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Las familias numerosas gallegas agudizan el ingenio frente a la crisis

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Las familias numerosas gallegas agudizan el ingenio frente a la crisis

Las familias numerosas gallegas agudizan el ingenio frente a la crisis

Aunque la crisis económica está haciendo estragos en todos los ámbitos, hay colectivos que por su mayor vulnerabilidad la están sintiendo de una forma más cruenta, y uno de ellos es el que forman las familias numerosas, unas 40.000 en toda Galicia, que se han visto abocadas a agudizar el ingenio y cambiar de hábitos en unos tiempos marcados por la escasez.

Aproximadamente la mitad de estas familias están inscritas en la Asociación Gallega de Familias Numerosas (AGAFAM), con sede en A Coruña y delegaciones en las principales ciudades de la Comunidad Autónoma.

"El resto o desconocen nuestra existencia o simplemente no se inscriben sabedoras de las escasas ventajas que tienen en España las familias numerosas", ha explicado a Efe una portavoz de la entidad, Montserrat Mouro.

Mouro ha señalado que desde esta entidad "sin ánimo de lucro, aconfesional y apolítica" se intenta asesorar a todas aquellas familias que demandan información, en la mayoría de los casos dirigida a conocer las ventajas o ayudas a las que pueden optar.

"Pero tanto en España como en Galicia las familias numerosas cuentan con ventajas mínimas, apenas apreciables en sus economías, y muy lejos de las que se ofertan en otros países europeos", añade.

La Asociación Gallega de Familias Numerosas lleva años demandando ayudas en cuestiones "básicas" como la alimentación y la ropa, que suponen de largo el mayor gasto de los hogares con muchos miembros.

"La crisis está golpeando con especial virulencia a las familias numerosas y muchas de ellas se han visto obligadas a cambiar sus hábitos culinarios y optar por alimentos más baratos como las legumbres porque la cesta de la compra para hogares con siete, ocho o más miembros es lo que más hay que vigilar con el fin de no desequilibrar la economía mensual", manifiesta esta portavoz de la Asociación.

Con el objetivo de tratar de aliviar en la medida de sus posibilidades las necesidades de sus asociados, la entidad ha habilitado en su web un "rincón solidario" para la entrega de bienes.

"Aunque es mucha la demanda, afortunadamente también lo es la oferta, porque la solidaridad es consustancial a la mayoría de estas familias", destaca la portavoz de la Asociación.

Una de las mayores familias numerosas de Galicia se encuentra en Ferrol y es la que ha formado el matrimonio compuesto por Mar Dorrío y Javier Cuadrado.

Ella aún no ha cumplido los 38 pero ya tienen 10 hijos: ocho niñas y dos niños.

La mayor, Carmen, tiene 14 años. Le siguen Lucía (13), Jorge (11), Paula (10), Cristina (7), Ana (6), Isabel (5), Helena (4), Marta (2) y Luis (1), tan rubios unos como morenos otros.

Mar perdió recientemente al que hubiera sido su undécimo hijo en el quinto mes de gestación y aún está pasando "el mal trago".

Su marido, de 46 años, es profesor en la Universidad Politécnica de Ferrol y los doce viven en un piso de 90 metros cuadrados del barrio de Esteiro.

Su casa es un universo de literas, con una mesa extensible que es el epicentro del hogar, en el que predominan las muñecas y los cacharritos de cocina.

"Tenemos una rutina muy organizada. Después de la cena, ya ponemos la mesa para el desayuno", relata Mar a Efe.

Cuenta que desde los 5 años sus hijos tienen que asearse, vestirse solos y hacerse su cama antes de ir al colegio. También que la debacle económica obliga a echar cuentas e imaginación.

Todos los niños van al mismo centro público, el CEIP Isaac Peral, muy cerca de casa, y por las tardes una joven ayuda a los medianos con las tareas escolares.

"Tengo la suerte de que mi marido es funcionario y contamos con un dinero casi seguro porque yo no podría trabajar fuera de casa", explica.

"Podemos tener tantos hijos porque la educación y la sanidad es gratuita, pero tenemos que evitar caprichos como celebrar los cumpleaños en locales de juegos", afirma.

Javier y Mar forman parte de la Asociación Gallega de Familias Numerosas y ella participa activamente en la Red Madre en Ferrol, contraria al aborto, con concentraciones y actos en favor de la familia.

En Vilariño, un núcleo del municipio coruñés de Teo, residen José Rivadulla, un prejubilado de 63 años, y su mujer, María Salgueiro, de 60. Ellos no pertenecen a AGAFAM, pero son padres de doce hijos, de entre 21 y 37 años, seis mujeres y otros tantos hombres, y abuelos de cinco nietos, "el último llegó en la víspera de Reyes, pero vienen tres más en camino", ha detallado José a Efe.

Rivadulla confiesa que para él no hay "nada más emocionante que cuando nos juntamos todos, que suele ser a menudo porque los tengo a todos cerca. Son un auténtico equipo de fútbol, once y el reserva", bromea. José tiene dos hermanas, una mayor y otra menor, pero su compañera sentimental, María, es hija única.

"Igual por eso siempre quisimos tener tanta descendencia", reflexiona.

El pasado día 13 celebraron su aniversario, 39 años de matrimonio. "Cinco de nuestros hijos están casados, otros viven arrimados, como se dice ahora. Vienen con frecuencia a comer, los viernes están siempre", desvela José, y apunta que cuando eran pequeños contaban para su cuidado con la ayuda de su suegra y de la bisabuela materna de los niños.

José Rivadulla, diabético, fue pintor, pero también trabajó en una frutería, en frigoríficos y congelados... y su mujer, prejubilada como él, ejerció de dependienta.

"Pese a que son oficios humildes, a nuestros hijos nunca les ha faltado de nada, el dicho ese de 'Dios aprieta pero no ahoga' es muy cierto. Nunca pedimos un crédito, hemos ido poco a poco, haciendo la casa, comprando el coche...", precisa Rivadulla, alarmado por la actual crisis económica que "está afectando de este modo tan salvaje" a España.

"Si hubiese muchos como nosotros, mejor le iría al país y la gente sería mucho más feliz. Por ejemplo, en mi familia estas pasadas Navidades hemos dicho, tanto cada uno, y estuvimos aquí en casa de 'parranda' (fiesta), se comió, se bebió, y nadie arriesgó con los coches ni con el bolsillo. La crisis obliga a cambiar de hábitos", asegura.

"Yo cuando me casé ganaba 8.000 pesetas, y nos llegaba, y ahora hay gente que cobra 2.000 euros y no tiene nada a fin de mes", sostiene un hombre que dice haber perdido, "casi", su ideología política: "apolítico no se puede ser, pero he llegado a pensar, muy rica debe ser España, tantos a robar y no consiguen acabar con ella", concluye.

Luis Martínez, Lorena Bustabad

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