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Yuri Temirkanov sostiene que los dirigentes actuales no saben ni lo que es la cultura

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Yuri Temirkanov sostiene que los dirigentes actuales no saben ni lo que es la cultura

Yuri Temirkanov sostiene que los dirigentes actuales no saben ni lo que es la cultura

El director de orquesta ruso Yuri Temirkanov, titular de la Filarmónica de San Petersburgo, alerta de que los dirigentes políticos de hoy en día "no conocen siquiera lo que es la cultura", lo que les impide comprender que sin ella es imposible que un país tenga futuro.

Temirkanov ha hecho esta reflexión en la presentación del concierto que ofrece esta noche en el Palau de la Música de Valencia, una de sus dos únicas actuaciones programadas en España junto a la que se celebra mañana en Madrid.

La Filarmónica de San Petersburgo interpretará en el Palau las sinfonías número 1 y 7 de Serguei Prokofiev, además del "Concierto para piano y orquesta" de Robert Schumann con el pianista Javier Perianes, reconocido el pasado año con el Premio Nacional de Música.

Preguntado sobre la dificultad que atraviesa el mundo de la cultura debido a la recesión económica, el maestro ruso ha recordado que, en otros tiempos, los dirigentes de un país eran "las más altas y cultas personalidades", una realidad "muy distinta" a la actual.

"Hoy en día, quienes dirigen son juristas y economistas que no conocen siquiera lo que es la cultura, y que por tanto no entienden que un país sin cultura no tiene futuro", ha lamentado.

Pese a todo, el director ruso, de 75 años, conserva una motivación casi terapéutica para seguir al frente de una orquesta, porque, "al igual que un médico cura el cuerpo, la música puede curar el alma".

Su profesión es "extraña", similar a la que ejerce "un cura en una iglesia" y muy alejada de la cultura de masas que "despierta los instintos más básicos" de cada persona.

"La música genial eleva a una persona sobre su vida cotidiana. Es algo bueno que me motiva, por eso aún sigo dirigiendo", ha asegurado el director.

Una muestra de esta música "genial", a su juicio, es la Sinfonía número 7 de Prokofiev, una pieza poco conocida y escasamente interpretada que salvó a su autor de la miseria durante los tiempos de Stalin y que originalmente fue llamada "Sinfonía Infantil".

"Es una composición dulce y sencilla, alejada del drama que azotaba el país cuando fue escrita. No tuvo mucho éxito, pero es maravillosa", defiende.

El resto de su música sí que reflejaba la situación del régimen ruso, "pero, afortunadamente, los dirigentes no entendía nada de música, porque entonces lo habrían fusilado".

La otra parte del programa, la pieza de Schumann, es "el concierto romántico por antonomasia para un pianista", según ha descrito Javier Perianes.

El primer movimiento de este concierto fue escrito en 1841 y los dos restantes en 1854, pese a lo cual "no pierde unidad ni eficacia", ha relatado el concertista, que ha expresado su admiración por Temirkanov y la Filarmónica de San Petersburgo: "Una de las mejores formaciones del mundo y una leyenda al frente".

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