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Las alcaldías malditas del PSOE

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Las alcaldías malditas del PSOE

Las alcaldías malditas del PSOE

El PSOE tendrá una nueva oportunidad el 24 de mayo de romper el maleficio que sigue rondando sobre cinco capitales de provincia -Santander, Ávila, Santa Cruz de Tenerife, Bilbao y Pontevedra- en las que nunca ha habido un alcalde socialista desde las primeras elecciones municipales de 1979.

Pese a que el PSOE lleva a gala haber sido el partido que más presencia ha tenido en las instituciones, no ha logrado superar la barrera que le ha impedido hacerse con el bastón de mando en estas ciudades, si bien en Tenerife, Pontevedra y Bilbao, al menos, el consuelo es que ha participado en gobiernos de coalición.

Ávila es la ciudad imposible para los socialistas, porque el predominio de UCD, primero, y el del PP, después, les ha relegado casi a la marginalidad.

En 2011, el PP obtuvo el 50 por ciento de los votos y triplicó a los del PSOE, aunque fue en 1995, el año del cataclismo socialista en las locales, cuando tocó fondo y solo llegó al 14% (tres ediles).

"Siempre intentamos buscar alguna explicación", reflexiona a EFE la portavoz municipal, Yolanda Vicente, quien se estrena como cabeza de cartel después de que Ferraz apartara a la ganadora en primarias, Manuela Prieto.

Vicente cree que, Ávila, "sociológicamente, es conservadora, como Castilla y León", pero resalta que hay otras ciudades próximas, como Segovia, con rasgos muy similares donde sí ha habido gobiernos socialistas".

"Aquí, no sé por qué, no hemos dado en el clavo", añade con resignación la candidata.

La principal razón -concluye- es que la abulense es "una sociedad bastante clientelar", en la que "el PP ha tejido unas redes muy tupidas".

"Y cuando no llegas a romper esa dinámica, cuanto más tiempo pasa, más difícil es", admite Vicente, quien confía en que el PP, al menos, pierda la mayoría absoluta castigado por la corrupción.

En Santander, donde sólo ha gobernado el PP, el mayor logro del PSOE ha sido haber ganado los comicios de 1991 por estrecho margen, pero el PP y los regionalistas le cerraron el paso a la alcaldía.

Como antídoto, el partido ha acometido una profunda renovación, empezando por su candidato, Pedro Casares, de 31 años y profesor de Economía, lo que le da un perfil parecido -sugiere- al del líder del PSOE, Pedro Sánchez, "salvando las distancias".

Solo él repite en la lista municipal -ha sido edil sin sueldo los dos últimos años- para afrontar la ímproba tarea de tener opciones de gobernar.

"No caes en el desánimo, pero no hemos tenido experiencia de gobierno, lo que hace que la capacidad de hacer propuestas no sea la misma si no has estado en el ayuntamiento", observa con franqueza.

En su análisis de por qué el PSOE no cuaja en Santander, Casares ve además que su población tiene un perfil de gente mayor que "tiende a conservar" y que "los jóvenes se están yendo" por falta de empleo.

No lo tendrá fácil tampoco el PSE en Bilbao, aunque su debutante cabeza de lista, Alfonso Gil, no desiste en su empeño de romper el monopolio del PNV.

Con la muerte el pasado año de Iñaki Azkuna, el alcalde que encumbró a Bilbao y que conquistó la mayoría absoluta para el PNV, el margen de mejoría del PSE ha crecido, después de que en 2011 fuera la cuarta fuerza con cuatro ediles.

"Hay ansias de cambio en la ciudad", olfatea Gil, quien rechaza que la gente de Bilbao tenga un perfil nacionalista o conservador, sino más bien "liberal progresista", aunque admitiendo que hasta ahora "no han sido capaces de atraer" al elector.

El PSE gobernó en coalición con el PNV en la etapa de Josu Ortuondo (1991-1995) en virtud del pacto sellado para repartirse las instituciones y evitar que gobernara la izquierda abertzale.

Desde entonces, la mayor alegría fue ganar al PNV en las generales de 2008, algo que no descartan el 24M a la vista de que el PSOE nacional está repuntando. "Cuando les va bien, a nosotros también", destaca.

"Nadie es imbatible", remarca Gil, quien se anima al recordar "el soplo de aire fresco" que representó Patxi López cuando pocos años antes hubiera parecido imposible ser lehendakari.

En Santa Cruz de Tenerife, también se rezuma cierto optimismo en el PSOE porque, como socio de coalición de CC en este mandato, ha marcado "impronta" resolviendo "conflictos enquistados" y ha demostrado que es "capaz de gobernar", valora el aspirante a la alcaldía, José Ángel Martín.

Otro motivo es que en medio de los líos que tiene la familia socialista en la isla, que controla una gestora desde hace un mes, se ha consensuando una lista "de unidad".

"A pesar de que ha habido buenos candidatos y proyectos, el PSOE de Santa Cruz siempre ha tenido el lastre de la desunión, con mucho ruido en lo orgánico. Y esta situación convulsa se transmite a la sociedad. Todo lo que sea bronca interna del partido se castiga en las urnas", sentencia Martín.

El PSOE ha obtenido buenos resultados en Santa Cruz, pero siempre en las generales, como en 2004 y 2008, cuando fue primera fuerza, pero desde 1991, el gobierno local es de CC.

A Martín no le preocupa la irrupción de nuevos partidos, porque -recuerda- que en Santa Cruz siempre ha habido en liza más rivales de lo habitual, y ante el "deterioro absoluto" que ve en CC, opina que "se abren muchas puertas que hasta ahora eran bastante reticentes a volver a votar al PSOE".

En Pontevedra, se da una situación similar, porque el PSOE ha sido la muleta del alcalde del BNG, Miguel Anxo Fernández Lores, desde 1999 y, en coalición de gobierno, desde 2003.

Los socialistas, que estrenan candidato, Agustín Fernández, nunca han vencido en las municipales -lo hicieron en las generales de 2004- y su papel a la sombra del BNG no le termina de reportar frutos.

"Hemos sido responsables de muchas cosas, pero la medalla se la lleva el alcalde. Deberíamos tener un reconocimiento mayor", lamenta a EFE Guillermo Meijón, que fue edil entre 1999 y 2005 y ahora diputado.

Con tono autocrítico, Meijón admite que el PSdeG-PSOE ha cambiado "en demasiadas ocasiones de equipo para las municipales por divisiones en la agrupación", lo que ha podido mermar la confianza del electorado.

Pese a que el PP suele ser la fuerza mayoritaria, Meijón cree que Pontevedra, de unos 80.000 habitantes y con estrechos lazos con Mariano Rajoy, no es una ciudad especialmente conservadora y en ella, la izquierda "siempre ha tenido un peso importante".

Por Carlos Pérez Gil.

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