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El barrio alicantino de Benalúa recibe con cava el primer premio del Niño

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El barrio de Benalúa y la plaza de Gabriel Miró, dos enclaves tradicionales de la ciudad de Alicante, han recibido con botellas de cava y lágrimas de emoción la lluvia de millones de euros que ha dejado el número 30.875, el primer premio del sorteo de la lotería del Niño.

La administración número 6 de Alicante, ubicada en la citada plaza, ha repartido 39 millones de euros al vender 19,5 series del 30.875, una cantidad económica a la que habrá que sumar las que se derivan de las aproximaciones a este número, que también han sido vendidas en este establecimiento.

La mayoría de estas series, a excepción de varios décimos comprados por clientes habituales a través de ventanilla, han sido repartidas y vendidas por la comisión de fiestas de la Hoguera Benalúa, uno de los distritos que conforman los festejos de las Hogueras de San Juan en la capital alicantina.

En este barrio, uno de los más tradicionales e históricos de Alicante, los décimos y las participaciones han sido vendidos en numerosos establecimientos comerciales, bares y pequeñas tiendas.

De hecho, algunas participaciones son sólo de uno o 2,5 euros, como han asegurado a EFE los vecinos agraciados, muchos de los cuales han salido a la calle para compartir la emoción.

En la sede de la hoguera se han concentrado números ciudadanos del barrio, algunos mostrando el décimo y la participación premiada y otros destapando botellas de cava.

"La suerte, Dios o lo que sea me ha traído dinero, y lo necesitaba como agua de mayo", ha afirmado María del Carmen entre lágrimas de emoción, las mismas que sobre su rostro ofrecía Julia, una mujer de 54 años a la que el paro había dejado, según ha afirmado, en una "delicada situación".

La tradición de las comisiones de Hogueras de vender lotería para el 'Gordo' de Navidad y el "Niño" se remonta en el tiempo, ya que buena parte de los presupuestos de los monumentos de cartón y madera que cada mes de junio se plantan en Alicante salen de este dinero.

De hecho, la mayoría de los décimos se venden en forma de pequeñas participaciones y con un donativo para la hoguera.

Al mismo tiempo, en la administración de lotería de Gabriel Miró, el hijo de la propietaria, Carlos Mateos, ha descorchado una botella de cava para celebrar "la lluvia de euros", como así ha afirmado, que su establecimiento ha repartido.

Esta administración, conocida popularmente como "El Negrito", cuenta con una historia de 101 años y su actual propietaria, María Cristina Parreño, es la tercera generación familiar en regentar el establecimiento.

Mateos, quien ha asegurado ser fan del rey Baltasar, pues "no puede ser de otra manera cuando a la administración se la conoce como El Negrito", ha explicado que hace un mes fue padre de una niña. "Al parecer, la niña nos ha traído al Niño", ha añadido.

Esta administración también ha vendido "series completas" de los números terminados en toda la decena del número premiado, "por lo que son muchos millones más los repartidos", según ha apuntado.

"No hemos hecho el cálculo económico de estas aproximaciones, que van desde el 30.870 y el 30.879, pero son millones de euros los que también hemos dado", ha manifestado Mateos.

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