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El nicaragüense Brenes es un hombre humilde, pero firme en sus ideas

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Brenes, nuevo cardenal de Nicaragua, agradece a Dios por el nombramiento

Brenes, nuevo cardenal de Nicaragua, agradece a Dios por el nombramiento

El nicaragüense Leopoldo José Brenes, nuevo cardenal nicaragüense, tiene fama de ser un hombre humilde, accesible y sereno, pero públicamente firme en sus convicciones, sobre todo ante el presidente Daniel Ortega.

Esa fama lo llevó a convertirse en uno de los sacerdotes más populares de Nicaragua desde 1991, cuando inició su misión como obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Matagalpa, en el centro del país, según sus colaboradores.

Sin embargo, también mostró su temple cuando fue presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), entre 2008 y 2011, al criticar las acciones de violencia de grupos afines al Gobierno sandinista de Daniel Ortega en contra de la población que intentaba salir a la calle a reclamar sus derechos.

En la década pasada, Brenes fue el clérigo más prominente de Nicaragua al declararse "opositor de la compra de conciencias", en un momento en que algunos de sus colegas se convirtieron en fieles al Gobierno orteguista después de haberlo criticado.

El secretario de la CEN, Silvio Báez, dijo en la homilía de este domingo que Brenes comparte tres características con el papa Francisco y Jesucristo: la misión de evangelizar, estar cerca del pueblo y ser un servidor.

Cuando Jorge Mario Bergoglio fue nombrado Papa, Brenes aseguró que el argentino era un "gran pastor" y que daría "vigor a esta Iglesia".

Brenes conoció a Bergoglio en 2007, cuando ambos trabajaron el Documento de Aparecida (Brasil), sobre la misión del episcopado en América Latina, y de inmediato se convirtió en su admirador, por su dedicación al trabajo.

El encuentro entre ambos era inevitable, ya que el nicaragüense fue presidente del Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC), delegado para el Sínodo de América y para el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y ha ejercido otros cargos regionales.

Antes de ser nombrado arzobispo de Managua en mayo de 2005, Brenes, de 64 años, sirvió en once parroquias de Nicaragua, en un sacerdocio que inició como diácono y presbítero hace 40 años, y continuó como obispo en 1988.

No obstante, la Arquidiócesis de Managua no era nueva para el ahora cardenal, pues se desempeñó como obispo auxiliar de la misma entre 1988 y 1991, con la pausa que incluyó su misión en la de Matagalpa.

Sus visitas a la provincia de Matagalpa, a donde llegó en tiempos de postguerra, son eventos masivos, no por su investidura, sino por su popularidad y don de gentes.

Lo mismo ocurre en su natal Ticuantepe, un pueblo rodeado de bosques a 18 kilómetros de Managua, donde creció como el mayor de cuatro hermanos, hijos de una costurera y un campesino.

"Quiero mantener siempre los pies (en la tierra), no olvidar mis orígenes, no olvidar las parroquias humildes y sencillas, que han contribuido para seguir siendo este que han conocido, el padre Polo", dijo al final de la misa dominical, tras conocer la noticia de su nombramiento como cardenal.

Brenes es el segundo cardenal de Nicaragua, tras el nombramiento del ahora arzobispo emérito Miguel Obando Bravo, en 1985, al que también sustituyó en las dos últimas décadas en el gobierno de un territorio eclesial en el que cuenta con 64 sacerdotes.

Estudió Filosofía en el Seminario Nacional Nuestra Señora de Fátima, en Nicaragua; Teología en el Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos (ISEE) de México; el Bachillerato en Teología en la Universidad Gregoriana de Roma y la Licenciatura en Teología Dogmática en la Universidad Lateranense, también de Roma.

Después de cursar estudios en Roma y México, el nuevo cardenal centroamericano estableció su hogar en Managua, donde vive con su mamá y duerme la siesta con religiosidad.

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