuperara la capacidad de acuerdo con el PNV y el PSE-EE.

Basagoiti consolidó la nueva estrategia gracias a que el PP se convirtió en decisivo para convertir a Patxi López en lehendakari y desalojar así por primera vez al PNV del Gobierno Vasco, y fruto de ello fue reelegido presidente de los populares vascos en mayo de 2012 con el 92 % de los votos.

Un año después, y tras un nuevo retroceso en las elecciones vascas de octubre de 2012, Basagoiti anunció su abandono de la política para irse a trabajar a México y pactó con los dirigentes del PP vasco una sucesión rápida con Arantza Quiroga de presidenta.

En menos de una semana, el nombramiento, refrendado antes por los tres comités provinciales del PP, fue aprobado por unanimidad por la Junta Directiva del PP vasco, el máximo órgano entre congresos e integrado por 90 personas.

Como la propia Quiroga lo admitió, desde ese momento estaba pendiente la celebración de un congreso regional que legitimara su nombramiento como presidenta, más allá del apoyo de los dirigentes del partido.

La celebración del cónclave regional fue demandada además por el sector "crítico" y así lo pidió públicamente en agosto el eurodiputado Carlos Iturgaiz.

Junto al reforzamiento del liderazgo de Quiroga, el congreso de marzo deberá validar también el apoyo que tiene la actual línea estratégica del PP vasco iniciada por Basagoiti, cada vez más cuestionada por un sector del partido que rechaza cualquier gesto hacia el mundo de la izquierda abertzale.

El propio Iturgaiz ha sido el que ha puesto voz a este sector al reclamar al PP que opte entre "las dos almas" que existen en la formación: la que defiende una mínima normalización de relaciones con la izquierda abertzale y la que está en contra de ello.

En una entrevista que concedió a EFE, Iturgaiz sostuvo que "la izquierda abertzale, que es el brazo político de ETA, no es un partido más y no se puede ir a debates, a tomar un café o hacerse fotos en plan coleguismo", aunque una parte de sus compañeros de partido defienda que "hay que normalizar la relación con ese mundo".

Iturgaiz ha recalcado que en su planteamiento "no hay ruptura" del PP, algo que sí se ha producido por parte de otro antiguo miembro de este sector, el alavés Santiago Abascal.

La interrogante del congreso del PP vasco de marzo es si este sector, respaldado a nivel nacional por Jaime Mayor Oreja, Esperanza Aguirre y José María Aznar, votará o no a Quiroga como presidenta y, por tanto, con que porcentaje saldrá elegida.

Por Mikel Folgueira

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