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Con música y a pesar de la lluvia, cientos de jóvenes saludan al Papa en Cuba

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Francisco pide a los jóvenes cubanos que sean capaces de crear amistad social

Francisco pide a los jóvenes cubanos que sean capaces de crear amistad social

La lluvia y el cansancio no impidieron que cientos de jóvenes esperaran hoy con música y ambiente de fiesta al papa Francisco en La Habana, con la esperanza de saludarlo y escuchar las palabras que el pontífice dedicó a quienes, según él, nunca deben dejar de soñar y necesitan "caminar unidos".

Estudiantes de varias universidades y escuelas cubanas, jóvenes religiosos, ateos y peregrinos de países como Estados Unidos, Colombia y México se reunieron frente al centro cultural Félix Varela, en La Habana Vieja, con la esperanza de ver a Francisco.

"Quisimos venir desde temprano a pesar del sol, y nos quedamos a pesar de la lluvia porque no podíamos perdernos este acontecimiento", dijo a Efe Jennifer Souza, una de los cientos de jóvenes católicos que acudieron a "demostrar lo mucho que los cubanos querían que Francisco viniera".

La estudiante habanera explicó que aunque pueda parecer que el Papa habla a los religiosos, "se dirige a todos los que quieran oirlo", con un mensaje que "empuja" a ser "protagonistas" y a "hacer cosas".

"Es emocionante", aseguró por su parte Danilo, que a pesar de no "ser creyente ni haber estado nunca en una iglesia para una misa" reconoce el "carisma" de Bergoglio, un papa para él "diferente", quizá "porque es latinoamericano".

En un ambiente festivo, desde el mediodía comenzaron a agruparse cientos de personas frente al antiguo seminario de San Carlos, muchos de ellos con camisetas que los identificaban como alumnos de diferentes escuelas, otras con saludos de bienvenida a Francisco, y la mayoría con banderas cubanas y del Vaticano.

"Esto me recuerda a un concierto, es casi como si el papa fuera un cantante de rock, hay muy buena vibra, aquí estamos bailando", bromeó Yainel, un joven profesor de historia, muy "interesado en escuchar lo que Francisco tiene que decir".

Horas antes de la llegada del papa argentino, obispos cubanos encabezados por el cardenal Jaime Ortega, la principal autoridad católica en Cuba y arzobispo de La Habana, bendijeron a los congregados y rezaron con ellos por la "unidad" y la "esperanza".

Ortega presentó, además, a obispos invitados de Haití, España, Panamá, México y EE.UU, país este último hacia el que Francisco seguirá viaje desde Cuba, en un recorrido cargado de simbolismo por su papel en los diálogos entre las dos naciones, que el pasado 20 de julio retomaron vínculos tras más de medio siglo de enemistad.

Para el obispo auxiliar del distrito de Brooklyn (Nueva York), Octavio Cisneros, regresar al país que le vio nacer "fue lindo" y "emocionante", a igual que ver a "tantos jóvenes cubanos alabar al Señor".

Con gritos de "Bienvenidos" y "Cuba, Cuba, Estados Unidos", saludaron los sacerdotes norteamericanos, entre ellos al arzobispo de Miami, Thomas Wenski, quien llegó a la isla "junto a más de 300 peregrinos cubanoamericanos", la mayoría de ellos "de regreso por "primera vez luego de haberse ido".

"Están muy contentos de tener la oportunidad de encontrarse con el pueblo cubano", dijo Wenski a una multitud que acogió sus palabras con gritos de júbilo y donde ondeaban, además de la cubana, banderas de Argentina, Chile, EE.UU y México.

Para Paula Milano, una entusiasta hincha argentina del Club San Lorenzo, del cual Francisco es seguidor confeso, fue "una emoción indescriptible" que el papa reaccionara a su pancarta con los colores del equipo de fútbol de Buenos Aires, durante su paseo en la Plaza de la Revolución.

"Me emocioné hasta las lágrimas y por eso lo seguí aquí, vine a Cuba especialmente para verlo y buscaré cada oportunidad para escucharle", declaró a Efe.

La lluvia no enturbió "la fiesta" que significó recibir al papa latinoamericano, coincidieron varios universitarios, que bajo sombrillas siguieron con atención el discurso de Francisco, quien instó a los jóvenes cubanos a "nunca dejar de soñar".

"Valió la pena, si él se mojó ¿cómo nos vamos a quejar por un poco de agua?", se preguntó Yilian, que nació en 1998, "el año que vino Juan Pablo II" y quien se "sintió muy cerca" de Francisco, el tercer pontífice que visita Cuba, y "seguro no el último", afirmó.

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