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Entre el "¡Viva el nuevo Brasil!" y el "¡Va a haber lucha!"

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Entre el "¡Viva el nuevo Brasil!" y el "¡Va a haber lucha!"

Entre el "¡Viva el nuevo Brasil!" y el "¡Va a haber lucha!"

"¡Viva el nuevo Brasil, viva la esperanza!", con esos gritos recibió el Senado al presidente Michel Temer, de 75 años y líder de una fuerza conservadora, mientras que los partidarios de la destituida Dilma Rousseff prometían "¡Va a haber lucha!".

En la guerra de gritos y consignas hubo hoy de todo. Los seguidores de Rousseff corearon su tradicional grito de guerra "¡No va a haber golpe, va a haber lucha!", en alusión a lo que entienden que se trata de un golpe de Estado y el machacón "fora Temer" que se corea desde que asumió el poder de forma interina el 12 de mayo pasado.

También llamaron "canalla" al nuevo presidente, un improperio que intercambiaron hoy un par de senadores durante la votación de la destitución de la mandataria.

Los seguidores de Rousseff arremetieron contra los "medios golpistas" y atacaron a un periodista de la televisión Record arrojándole mangos.

En el Senado, ocupado hoy por políticos conservadores y en su mayoría entrados en edad, se oyeron vivas al Parlamento y al "nuevo Brasil" que dicen que encarna Temer y la coalición de fuerzas de derechas que él encabeza, que son conservadoras en lo social y liberales en lo económico.

La destitución de Rousseff ha sido el desenlace a varios meses de tensión no resuelta entre grupos que pedían la salida del poder del Partido de los Trabajadores (PT) y los que se opusieron a lo que consideran un "golpe".

Aunque en el último par de meses el pulso en las calles se fue debilitando por el agotamiento, el resultado del juicio político volvió a llevar a manifestantes a las calles en Brasilia, Sao Paulo y Río de Janeiro.

En Sao Paulo un grupo celebró la destitución de Rousseff con champán, una tarta verdeamarilla que decía "felicidades, Brasil" e invitando a los conductores a tocar el claxon.

Ese grupo llevó a la calle un gran muñeco inflable con la imagen de la ahora expresidenta Rousseff, con un antifaz de ladrón, a la que le cantaron un sonoro "chao, querida" en tono de jocosa despedida.

Esa frase fue pronunciada por el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva para despedirse de forma cariñosa de Rousseff en una conversación telefónica, que fue grabada por la policía en el marco de las investigaciones del caso de corrupción en Petrobras, y se ha convertido en una consigna contra la ahora exmandataria.

En una manifestación contraria al nuevo Gobierno, que congregó a cientos de jóvenes en el centro de Brasilia, en la Explanada de los Ministerios, se oyeron gritos de "¡contra el fascismo, no vamos a temer!" y "quien no salta, es golpista".

A esa hora, Temer no podía oír esos cánticos, pues ya estaba en un avión rumbo a China para asistir a la Cumbre del G20, en la que hará su estreno internacional.

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