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Un camino literario para recordar Auschwitz y la "Shoah"

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Un camino literario para recordar Auschwitz y la "Shoah"

Un camino literario para recordar Auschwitz y la "Shoah"

Unas vías de tren, en un deliberado blanco y negro, que llevan al campo de concentración de Auschwitz y una colección bibliográfica y audiovisual con más de medio millar de obras recuerdan en la Casa Sefarad de Córdoba la profunda huella del Holocausto, o la "Shoah", como se conoce en el mundo judío.

"Las imágenes que se tienen de Auschwitz son en blanco y negro, y así tenía que ser esta representación", confiesa el director de la Casa Sefarad, Sebastián de la Obra, ante la gran lona que ilustra la entrada al más conocido campo de concentración nazi y verdadero símbolo del horror del Holocausto.

Un horror que quedó plasmado en tinta no sólo en obras posteriores, sino en escritos anteriores a la llegada de Adolf Hitler al poder, que forman el cuerpo sobre el que se asienta esta muestra, "la más importante de fondos bibliográficos que se ha expuesto en la península en los últimos 50 años", sostiene De la Obra.

Entre el medio millar de piezas, todas procedentes de la biblioteca de la Casa Sefarad, hay lugar para el ensayo, la literatura, la prensa, la novela gráfica y documentos audiovisuales, publicados en hebreo, alemán, francés, español e italiano, y ordenados cronológicamente desde el antisemitismo previo al estallido de la guerra, a formas más modernas como el cómic.

Y, entre todas ellas, una que sobresale, "Comunistas, judíos y demás ralea", de Pío Baroja, una obra descatalogada, muy difícil de encontrar, la cual desapareció del panorama librero español a mediados del siglo XX "a petición de la familia del escritor".

"Una obra muy curiosa de un gran escritor, que hizo una gran obra de propaganda del régimen franquista", señala el director de la Casa Sefarad, quien especifica que en esa "en la demás ralea" estaban los homosexuales, los gitanos y los discapacitados, grupos que también fueron víctimas de los campos de concentración.

De la Obra explica que "en la literatura se esconde también el horror", de ahí que el lema de la exposición sea "Donde se queman los libros, al final se quemarán las personas", una frase escrita por el poeta judío Henrich Heine casi 100 años antes de aquel 10 de mayo de 1933, la noche en la que se produjo la tristemente famosa quema de libros nazi.

En el ámbito estrictamente literario, la muestra contiene "hitos" como "La execración contra los judíos" de Quevedo, textos propios editados por la embajada alemana en Salamanca de Goebbles, Hitler y Himmler, obras de testigos y supervivientes como Primo Levi o Jorge Semprún, o una colección sobre la presunta colaboración del régimen franquista con el nazismo.

A este respecto, De la Obra señala que hay algunos escritos que "justifican la ausencia de ayuda" del régimen, y otros que explican que lo que hicieron los cónsules españoles salvando vidas lo hicieron por orden de Franco, "aunque no es verdad", apostilla.

Todo ello, sumado a más de una decena de películas que han mantenido viva la llama del Holocausto, contribuye a que esta muestra impida "que se borre la memoria", que es, a juicio de la organización, lo que pretendía el nazismo con los campos de concentración.

"Suceden dos cosas curiosas, porque la memoria está presente, y hay mucha gente encargada de que el olvido no se instale, pero también se da la banalización del Holocausto, una capacidad de distancia que tiene un peligro, porque las fracturas de la humanidad hay que recordarlas. El ejercicio de la memoria es una obligación", apostilla De la Obra.

La exposición, inaugurada el pasado lunes con un simbólico encendido de ocho velas, en conmemoración del Día Internacional de la Memoria del Holocausto y Prevención de Crímenes contra la Humanidad, estará en la Casa Sefarad de Córdoba hasta el próximo 28 de febrero.

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