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El TS confirma los 28 años de prisión al empresario gallego que encargó la muerte de su expareja en Castellón

El alto tribunal no quita la responsabilidad a Isauro López de la muerte del amigo de la que fue su amante

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El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de 28 años de prisión a un empresario gallego que contrató a un sicario para que matase a su expareja, y en cuyo asesinato murió un amigo de ésta, al entender que la persona que encarga un asesinato es responsable de todas las consecuencias como la muerte de una tercera persona.

"La responsabilidad de los partícipes se extiende hasta los límites de la actuación de los autores materiales", subraya la Sala Segunda de lo Penal del Tribunal Supremo en la sentencia del pasado 15 de diciembre, recogida por Europa Press.

El alto tribunal ha desestimado el recurso presentado por el empresario gallego Isauro López y M.A.M.J., contra la sentencia dictada el pasado 2 de mayo por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) que confirmó la resolución dictada por la Audiencia Provincial de Castellón que condenó al empresario a 14 años de prisión por cada uno de los dos delitos de homicidio por ser autor por inducción por encargar la muerte de su expareja Yalennys Valero, que falleció tiroteada en 2005 en Càlig (Castellón) junto a su amigo Juan Manuel Mata.

El otro acusado fue condenado a una pena de 20 años de prisión por cada uno de los dos delitos de asesinato con la agravante de alevosía al ser considerado autor por cooperación necesaria. No obstante, ambos fueron absueltos del delito de allanamiento de morada del que fueron inicialmente acusados.

"CLARA PROBABILIDAD" DE DAR MUERTE A UNA TERCERA PERSONA

El alto tribunal destaca en su sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Pablo Llarena Conde, que aunque López indujese matar a la joven y nunca solicitase el asesinato de su amigo, el que ordena dicha acción "deja casi siempre liberado" los detalles de la ejecución al autor -que ya fue condenado por estos hechos-. Es más detalla que cuando se contrata a la "fría y diestra actuación" de un sicario se proyecta la "clara probabilidad" de que éste pueda "dar muerte a cualquier que llegue a presenciar la ejecución del homicidio o de asesinato encomendado".

En este sentido, destaca que como ha quedado probado que López "encargó y pagó" para que mataran a Yalennys Valero y a su hermana se puede concluir que tenía conocimiento de que "aceptaba el resultado altamente probable finalmente sobrevenido". La Sección Segunda de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo utiliza este argumento también para el otro acusado que también negó su responsabilidad en la muerte de Mata y pidió que se le suprimieses el agravante de la alevosía por la que se le amplió la condena inicial en 10 años.

Por otro lado, el empresario recurrió la sentencia del TSJCV alegando que la demora con la que se celebró el juicio desde que se comenzó a instruir la causa le ha perjudicado ya que no ha podido solicitar la declaración como testigo de personas que han fallecido durante ese tiempo y que podrían "haber aportado luz".

AL JURADO NO SE LE PUEDE EXIGIR EL MISMO RAZONAMIENTO QUE A UN JUEZ

Ante esto, el Tribunal Supremo reconoce que todo el mundo tiene derecho a ser juzgado en "un plazo razonable" y a que la causa "sea oída" dentro de este tiempo, pero matiza que en este caso se reabre el proceso contras los acusados en 2009 para "depurar la responsabilidad" de otros posibles partícipes a raíz de la condena del autor material del crimen dictada un año antes.

Asimismo, afirma que es "la imputación y no el día de la causa judicial" la que marca plazo para el "cómputo de unas dilaciones injustificadas" porque sólo a partir de ese momento se produce el padecimiento de los que supone estar sometido a un proceso jurídico. Además, señala que no existen retrasos o paralizaciones en la tramitación de la causa.

Por último, recuerda que al Tribunal del Jurado --quien valoró en primera instancia el acontecimiento-- no se le puede exigir el "mismo grado de razonamiento intelectual y técnico" que a un juez. No obstante, subraya que en este caso en el veredicto se puede apreciar "claramente" el motivo de su posicionamiento al respecto.

REGALOS Y FUERTE CONTROL SOBRE LA VÍCTIMA

El empresario gallego Isauro López inició una relación con Yalennys Valero tras conocerla en uno de sus viajes a Cuba, por lo que en 1998 la trajo a España, cuenta los hechos probados que recoge la sentencia. Tras pasar por "varios episodios" en la relación, el acusado le facilitó un piso en Benicarló (Castellón), un coche y un puesto de trabajo en una de sus empresas para poder regular su residencia en España.

Asimismo, le agasajó con un teléfono móvil a nombre de López y le abrió una cuenta bancaria con un ingreso inicial de 7.000 euros, entre otros obsequios. A raíz de esto, el acusado viajó frecuentemente a la localidad valenciana para visitarla y en 2004 facilitó la entrada en España de su madre y hermana, arreglando para ésta última un matrimonio de conveniencia.

La sentencia destaca que el empresario ejerció un "fuerte control" a las dos hermanas revisando sus llamadas telefónicas, actividades, vivienda, cuentas bancarias --descubrió que tenía otras abiertas, además de la anteriormente mencionada--, incluso a sus amistades, a las que llegó a amenazar. El acusado repitió en varias ocasiones a Valero que si no continuaba su relación con él "acabaría drogada, prostituida o muerta", relata los antecedentes de hecho de la resolución del alto tribunal.

Tras esta situación, la todavía amante del empresario viajó hasta Italia para visitar a otra de sus hermana, donde dejó una carta avisando de que si en "un futuro" le sucedía algo estaba "segura" de que el "único culpable" sería López debido a su "amor obsesivo y posesivo" hacia ella. Tras esto, la mujer continuó la relación con el acusado por temor y miedo a represalias hasta el año 2005.

DESPECHADO Y ENFURECIDO

Tras la ruptura, López, "despechado y enfurecido" --dice la sentencia-- contrató a M.A.M.J. para que matase a las dos hermanas. El sicario contactó con otra persona --condenada por estos hechos en 2008-- para que las vigilase durante meses.

En la madrugada del 11 al 12 de junio de 2005, las hermanas, tras sufrir un accidente de tráfico, llamaron a dos amigos para que las ayudaran y decidieron que Yalennys debería ir a su vivienda con uno de ellos, con Juan Manuel Mata, para coger lo necesario para avisar al seguro. A su llegada al hogar, fueron sorprendidos por el contacto de M.A.M.J. y otras personas no identificadas, por lo que Valero y Mata fueron inmovilizados y asesinados con un disparo en la cabeza.

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