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Pedro Sánchez-Susana Díaz: A mil kilómetros de distancia

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Sánchez, escoltado por la policía por una protesta de prejubilados en Málaga

Sánchez, escoltado por la policía por una protesta de prejubilados en Málaga

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha cerrado hoy su gira de dos días por Andalucía pidiendo el voto a pie de calle por diversos puntos de la provincia de Cádiz y Málaga, en una jornada intensa que no ha estado exenta de cierta tensión por una protesta de prejubilados en la capital malacitana.

Al igual que ocurriera ayer, miércoles, en Granada y Jaén, Sánchez no ha ido del brazo de la presidenta andaluza en funciones, Susana Díaz, que después de sufrir esta mañana un nuevo revés en la votación de investidura en el Parlamento andaluz, ha optado por irse de mitin.

Y lo ha hecho lejos de Sánchez, a mil kilómetros de distancia, en la localidad asturiana de Avilés, para dar allí su cariño al presidente del Principado, Javier Fernández, el único 'barón' socialista, junto con ella, con mando en plaza a escala autonómica.

La semana que viene aún tienen una oportunidad de encontrarse, cuando Sánchez volverá a Andalucía para 'mitinear' en Huelva y Sevilla.

"Coincidiremos a lo largo de esta campaña. Estoy convencido tanto Susana, como yo", ha deseado el dirigente socialista.

En ausencia de la presidenta andaluza, Sánchez ha aprovechado su estancia en Andalucía para garantizar que será el candidato socialista a las elecciones generales de noviembre, sea quien sea su rival en las primarias de julio, en las que Díaz ha anticipado que será "neutral", sin aplacar las habladurías de que aún no ha descartado dar batalla por controlar el partido.

"Ganaré a la primera", ha vaticinado optimista Sánchez en declaraciones a Onda Cero, tras confesar sentirse con "muchas más fuerzas" que cuando fue designado secretario general el pasado verano tomando el testigo de Alfredo Pérez Rubalcaba.

En su línea de ir con cautela en todo lo que dice sobre Susana Díaz, Sánchez le ha brindado su apoyo a la decisión de paralizar el proceso de concesión de la mina de Aznalcóllar (Sevilla), pero ha querido dejar claro que en asuntos de corrupción "hay que llegar hasta las últimas consecuencias".

Y como si estuviera tomando distancia del asunto para que no le afecte en su carrera hacia la Moncloa, Sánchez ha apostillado: "No estoy en el día a día de la Junta de Andalucía y en la gestión".

Sin embargo, Sánchez sí ha tenido que tomar nota de uno de los casos que afecta a la Junta, el de los prejubilados de la empresa textil malagueña Hitemasa, y comprometerse a mediar ante el Gobierno andaluz después de la protesta que le han montado cuando iba a pasear por el centro de Málaga.

"Hablaré con ellos", ha dicho Sánchez para intentar, de paso, zafarse para poder seguir su recorrido.

Sin embargo, la tensión generada ha llevado a la policía a escoltar a Sánchez y su comitiva para evitar incidentes, lo que ha emborronado en parte lo que aspiraba a ser un nuevo baño de masas entre la ciudadanía para captar el voto.

Más tranquilo ha sido el paseo al mediodía por la Feria del Caballo de Jerez de la Frontera, donde el secretario general del PSOE ha brindado con fino por el futuro de la candidata local, Mamen Sánchez, se ha tomado unas tapas en varias casetas y ha repartido claveles.

Aunque ha sonado la música flamenca a su alrededor, Sánchez no se ha animado a bailar, pero sí a hacerse todas las fotos que hicieran falta con tal de granjearse la simpatía de los andaluces en los 'dominios' de Susana Díaz.

Carlos Pérez Gil

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