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Rebrote de violencia en Yuba evidencia fallos en la aplicación del acuerdo de paz

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Rebrote de violencia en Yuba evidencia fallos en la aplicación del acuerdo de paz

Rebrote de violencia en Yuba evidencia fallos en la aplicación del acuerdo de paz

El rebrote de la violencia en Sudán del Sur pone en evidencia los fallos a la hora de aplicar las disposiciones de seguridad del acuerdo de paz firmado el pasado verano por el Gobierno y la oposición armada, así como la falta de voluntad política de ambos bandos, según analistas.

El analista político sursudanés, Antoni Yusef, dijo a Efe que los enfrentamientos que estallaron hace una semana se deben a la falta de seriedad de las partes, que integran un ejecutivo de unidad nacional desde el pasado mes de abril.

"Los choques fueron el resultado de la dilación en aplicar los puntos del convenio de seguridad, ya que cada parte interpreta esos puntos a su manera", subrayó.

Asimismo, consideró que "la falta de voluntad política fue el principal causante del estallido de los choques entre (las fuerzas) del Gobierno y la oposición armada".

El convenio de seguridad, incluido en el acuerdo de paz, estipula la fusión de los combatientes rebeldes y los soldados gubernamentales en unidades militares conjuntas; el desarme y desmilitarización de la capital, Yuba, y el repliegue de las tropas a unos 25 kilómetros a las afueras de la urbe.

El incidente que reavivó el conflicto fue precisamente un tiroteo entre una patrulla del Ejército del presidente Salva Kiir y otra de la guardia del vicepresidente Riek Machar, en el barrio de Gudele, en el oeste de Yuba.

Cinco soldados oficiales fallecieron a manos de los opositores y los líderes políticos no pudieron contener la violencia entre las dos facciones, que se propagó a otros barrios y duró hasta el pasado lunes, cuando fue anunciado un cese de hostilidades, después de que al menos 300 personas murieran y decenas de miles tuvieran que abandonar sus hogares.

Los choques pusieron en evidencia la incapacidad de los dirigentes de controlar a sus uniformados, así como la fragilidad del acuerdo de paz.

Por su parte, el experto y periodista del diario de Yuba Al Mauqef, John Marten, explicó a Efe que el no cumplimiento del calendario del convenio de seguridad respecto a la integración de las fuerzas de los dos bandos fue la causa principal del estallido.

"Las dos partes no deseaban cumplir las cláusulas de ese convenio, la ausencia de voluntad fue clara. En la calle, no había un clima de paz y la retórica de los responsables políticos era muy hostil", añadió.

Las fuerzas armadas del Gobierno y de la oposición han permanecido en cuarteles separados, lo cual no ha ayudado a crear un clima de confianza tras dos años de conflicto.

Además, Kiir ya rechazó en su momento algunas cláusulas del convenio de seguridad, incluso antes de firmar el tratado de paz en agosto de 2015, como la retirada de sus tropas fuera de Yuba.

Por su parte, Machar tiene por delante un gran reto, después de declarar que sus fuerzas actuaron en defensa propia el pasado jueves frente a los antiguos rivales en un puesto de control de carretera.

Pese al alto el fuego, que está siendo respetado en Yuba, existen temores de que se renueven los choques armados en la capital y, sobre todo, que la tensión pueda estallar en otras zonas del país.

Especialmente en los estados de Alto Nilo (norte), Ecuatoria (sur) y Bahr al Gazal (noroeste), ya que estos últimos dos se encuentran excluidos del convenio de seguridad.

El Gobierno rechaza determinar las zonas donde están desplegadas las fuerzas opositoras en Ecuatoria y Bahr al Gazal, lo cual es interpretado por la oposición como la falta de reconocimiento de su presencia en esas dos regiones.

Por otra parte, hay otra crisis que se vislumbra en el horizonte: el fracaso de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD) a la hora de enviar un contingente regional para vigilar el cumplimiento del acuerdo de paz.

El organismo africano creado para supervisar el trato, debería de desplegar sus fuerzas para vigilar la paz en Sudán del Sur y la integración de las tropas rebeldes en una fuerza militar conjunta.

El conflicto entre ambos bandos estalló en diciembre de 2013, cuando Kiir, de la etnia dinka, denunció un supuesto intento de golpe de Estado encabezado por su vicepresidente (Riek Machar), de los nuer.

Desde la independencia de Sudán hace cinco años, Sudán del Sur ha vivido una situación política y de seguridad inestable, que se vio exacerbada con el inicio del conflicto interno en 2013.

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