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Sturgeon quiere convertir al SNP en clave para la política británica

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Tras la derrota en el referéndum del 18 de septiembre, los independentistas escoceses han puesto su objetivo en el Parlamento británico, donde quieren conquistar el mayor número de escaños a fin de influir en la política nacional.

La nueva líder del Partido Nacionalista Escocés (SNP), Nicola Sturgeon, pidió hoy el voto en las elecciones generales de 2015 en el Reino Unido para tener la clave del poder en caso de que ningún partido obtenga la mayoría absoluta.

En su primer discurso como máxima dirigente de la formación independentista, cargo en el que sustituye a Alex Salmond, Sturgeon advirtió a los escoceses de que, si votan laborista, como han hecho en los últimos años, no hay garantías de que Escocia obtenga la prometida ampliación de su autonomía.

"Escocia no se conformará con menos que verdaderas competencias", dijo Sturgeon, que el próximo miércoles se convertirá en ministra principal del Gobierno autónomo escocés tras una votación en el Parlamento regional, donde el SNP tiene mayoría.

Tras la marcha de Salmond, que anunció su dimisión tras la derrota en el referéndum, la nueva meta de la formación nacionalista es ganar escaños en las elecciones británicas de mayo de 2015, a fin de influir en el Gobierno central desde la Cámara de los Comunes.

En caso de que, como ocurrió en 2010, ninguna de las formaciones nacionales -conservadores, laboristas y liberaldemócratas- obtenga la mayoría absoluta, el SNP podría jugar un papel clave en la formación del nuevo Ejecutivo.

Sin embargo, Sturgeon dejó hoy claro que su partido "nunca pondrá a los conservadores (liderados por David Cameron) en el Gobierno" y sostuvo que, en caso de que estos vuelvan a ganar, los escoceses se beneficiarán más de tener diputados nacionalistas en el Parlamento de Londres que a los laboristas, menos enfocados a defender los intereses de Escocia.

Además, "Escocia votó laborista en las últimas elecciones y de todas formas acabó con los 'tories", recordó la política en su intervención ante el congreso anual de su partido en Perth.

En cambio, apuntó, si gana el Partido Laborista de Ed Miliband en las generales, pero sin mayoría absoluta, el SNP podría sacar mucho rédito.

"Pensad cuánto podríamos ganar para Escocia de un Gobierno laborista en Westminster (Londres) si dependiera de los votos del SNP", planteó Sturgeon.

Precisó que los laboristas se verían obligados a "ceder verdaderas competencias" al Parlamento escocés, replantearse "la interminable austeridad que empobrece a nuestros hijos" y revisar la decisión de instalar una nueva generación de submarinos nucleares en la costa escocesa.

Sturgeon pidió además que se permita al SNP participar en los próximos debates electorales televisados y recordó que, con más de 80.000 miembros -sumó unos 60.000 a raíz del referéndum-, "tiene más afiliados que los liberaldemócratas (de Nick Clegg) y el UKIP (la formación populista y contraria a la Unión Europea, que lidera Nigel Farage) juntos".

Sobre las intenciones del partido en Escocia, prometió que, si gana las elecciones autonómicas de 2016, ampliará las horas de guardería y mantendrá los incentivos a las pequeñas empresas.

Durante su intervención, Sturgeon elogió una vez más a su antecesor y mentor, Alex Salmond, al que describió como "héroe de nuestro movimiento y adalid de la nación", entre una gran ovación de los asistentes.

Salmond, que permanece como diputado en el Parlamento escocés, no ha descartado presentarse él mismo a un escaño en la Cámara de los Comunes en Londres.

El SNP está sabiendo aprovechar la nueva dinámica política creada en Escocia por el referéndum y en especial la implosión del Partido Laborista escocés, que se encuentra sin líder tras la dimisión de Johann Lamont por desacuerdos con la cúpula central en Londres.

Aunque la histórica consulta se saldó con la victoria del 'no', que respaldaron un 55 % de los escoceses frente al 45 % del 'sí', Sturgeon rechazó hoy renunciar al sueño de la independencia.

Tras afirmar que es "el mayor orgullo de su vida" liderar el partido al que se afilió con 16 años, la política, que llevaba zapatos de tacón con el tradicional "tartan" (la trama de cuadros) escocés, proclamó: "Escocia se convertirá en un país independiente".

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