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La condena a Paris Match por revelar un hijo del príncipe de Mónaco vulneró la libertad de expresión

Alberto II de Mónaco en una visita a Holanda / EFE

Irene Castro

Francia vulneró la libertad de expresión de la revista Paris Match al condenarla por la publicación de una información que reveló la existencia de un hijo del príncipe Alberto de Mónaco que hasta entonces era desconocido. Así lo ha establecido el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que considera que la revelación tenía interés para el público y, especialmente, para los monegascos.

Paris Match publicó en mayo de 2005 la existencia de un hijo que Alberto de Mónaco tuvo fuera del matrimonio. El príncipe demandó a la revista y a su director al entender que esa información iba contra su derecho a la privacidad. Los tribunales franceses fallaron a su favor por vulnerar ese derecho fundamental así como el derecho de la monarquía a proteger su propia imagen, a pesar de que la exclusiva era fidedigna y en ningún momento fue desmentida. De hecho, dos meses después de la revelación, el príncipe Alberto reconoció públicamente la paternidad del niño.

La revista recurrió al tribunal de alegaciones, que dio la razón a la primera instancia por el “daño irreversible” causado al príncipe. Por el contrario, la justicia alemana -a la que también recurrió el dirigente por la publicación de esa noticia en Bunte- dio prioridad al derecho del público a estar informado sobre la protección a la vida privada. Los tribunales germanos entendieron que la existencia de un posible heredero en una monarquía hereditaria tenía gran importancia. Además, sostuvieron que era la madre, quien aportó la información, la que debía decidir si la revelación de la existencia de su hijo violaba su esfera privada.

“Implicaciones para la vida política”

Ante la condena en los tribunales franceses, la revista recurrió ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por vulneración de su derecho a la libertad de expresión. Estrasburgo argumenta que el caso no solo concierne a la prensa y la protección de la intimidad, sino que es necesario tener en cuenta la intención de la madre, que pretendía llamar la atención sobre la situación del hijo, que aún no había sido formalmente reconocido.

Estrasburgo explica que la existencia del niño era de interés público y, especialmente, para los ciudadanos del Principado de Mónaco, a pesar de que la Constitución monegasca establece que los hijos nacidos fuera del matrimonio no pueden acceder al trono. “El público tiene un interés legítimo en conocer la existencia del niño y poder mantener un debate sobre las posibles implicaciones para la vida política del Principado”, concluye el Tribunal Europeo.

También argumenta que Paris Match no hizo comentarios “difamatorios” y que Alberto de Mónaco no refutó la información, que fue “crucial” para acabar con el “secretismo” que rodeaba al niño. Por ello, Estrasburgo sentencia que “no existió relación de proporcionalidad” entre las restricciones a la libertad de expresión y la protección de la reputación y la intimidad del príncipe por lo que Francia vulneró la libertad de expresión de la revista al condenarla.

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