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El PSOE se ve de nuevo el ariete del cambio sobre el que pivotarán los pactos

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El PSOE se ve de nuevo el ariete del cambio sobre el que pivotarán los pactos

El PSOE se ve de nuevo el ariete del cambio sobre el que pivotarán los pactos

El PSOE está convencido de que la credibilidad recuperada con el proyecto de Pedro Sánchez, la movilización generada durante la campaña y la inclinación de los indecisos hacia el voto útil le convertirán el domingo en la referencia para liderar pactos de gobierno en municipios y regiones.

Los socialistas cierran la campaña con "optimismo" al percibir que existe una "tendencia positiva" a su favor y que "el aire de cambio lo están capitalizando" sus candidatos, han explicado fuentes del partido.

Con "prudencia" a la vista de la volatilidad de las encuestas, Sánchez cree que el PSOE puede ser la primera fuerza en votos y gobernar la mayoría de las comunidades autónomas y principales ayuntamientos, tiñiendo de rojo el mapa azul que se dibujó en 2011.

El PSOE cree que obtendrá mejores resultados en las municipales, pese a las malas expectativas en Cataluña, puesto que Podemos sólo concurre con marca propia en las autonómicas.

Sin concretar metas, se ve con serias opciones de recuperar el poder en regiones como Madrid, Comunidad Valenciana, Extremadura o Castilla-La Mancha, además de mantenerlo en Asturias.

Entre los motivos sobre los que los socialistas asientan su optimismo, están que el PP sufrirá una fuerte caída penalizado por la corrupción, pese a que cuenta con voto oculto, que Podemos está retrocediendo y que una parte de los indecisos acabarán optando por el voto útil.

"El PSOE es el único partido que puede liderar y abrir un nuevo tiempo político en España" y nadie le supera "en ganas de ganar a la derecha", han sido los mensajes en los que Sánchez, de forma persistente, ha puesto el acento en sus mítines, en los que ha perjurado que los socialistas "han aprendido de su errores y no volverán a fallar".

La corrupción del PP, la necesidad de una recuperación económica justa y la defensa de las políticas públicas han sido los ejes de la campaña de Sánchez, que ha moderado sus críticas a Podemos y Ciudadanos para no darles demasiado protagonismo y mantener abierta la puerta a posibles pactos.

El líder socialista admite que las dos fuerzas emergentes van a ser la llave en muchas instituciones, aunque les ha hecho ver que "no están preparados" para liderar ese cambio, como sí lo puede hacer el PSOE por su bagaje de partido centenario.

Ferraz ha dado libertad a su 'barones' territoriales para fijar su propia política de alianzas, siempre que no pacten con PP o Bildu, con el fin de generalizar una cultura de acuerdos que prepare al terreno para las elecciones generales de noviembre.

Como los socialistas rechazan la doctrina del PP de que gobierne la lista más votada, prevén un escenario abierto y que las posturas de negociación se flexibilicen para evitar el bloqueo que ha habido en Andalucía durante dos meses.

En el plano personal, Sánchez asume que, además de los candidatos, la lupa estará sobre él el domingo, en su primera reválida tras diez meses al frente del partido.

Sin embargo, ha dejado claro que los resultados no se podrán comparar con los de 2011, pese al batacazo socialista que hubo entonces, ya que el contexto actual nada tiene que ver con el de hace cuatro años.

De ser "razonable" el saldo final, Sánchez cree que se le allanará el camino para convertirse en candidato a la Moncloa, aunque se ha reafirmado en que convocará primarias el 26 de julio y él concurrirá pase lo que pase en las urnas y aunque la presidenta andaluza, Susana Díaz, haga algún movimiento.

Aunque la foto de la desunión con Díaz del mitin de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) puso a las claras que el cisma entre ambos aún puede ir a más, Sánchez ha acumulado en las dos últimas semanas el aval de la mayoría de las federaciones para que sea el cabeza de cartel en las generales.

El secretario general cree que su campaña pegada a la calle -ha hecho más de medio centenar de actos y recorrido unos 25.000 kilómetros-, "tocando a la gente" y compartiendo el foco con los candidatos locales han contribuido a extender la sensación de que la catarsis de los últimos años comienza a llegar a su fin y se ha recuperado la conexión con la ciudadanía.

"Lo que hemos visto es que nos quieren, ahora hay que ver sí nos van a votar", resume una de las integrantes de la Ejecutiva federal ante la incógnita que se desvelará el domingo. Carlos Pérez Gil

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