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La crisis, responsable de 1 de cada 3 llamadas al teléfono de la Esperanza

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La crisis, responsable de 1 de cada 3 llamadas al teléfono de la Esperanza

La crisis, responsable de 1 de cada 3 llamadas al teléfono de la Esperanza

De las casi 100.000 llamadas atendidas el último año por los voluntarios del Teléfono de la Esperanza en España, una tercera parte ha sido de personas que sufrían altos niveles de estrés, ansiedad o depresión por encontrarse en el paro, tener miedo a perder el trabajo o tener problemas económicos.

Asimismo, muchos de las 99.825 personas que llamaron a uno de los 28 centros que el Teléfono de la Esperanza tiene en España, manifestaron que la relación con algunos miembros de familia se había deteriorado de manera importante debido a discusiones por problemas de dinero.

En una nota de prensa, el Teléfono de la Esperanza, destaca que el desempleo "causa estragos" no sólo a nivel económico, sino que también es "demoledor" para la salud mental y física.

Por todas las enfermedades mentales y físicas que está causando la crisis económica y con motivo del Día de la Escucha, que se celebra el 15 de noviembre, el Teléfono de la Esperanza ha elegido este año el lema "Si nos ayudamos, ¡PODEMOS!" con el que pretende hacer una llamada de atención a los ciudadanos para que sean conscientes de que muchas personas de su entorno se sienten solas y tienen una gran necesidad de ser escuchadas.

Entre éstas, destacan, especialmente, a todas las víctimas de la crisis financiera y económica.

En la nota explican que el desempeño de un trabajo ha sido socialmente asumido como uno de los elementos más importantes de identidad, refuerzo y desarrollo personal, de modo que el paro involuntario de larga duración "supone un duro golpe para la autoestima y la estabilidad emocional".

La ansiedad desencadenada por la pérdida de un trabajo y las escasas perspectivas de encontrar otro desembocan con frecuencia en un profundo malestar psicológico, con el agravante de que muchas personas (más en el caso de los hombres que de las mujeres) no piden ayuda a su entorno por vergüenza o por orgullo.

Por este motivo, algunos parados se van aislando de sus relaciones habituales hasta permanecer recluidos en sus casas.

Estos expertos advierten de que trastornos mentales como la depresión o la ansiedad tienen más del doble de incidencia entre los desempleados (se estima que puede afectar al 34 % de este colectivo) que a las personas empleadas (un 16 % de incidencia).

Cuanto más se prolonga la situación de desempleo, más intensa es la idea de inseguridad respecto al futuro que se percibe en la sociedad y menos desarrollados están los recursos y las habilidades sociales de los que dispone la persona.

Además, aumenta el riesgo de sufrir una crisis de ansiedad, presentar un cuadro depresivo, padecer insomnio o algún trastorno adaptativo.

Alertan, además, de que las personas sometidas a un fuerte estrés a consecuencia de las preocupaciones por la crisis presentan una alteración de la percepción de la realidad.

Así, es frecuente que se vean dominadas tanto por la proyección catastrofista del futuro como por el recuerdo insistente en un pasado que, lógicamente, no se puede modificar.

Los estados emocionales muy negativos e intensos también perjudican de manera considerable la salud física de las personas.

El Teléfono de la Esperanza insiste en que "para recibir ayuda, hay que pedir ayuda" y pone su red de voluntarios al servicio de cualquier persona que lo necesite.

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