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La principal alianza opositora egipcia rechaza el diálogo propuesto por Mursi

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Cientos de personas participan en el funeral por los muertos ayer en Port Said

Cientos de personas participan en el funeral por los muertos ayer en Port Said

El Frente de Salvación Nacional (FSN), principal alianza opositora no islamista, rechazó hoy participar en el diálogo nacional propuesto por el presidente Mohamed Mursi para dar una salida a la crisis que vive Egipto.

"No vamos a ir al diálogo de hoy", dijo el dirigente del Partido de la Constitución, Mohamed el Baradei, en una rueda de prensa en El Cairo.

A juicio de El Baradei, los disturbios actuales se deben a "la falta de una dirección razonable, la ausencia de respuesta a las demandas de la revolución de que haya Justicia, las diferencias sobre la Constitución y la incapacidad del Gobierno de garantizar la seguridad".

Para el Premio Nobel de la Paz, el diálogo al que les ha invitado Mursi no tiene contenido y no es objetivo, y pidió que sea serio y con una agenda precisa.

En un comunicado conjunto, el FSN condicionó el diálogo con el presidente a que se formen un gobierno de salvación, un comité para modificar la Constitución y otro para investigar las muertes en los últimos disturbios.

"El diálogo empezará cuando acabe el derramamiento de sangre y se levante el estado de emergencia lo antes posible", apunta el texto de los opositores, que convocaron una nueva manifestación pacífica el próximo viernes para expresar su rechazo a los disturbios y pedir que se cumplan las demandas de la revolución y se retire la polémica Constitución aprobada en referéndum el pasado diciembre.

Además, el Frente exigió que se eliminen los efectos de la última declaración constitucional emitida por Mursi en noviembre pasado, que supuso la sustitución del entonces fiscal general, Abdelmeguid Mahmud; y se investigue a los Hermanos Musulmanes por supuestas falta de legitimidad.

El FSN amenazó también con pedir la celebración de comicios presidenciales anticipados si Mursi no responde a sus reivindicaciones.

En el comunicado, los opositores responsabilizaron a Mursi del derramamiento de sangre en Egipto y tacharon de "irresponsable" la declaración del estado de emergencia en tres provincias, ya que -consideraron- el presidente no ha tomado las medidas "adecuadas y razonables" para solucionar la crisis.

En la rueda de prensa, celebrada en el sede del partido nacionalista Al Wafd, también estuvieron presentes el líder de la Corriente Popular Egipcia, el izquierdista Hamdin Sabahi, y el exsecretario general de la Liga Árabe Amro Musa, entre otros.

Sabahi insistió en que entre las condiciones del FSN para participar en un diálogo está la anulación de la Constitución, la formación de un Gobierno de unidad nacional y la vuelta de la seguridad a las calles del país.

"No vamos al diálogo por responsabilidad nacional, lo aceptaremos solo si el presidente da garantías de que será serio", afirmó Sabahi, que instó a Mursi a reconocer su "responsabilidad política por la sangre que se ha derramado".

Sabahi dijo que el mandatario debería aceptar las peticiones del pueblo que "rechaza el dominio de un grupo", en referencia a los Hermanos Musulmanes.

El político izquierdista adelantó que el FSN seguirá manifestándose de forma "pacífica" hasta que se cumplan sus requisitos: "Creemos en el pacifismo como condición para las concentraciones", señaló.

Asimismo, denunció que el Ministerio del Interior ha empleado una fuerza exagerada en los últimos días, por lo que el Frente también solicitó la dimisión del ministro del ramo, Mohamed Ibrahim.

Desde el viernes pasado, varias provincias egipcias han sido escenario de disturbios, que han causado casi cincuenta muertos y centenares de heridos, desencadenados tras la conmemoración el 25 de enero del segundo aniversario del inicio de la revolución que derrocó al régimen de Hosni Mubarak.

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