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Al banquillo, tras años de resistencia pacífica contra la ocupación israelí

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Al banquillo, tras años de resistencia pacífica contra la ocupación israelí

Al banquillo, tras años de resistencia pacífica contra la ocupación israelí

Hasta los soldados israelíes que protegen a los colonos en la Ciudad Vieja de Hebrón llaman por su nombre de pila al palestino Isa Amro, líder de la resistencia pacífica contra la ocupación que, tras decenas de arrestos, hoy se enfrenta por primera vez a un juicio militar.

"La comunidad internacional nos ha dicho a los palestinos desde hace años que luchemos de forma pacífica, pero ahora me doy cuenta de que estamos solos", confesó a Efe Amro al verse sentado en el banquillo acusado de dieciocho cargos, desde "organizar manifestaciones" a "entrar en zona militar".

"Mi abogada Gaby Lasky ha pedido retirar catorce de ellos porque se remontan a 2010 y han sido reabiertos sin ninguna prueba", declaró poco después de salir de las instalaciones militares, "decaído" por el ambiente castrense.

"Esto es de todo menos una corte de Justicia", señaló respecto a un tribunal instalado en barracones y donde los trámites se realizan en hebreo, idioma que no domina la mayoría de los acusados.

Este palestino de 36 años, que comenzó su actividad durante la Segunda Intifada (2000-2005) defendiendo la estrategia no violenta de Nelson Mandela o Mahatma Gandhi, es conocido tanto por los soldados israelíes de Hebrón, que le saludan con aparente confianza, como en la esfera internacional.

Al juicio asistieron hoy diplomáticos de Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania, que siguen de cerca el proceso, por lo que supone como afrenta a una opción de protesta pacífica contra la ocupación.

"Me he sentido un poco más protegido", dijo a Efe, aliviado ante el interés internacional sobre su caso.

La organización defensora de los derechos humanos Amnistía Internacional advirtió hoy de que, si Amro llega a ser condenado, le considerará "preso de conciencia".

Su actividad se centra en organizar protestas (consideradas ilegales por la ley militar israelí), difundir información o pasear a periodistas y políticos por las calles deshabitadas de Hebrón, la única ciudad de Cisjordania con colonias en su casco histórico en la que se ha vivido el éxodo de miles de residentes y el cierre de 512 negocios por orden militar y de otros 1.107 por falta de clientes.

Amro no recuerda las veces que ha sido detenido, pero sí una de las últimas, que pasó custodiado por el soldado israelí Elor Azaria, al que también se juzga estos días por disparar en la cabeza a un joven palestino cuando estaba tendido en el suelo, herido y reducido, minutos después de atacar a un militar con un cuchillo.

"Azaria no es especialmente fanático o extremista. La culpa es la normalización del odio antipalestino dentro del Ejército israelí y de la incitación verbal a la violencia de los líderes políticos", especialmente desde que se inició la oleada de violencia en octubre de 2015 en la que, aseguró, ha llegado a "temer por su vida".

"Siento que me pueden disparar en cualquier momento porque lo que está ocurriendo son ejecuciones extrajudiciales", valoró desde su ciudad natal, uno de los puntos más sensibles del conflicto palestino-israelí.

El mismo temor denuncia Imad Hamdan, director del Comité de Rehabilitación de Hebrón, que critica "el creciente radicalismo de los colonos y el acoso del Ejército" y señala que, en los últimos catorce meses "han muerto en Hebrón 32 jóvenes y han aumentado los puestos de control militares, las restricciones de movimiento y la persecución de la población palestina".

La oleada de violencia, caracterizada fundamentalmente por ataques de palestinos armados con cuchillos contra soldados o civiles israelíes, ha dejado en este periodo 214 palestinos muertos (dos tercios de ellos asaltantes confirmados o supuestos) y 38 israelíes y cuatro personas de otras nacionalidades fallecidas víctimas de esas acciones.

Frente a estos ataques violentos, Amro defiende una resistencia popular no armada a través del movimiento que cofundó, "Jóvenes contra la ocupación", que documenta en vídeo las violaciones de los colonos y de soldados israelíes.

A pesar de que defienden la vía de protesta pacífica, los miembros de este grupo afrontan "detenciones arbitrarias, actos de intimidación y amenazas de muerte", según señalaron en diciembre de 2015 relatores especiales de la ONU enviados a la zona.

La ONG israelí Betselem cree que juicios militares como el que protagonizó hoy Amro equivalen "prácticamente a estar condenado", por el alto número de penas que recaen sobre los acusados.

"Aquí yo tengo que demostrar mi inocencia, no ellos mi culpabilidad", explicó Amro, que por primera vez se enfrenta a duras consecuencias legales por años "llamando a la resistencia no violenta".

Efe contactó con la Oficina de Actividades del Gobierno israelí en los territorios palestinos (COGAT) que no ofreció información sobre el juicio de Amro, quien espera recibir la resolución el próximo 21 de diciembre.

Laura Fernández Palomo

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