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El desfibrilador subcutáneo, una alternativa para las arritmias malignas

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El desfibrilador subcutáneo, una alternativa para las arritmias malignas

El desfibrilador subcutáneo, una alternativa para las arritmias malignas

Una joven tinerfeña de 34 años es el cuarto paciente español al que se le implanta un desfibrilador automático subcutáneo, un novedoso dispositivo especialmente indicado para enfermos con patologías cardíacas con riesgo de muerte súbita por arritmias malignas.

El dispositivo fue implantado el viernes en una operación de poco más de una hora en el Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria (Hunsc) de Santa Cruz de Tenerife, explica en una entrevista a Efe Julio Hernández, jefe del servicio de Cardiología de este centro público dependiente de la Consejería de Sanidad del Gobierno canario.

Este es el segundo desfibrilador automático subcutáneo que se implanta en Canarias, después del que se colocó a un paciente en el Hospital Doctor Negrín de Gran Canaria.

El cardiólogo tinerfeño explica que la intervención quirúrgica sólo requirió anestesia local y previsiblemente, cuando este tipo de cirugía cardíaca se haya generalizado, los pacientes podrán regresar a su casa el mismo día de la operación.

El desfibrilador automático subcutáneo es un dispositivo de unos ocho centímetros cuya novedad, frente a los convencionales, es que aunque también se coloca debajo de la piel, no necesita un cable para conectarse al corazón.

Ello se debe a que el aparato lleva un electrodo que funciona a modo de antena, pues detecta la aparición de cualquier arritmia grave y cuando transcurre un intervalo de tiempo programado -como unos quince segundos de espera- y percibe que ésta es maligna, efectúa una descarga eléctrica.

Este desfibrilador es idóneo para pacientes muy jóvenes e incluso niños, pues el dispositivo tradicional puede requerir cambiar el electrodo que lleva conectado al corazón varias veces a lo largo de la vida del paciente.

Julio Hernández precisa que los desfibriladores automáticos implantables existen desde hace años y se colocan en la parte pectoral del paciente, debajo de la piel, y llevan un electrodo, como un cable, que a través de la vena se conecta al interior del corazón.

También estos desfibriladores convencionales con electrodo tienen la ventaja de que se pueden revisar "desde casa", detalla el jefe del servicio de Cardiología del Hunsc, ya que con un dispositivo conectado a una central de datos a través del teléfono se envía información al menos una vez al día.

De esta forma se puede constatar si han aparecido arritmias no detectadas por el paciente o hay problemas con la batería del dispositivo o electrodo, pues toda esta información se envía a través del teléfono a la central y ésta remite al hospital un correo electrónico.

Esto permite "anticiparnos al problema" y contactar con el paciente en caso de que sea necesario, mientras que con el subcutáneo la revisión del usuario debe realizarse en el centro hospitalario. Ana Santana

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