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La oposición política siria condena el uso de bombas de racimo por parte de Rusia

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La Coalición Nacional Siria (CNFROS), principal alianza política opositora, condenó hoy rotundamente el supuesto uso de bombas de racimo por parte de la aviación de Rusia contra áreas residenciales en el territorio sirio.

En un comunicado, la CNFROS denunció que la fuerza aérea rusa ha empleado este tipo de armamento en localidades del sur de la provincia de Alepo (norte) y en la ciudad de Duma, al noreste de la capital Damasco.

En la nota se agrega que los aviones rusos han lanzado decenas de proyectiles -cada uno de los cuales con un centenar de pequeñas bombas en su interior- contra campos de refugiados, mercados y hospitales de campaña.

Estos ataques, subrayó la CNFROS, han causado víctimas civiles, entre ellas mujeres y niños.

Por estos motivos, la agrupación opositora hizo un llamamiento a la ONU y a su Consejo de Seguridad para que condenen los bombardeos rusos, porque equivalen a "crímenes de guerra y genocidio, y (son) un intento despiadado de matar el mayor número de civiles posible".

Asimismo, solicitó que se lleve ante la Justicia a los autores de esos delitos.

En ese sentido, la CNFROS afirmó que el Gobierno ruso, "como fuerza ocupante", debe asumir todas las consecuencias penales y criminales de esos actos.

Rusia, aliada del régimen de Bachar al Asad, inició una campaña de bombardeos en Siria el 30 de septiembre pasado, en la que es su primera intervención militar directa en el conflicto en el país árabe desde su comienzo en marzo de 2011.

EEUU ha acusado a Rusia de emplear bombas de racimo en Siria, mientras que la organización Human Rights Watch (HRW) confirmó su uso en un bombardeo el pasado 4 de octubre en el suroeste de Alepo, aunque no pudo determinar la autoría.

Las municiones de racimo se prohibieron en 2008 debido a su impacto indiscriminado sobre los civiles y el daño prolongado que producen.

Generalmente, tras ser disparadas explotan en el aire y esparcen decenas y, a veces, cientos de pequeñas bombas sobre áreas del tamaño de un campo de fútbol pero, a menudo, el mecanismo falla y no estallan, con lo que dejan restos igual de peligrosos que las minas antipersonales.

Un total de 108 países han firmado la convención internacional que las prohíbe, que no ha sido suscrita por Rusia, EEUU o Siria.

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