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En busca del votante perdido

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En busca del votante perdido

En busca del votante perdido

¿Dónde están mis votantes? Es la pregunta que hoy se estarán haciendo muchos líderes de los llamados partidos tradicionales después del tsunami provocado por la irrupción de Podemos, que ha dejado el mapa electoral prácticamente irreconocible.

El primero que tendrá dificultades para localizar a sus seguidores es Mariano Rajoy, porque a día de hoy una buena parte de los antiguos votantes del PP ya no reconocen que lo fueron.

Según el último barómetro del CIS conocido ayer, sólo un 28,3 por ciento de los encuestados admite ahora haber votado al PP en las últimas elecciones generales, cuando el voto real a ese partido fue del 44,6 por ciento en aquellos comicios.

La tarea de los especialistas del CIS ha sido intentar localizar ese elevado votante oculto y plasmarlo en la estimación de voto, que ha vuelto a dar la victoria al PP frente al PSOE y Podemos.

Y ello a pesar de que el partido de Rajoy es, de los tres, el que menos voto directo recibe, es decir, queda en tercer lugar en el número de ciudadanos que admite que le votaría si hoy hubiese elecciones generales.

Para liar aún más el cálculo, un 19,5 por ciento de los encuestados asegura que "no sabe todavía" a quién va a votar y un 2,4 por ciento directamente no contesta.

Asumiendo ese elevado voto oculto o indeciso, el cruce de los datos de intención de voto y de recuerdo de voto sí arroja algunas conclusiones.

El auge de Podemos se alimenta de la sangría de votos del PSOE, UPyD y, sobre todo, Izquierda Unida, que pierde prácticamente la mitad de sus votantes en favor de la formación de Pablo Iglesias.

Según el CIS, un 45,6 de los votantes de IU se ha pasado a Podemos, al igual que el 28,8 de los seguidores de UPyD y el 24,7 de los del PSOE, frente a sólo un 6,1 de los votantes 'populares'.

El PP desciende de forma importante, pero lo hace sobre todo en favor de la abstención y el voto en blanco, que se comen más del 20 por ciento de sus antiguos apoyos.

La caída del PP tiene su reflejo en la escasa confianza que despierta el presidente del Gobierno entre sus propios votantes.

Un 57,8 por ciento afirman que tienen "poca" o "ninguna" confianza en Mariano Rajoy, frente a un 41 por ciento que dicen tener "mucha" o "bastante".

Se repite esa percepción cuando se pregunta a los votantes del PP por la gestión del Gobierno, y son más -30,6- los que la califican de "mala" o "muy mala" que quienes aseguran que es "buena" o "muy buena" -21,9-.

De hecho, son inmensa mayoría de votantes del PP los que piensan que la situación económica es "mala" o "muy mala" -68,3 por ciento- porcentaje que se eleva al 82,2 entre el conjunto de españoles.

Rajoy inspira más confianza entre empresarios, ejecutivos, altos funcionarios y jubilados, y menos entre la clase obrera y profesionales y técnicos por cuenta ajena.

El presidente del Gobierno también saca mejor nota en las localidades de menos de 2.000 habitantes que en las grandes ciudades, y está "mejor visto" entre las personas de más de 65 años que entre los jóvenes.

Tampoco obtiene muchos mejores datos el nuevo líder del PSOE, Pedro Sánchez, que sólo inspira "mucha" o "bastante" confianza a un 38,2 por ciento de los votantes socialistas, frente al 46 por ciento que dice tener "poca" o "ninguna" confianza en él.

Sánchez obtiene mejor nota entre las mujeres, las personas mayores, jubilados y empleados poco cualificados, y peor entre los ejecutivos, empresarios y comerciantes.

La labor de oposición del PSOE es ampliamente censurada por sus propios votantes: el 46,2 por ciento la califica de "regular", el 41,2 de "mala" o "muy mala" y sólo un 10,3 de "buena" o "muy buena".

Por sexo, edad, nivel de estudios o ingresos, el CIS arroja resultados dispares, aunque Podemos es, quizás, la fuerza más transversal, ya que cuenta con un porcentaje de seguidores bastante homogéneo en casi todos los grupos.

Al PSOE le votan más las mujeres que los hombres, justo al revés que Podemos, al que apoyan más los varones.

La formación de Pablo Iglesias sería el partido más votado entre los jóvenes, con un porcentaje de voto directo del 24,5 por ciento de 18 a 24 años, prácticamente el mismo que obtendrían PP y PSOE en el otro extremo de la franja de edad, los mayores de 65 años, donde Podemos se queda en un 5,7 por ciento.

El voto de las poblaciones más pequeñas se lo reparten PP y PSOE con un 22 y un 24 por ciento, respectivamente, frente al 7,3 por ciento de Podemos, que sería, con mucho, la más votada en las ciudades de más de un millón de habitantes, con un 23,6 por ciento de los sufragios.

Ahí el PP apenas supera el 9 por ciento, mientras que el PSOE subiría al 18,5 por ciento.

Podemos volvería a ser la más votada entre los españoles con estudios superiores -21,1 %- seguido del PP con el 14,1 % y el PSOE, con el 9,8 por ciento.

Del otro lado, los ciudadanos sin estudios o con primaria se decantan mayoritariamente por el PSOE y, en segundo término, por el PP.

La situación económica de los encuestados por el CIS depara algunas sorpresas.

Podemos sería fuerza política con más sufragios entre la clase alta y media/alta, con un 23,2 por ciento de los votos, seguido del PP, con un 14,6 y el PSOE, con un 12 por ciento.

También ganaría entre los parados -26 por ciento- y los cuadros medios.

Por contra, el perfil de votante que apoyaría mayoritariamente al PP serían los empresarios, altos funcionarios y profesionales por cuenta propia -26,3 %-, colectivo en el que Podemos también sería el segundo partido más votado, con un 21,1 por ciento de los sufragios.

El PSOE ganaría entre los agricultores -30,8- y los jubilados -23,8- aunque a escasa distancia del PP, que obtendría el 21,4 por ciento del voto de los pensionistas.

Enrique Rodríguez de la Rubia

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