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El fujimorismo termina dividido su primer año de oposición a Kuczynski

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El fujimorismo termina dividido su primer año de oposición a Kuczynski

El fujimorismo termina dividido su primer año de oposición a Kuczynski

El fujimorismo cierra dividido su primer año de inclemente oposición al presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, por la pugna por el control del partido Fuerza Popular entre los hermanos Keiko y Kenji Fujimori, hijos del expresidente Alberto Fujimori, cuyo indulto siguen reclamado con vigor.

Con un dominio casi total del Congreso, gracias a la mayoría absoluta obtenida el año pasado en la urnas, el fujimorismo puso cuando y como quiso contra las cuerdas al Gobierno, que perdió cuatro ministros desde que asumió sus funciones el pasado 28 de julio, pero también comenzó a mostrar grietas en un bloque que hasta ahora parecía inquebrantable.

Ese resquebrajamiento está protagonizado por Kenji Fujimori, el menor de todos los Fujimori, quien parece convencido a disputar la dirección del partido a su hermana Keiko, perdedora en segunda vuelta de las dos últimas elecciones presidenciales.

Las constantes muestras de rebeldía de Kenji a la unidad de la que hace gala Fuerza Popular terminaron con una sanción que lo inhabilitó por sesenta días dentro de la agrupación parlamentaria, que tiene 71 de los 130 parlamentarios del hemiciclo peruano.

Contra esa sanción protestó desde prisión Alberto Fujimori, y también un grupo de legisladores afines a Kenji, aunque algunos de ellos votaron en su momento a favor del castigo.

Las tensiones avivadas en las últimas semanas vienen desde la campaña electoral del pasado año, cuando Kenji no acudió a votar por su hermana, tras haber anunciado previamente en un polémico mensaje en redes sociales que postularía a la Presidencia en las elecciones de 2021 si Keiko no ganaba los comicios a Kuczynski.

Una vez en el Congreso, Kenji, el parlamentario más votado en 2016, comenzó a manifestar opiniones contrarias a la doctrina de su partido.

Primero criticó duramente que sus compañeros de bancada derogaran un decreto legislativo del Gobierno que endurecía las penas por crímenes de odio y violencia machista.

Después consideró "nauseabundo" votar en contra de crear una comisión parlamentaria que investigara las violaciones y abusos sexuales cometidos a menores dentro de la sociedad apostólica Sodalicio de Vida Cristiana (SCV), mientras que en las últimas semanas pidió abiertamente "una reingeniería" dentro del partido.

Sin embargo, el principal punto de escisión entre Keiko y Kenji puede estar en las vías que cada uno pretende utilizar para liberar a su padre.

Mientras Kenji anuncia abiertamente su deseo de lograr la excarcelación por todos los medios posibles, y pide a Kuczynski que le otorgue el indulto humanitario, Keiko se ha comprometido a no utilizar su poder político para obtener una ambición personal o familiar.

Este año se limitó a presentar un hábeas corpus contra la sentencia que condenó en 2009 a su padre a 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos, recurso en la misma línea de otro que ya fue rechazado el año pasado en todas las instancias judiciales.

Keiko sí tuvo además la posibilidad de excarcelar a su padre, de 78 años, con un proyecto de ley presentado por una congresista independiente pero simpatizante de Fujimori, que permitía la prisión domiciliaria para los reclusos mayores de 65 años y que el propio Kuczynski se había comprometido a ratificar.

Sin embargo, Fuerza Popular desestimó la iniciativa contra la voluntad de Kenji Fujimori, que sí la apoyaba, en el entendido de que si bien hubiera sacado al expresidente de prisión, no se trataba de un indulto y además hubiera puesto también fuera de prisión a otros reos de edad avanzada, como Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso.

Esa asociación, que hubiera tenido incalculables consecuencias, evitó que se aprobara la iniciativa y demostró que el interés de Keiko por tener a su padre fuera de prisión está supeditado a cuestiones políticas, mientras que para Kenji liberar a su padre es "la única prioridad".

En cualquier caso, y más allá de las turbulencias internas, Fuerza Popular sí mantuvo su tan mentada unidad para interpelar ministros con mucha asiduidad, censurar al ministro de Educación Jaime Saavedra y forzar las renuncias en Transportes y Comunicaciones de Martín Vizcarra; y en Economía y Finanzas de Alfredo Thorne.

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