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Pinheiro ve posible una delegación "creíble" de la oposición siria en Ginebra II

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El asedio de las ciudades es una política estratégica del Gobierno sirio, dice comisión de la ONU

El asedio de las ciudades es una política estratégica del Gobierno sirio, dice comisión de la ONU

El presidente de la comisión de la ONU que investiga los crímenes perpetrados en el conflicto de Siria, Paulo Sergio Pinheiro, está "convencido" de que este año tendrá lugar la conferencia de paz para ese país y de que es posible formar una delegación creíble de la oposición que participe en ella.

"Estoy convencido de que antes de que concluya el año se realizará la conferencia", dijo hoy Pinheiro en una entrevista a Efe.

La urgencia de celebrar Ginebra II tiene bases políticas, pero sobre todo humanitarias, después de que un nuevo recuento de la ONU haya alertado de que más de 9 millones de personas dentro de Siria -el 40 % de la población- necesitan ayuda de supervivencia a pocas semanas de la llegada del invierno, comentó.

A esto se suma la necesidad de detener la multiplicación de los crímenes sobre el terreno, entre los que Pinheiro mencionó el asedio de ciudades con población civil atrapada, las desapariciones forzadas, el secuestro de líderes religiosos y el uso de niños por las partes beligerantes.

El jurista brasileño, quien también es miembro de la Comisión de la Verdad de su país, reconoció la dificultad de reunir a las fuerzas opositoras sirias para crear una delegación representativa que participe en Ginebra II, pero opinó que es un problema superable.

Según Pinheiro, "Siria no tiene el premio de originalidad en términos de conflicto y transición. Las oposiciones en este tipo de conflictos siempre están fracturadas y divididas, esto es lo normal y no me sorprende nada".

"En la transición española, chilena o brasileña siempre hubo el problema de la oposición que estaba en el exilio y quería representar al país y los que resistían desde el interior", recordó Pinheiro, quien preside la comisión investigadora para Siria desde su creación, en agosto de 2011.

Su particularidad es que se trata de la primera comisión de su tipo en el mundo que opera de forma paralela al desarrollo del conflicto, pues la norma hasta ahora había sido que las investigaciones se hicieran posteriormente.

Pinheiro sostuvo que las indagaciones de su equipo revelan que "algo nuevo (en el conflicto) es el combate interno de los grupos rebeldes".

Esas disputas "por territorios y el control de ciudades entre grupos extremistas que luchan contra otros más moderados se han convertido en algo muy común", añadió.

El comisionado consideró que Ginebra II generará una "nueva dinámica" positiva en el conflicto, como la que en su momento insufló la decisión del Gobierno sirio de poner bajo control internacional y destruir sus armas químicas.

Investigar el uso de este tipo de armamento e identificar a los responsables también es competencia de la comisión, que por ahora estudia catorce ataques con agentes químicos.

"No hay duda de que se utilizaron, pero no hemos avanzado en la identificación de los responsables, así que en estos momentos sería irresponsable pretender decir quién los utilizó", subrayó.

Desde que empezó a funcionar, la comisión ha pedido una y otra vez autorización para visitar Siria, a lo que el régimen de Bachar al Asad se ha negado, como rechaza cualquier otra colaboración desde octubre de 2012, precisó el jurista.

"Nosotros hemos explicado al Gobierno la metodología que utilizamos para nuestras investigaciones, dónde buscamos la información y cómo la verificamos. Somos completamente abiertos, no tomamos partido, estamos del lado de las víctimas", aclaró.

La comisión de Pinheiro es la única que está documentando las violaciones más graves de los derechos humanos en la guerra en Siria para establecer la responsabilidad criminal que luego haga posible procesar a sus autores.

Su mandato llega hasta marzo próximo y será entonces cuando la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, de la que depende, decida si lo prorroga.

Si se opta por esto último, su presidente decidirá en ese momento si continúa o no en el cargo.

"Hay un cansancio, estamos en el tercer año y cuando acepté el mandato no esperaba que en 2013 continuaría. La mayoría de comisiones de este tipo opera seis meses o un año", explicó.

En cambio, aseguró, "no estoy angustiado ni frustrado, no tengo una reacción personal. Si cada día estuviese deprimido porque no tenemos acceso a Siria, no podría hacer mi trabajo".

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