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Pedro Sánchez cierra la campaña más incierta para el futuro del PSOE

Ferraz lo fía todo a que el "resultado está muy abierto" por el gran número de indecisos pero tiene todas las encuestas en contra

El candidato del PSOE llama al "voto útil" para convencer a los que dudan de que apoyar a Ciudadanos y Podemos sirve para perpetuar a Rajoy

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Pedro Sánchez, "en pie para ganar": "Ni morado, ni naranja, tarjeta roja a Rajoy el próximo domingo"

Pedro Sánchez, "en pie para ganar": "Ni morado, ni naranja, tarjeta roja a Rajoy el próximo domingo"

“El PSOE está en pie y preparado para gobernar”. Así ha terminado Pedro Sánchez la campaña de la que depende su futuro político. Si el 20D sale bien, como piensan en Ferraz, todavía tendrá cartas que jugar, pero si el resultado va en sintonía con lo que han pronosticado las encuestas, el candidato socialista tendrá dificultades para mantenerse al frente del PSOE. Todo está “muy abierto”, como reconocen los socialistas. 

"El futuro lo vamos a conquistar los españoles saliendo a votar el 20D", ha expresado Sánchez en su último mitin, celebrado en la localidad madrileña de Fuenlabrada. Sánchez ha tenido unas palabras al principio de su intervención para recordar a todos aquellos que le han acompañado en la carrera electoral, incluidas su esposa y sus hijas. Ante unas 4.000 personas -ha sido un acto modesto en comparación con otros de la campaña como el de Valencia el pasado domingo-, Sánchez ha desgranado algunas de las medidas que pretende poner en marcha si llega a Moncloa. 

Un pacto educativo, un pacto para luchar contra la violencia de género, una ley para acabar con la brecha salarial entre hombres y mujeres, triplicar la inversión en I+D+I... Y la derogación de la reforma laboral, que provocó una cierta discusión en el seno del partido durante la elaboración del programa. "La vamos a derogar no porque la haya aprobado el PP sino porque no compartimos sus objetivos ni sus instrumentos. Sus objetivos son que España compita a base de hacer las cosas más baratas y no mejor", ha expresado el líder del PSOE. "Nos habían dicho que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades y nos han dejado viviendo por debajo de nuestras necesidades", ha agregado Sánchez al final de su intervención.

Sánchez ha utilizado en los últimos minutos antes de que se cerrase la que ha calificado como "campaña histórica" la estrategia que ha marcado estas tres últimas semanas: apelar al voto útil. “Es más útil que nunca”, reitera el candidato socialista, consciente de que al PSOE los apoyos se le escapan por varios flancos. "Ni morado, ni naranja, tarjeta roja a Rajoy el próximo domingo", ha exclamado.

El candidato del PSOE sostiene que los demás “platos del menú” son caminos distintos que conducen a lo mismo: a que Rajoy continúe en Moncloa.  Así, Sánchez pretendía convencer a los indecisos –más numerosos que en otras ocasiones- que, según los socialistas, pueden dar la vuelta a los pronósticos. 

La 'pesadilla' del líder del PSOE con Albert Rivera y Pablo Iglesias viene de antes de la campaña pero el punto álgido llegó con la publicación de la encuesta del CIS justo el día del arranque de la competición. El sondeo, que pronosticaba el hundimiento de su partido, cayó como un jarro de agua fría y Sánchez no dudó en acusar al Gobierno de haber “manipulado todo”, incluido el barómetro.

La encuesta dejó en cierto fuera de juego a los socialistas, que tuvieron, además, que salir al paso de la posibilidad de hacer un “frente anti-PP” a través de un “tripartito”. A Ferraz no le convenía que se hablara en esos términos pues, pese a que era la única opción, suponía admitir que las urnas les dejarían en segunda posición. En ese momento, algunas encuestas apuntaban incluso a un adelantamiento por parte de Ciudadanos.

También este viernes ha hecho alusiones a ese 'complot' contra los socialistas. "Frente a aquellos que quisieron apartarnos de la carrera, montaron un tridente anti-PSOE para que el PSOE no fuera el cambio razonable, sensato y seguro os digo que el PSOE está en pie y preparado para gobernar", ha subrayado Sánchez. 

Pero los partidos emergentes no han sido los únicos obstáculos que Sánchez ha encontrado en las últimas semanas. En el PSOE admiten que en buena parte de la campaña han visto desmovilización de los suyos. Ángel Gabilondo ha intentado animar a los militantes este viernes: "Van a ir a votar con todo y con convicción -ha dicho sobre los votantes del PP-. Así que a nosotros que no nos pille en el psicólogo ese día", ha ironizado. "No nos podemos permitir dudar de nosotros mismos. No nos podemos resignar, ni claudicar", ha reiterado.

En Ferraz achacan la falta de movilización de los suyos a la coyuntura: primero las catalanas, luego la cancelación del acto grande de presentación del programa por los atentados de París y luego el puente de la Constitución.  

El PSOE nota la desmovilización

A eso se sumó el varapalo que sufrió Sánchez tras el debate a cuatro en Atresmedia el pasado día 7 de diciembre. Aunque en las filas socialistas estaban en líneas generales orgullosos de la actuación de su candidato, la mayoría de medios le dio por perdedor. Fue otro momento de fuera de juego que Sánchez intentó solapar a gritos en un mitin en A Coruña

A partir de ese martes, los socialistas aseguraron que habían entrado de lleno en campaña y se autoconvencieron de que en la “recta final” el partido siempre mejora para ellos. En el PSOE también consideran que el cara a cara con Rajoy impulsó a Sánchez. Así se lo ha trasladado el alcalde de Fuenlabrada, Manuel Robles, en el mitin de esta noche en el que se han congregado a unas 4.000 personas: "Enhorabuena por el otro día en el debate donde agachaste a Rajoy", le ha dicho el presidente de los socialistas madrileños, que ha puesto en pie en ese momento al público al grito de "presidente, presidente".

El PSOE reconoció tras el punto de inflexión otras dos ventajas: por un lado, la información de eldiario.es sobre la intención de Ciudadanos de eliminar las penas específicas por violencia de género, que les dio un respiro mientras que puso a todos contra Rivera; y empezaron a ver rédito a los malos pronósticos demoscópicos y a los ataques de PP, Podemos y Ciudadanos. De acuerdo con un destacado miembro del equipo de Sánchez, eso les iba a ayudar a movilizar a sus votantes. 

Tras recorrer más de 10.000 kilómetros en los  que ha recibido el apoyo de todos los barones y los expresidentes socialistas, Sánchez pone fin a los algo más de 18 meses que lleva trabajando por llegar a la Moncloa. Lo ha repetido en dos ocasiones: está "orgulloso de ser el secretario general de los socialistas" pero su futuro es incierto ante las urnas. En el PSOE hay quien da por hecho que estará amortizado si el resultado es desastroso para el partido, como han pronosticado los sondeos. Sánchez se juega el domingo ser presidente y su futuro político.

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