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El próximo gobierno vasco sería el sexto de coalición en una autonomía

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El próximo gobierno vasco, que previsiblemente tendrá al PSE-EE al frente de tres consejerías, será el sexto de coalición en el mapa autonómico actual, en donde la mayoría absoluta únicamente resiste en Galicia.

Las pasadas elecciones gallegas consolidaron la hegemonía del PP de Alberto Núñez Feijóo, quien hace poco formó su nuevo gobierno exactamente con los mismos consejeros de la pasada legislatura. Su mayoría absoluta le permite tomar decisiones sin consultarlas con terceros partidos.

Galicia, por consiguiente, es un caso aislado en la España autonómica actual, en donde hay ahora cinco fórmulas de coalición, a la espera de Euskadi.

El acuerdo alcanzado ayer entre PNV y el PSE-EE (opción con precedentes en País Vasco) para que Íñigo Urkullu repita como lehendakari propiciará que casi con toda seguridad haya una fórmula de coalición más.

En la vecina Cantabria ya existe, y no es nueva. Como en anteriores legislaturas cuando fue presidente, el regionalista Miguel Ángel Revilla lidera un Ejecutivo en el que la presencia del PSOE se expresa en cinco consejerías (Economía, Hacienda y Empleo, Educación, Cultura y Deporte; Sanidad y Servicios Sociales y Medio Ambiente y Ordenación del Territorio).

Carles Puigdemont, de PDECat, la antigua Convergència, es el presidente de un Govern en el que ERC controla cuatro departamentos, entre ellos el de Economía, en manos de Oriol Junqueras, también vicepresidente.

A propuesta de Esquerra, dos independientes dirigen otras tantas consejerías, la de Sanidad entre ellas.

Al sur, en Comunitat Valenciana, el socialista Ximo Puig figura al frente de un Gobierno que secunda desde la Vicepresidencia Mónica Oltra, líder de Compromís. La formación nacionalista maneja otras tres consejerías.

La situación de Puig es similar a la de Francina Armengol, la presidenta socialista de Baleares gracias al pacto con Podemos y MÈS. Los primeros no han entrado en el Ejecutivo, pero sí los segundos, que dirigen cuatro áreas, incluida la Vicepresidencia y Consejería de Innovación y Turismo.

Son los dos únicos casos de presidentes socialistas al mando de gobiernos de coalición.

Porque en Canarias sucede como en Cantabria: el PSOE da apoyo a un partido de ámbito regional, aquí Coalición Canaria, para que ejerza la presidencia Fernando Clavijo. Él es la voz cantante de un gabinete con cuatro consejerías de sello socialista.

Navarra ofrece una situación atípica. En su Gobierno, liderado por Uxue Barkos (Geroa Bai), están integrados tres independientes, dos propuestos por EH Bildu, aunque no pertenecen a la formación, y uno por Izquierda-Ezkerra, no adscrito a las siglas.

Podemos, el cuarto partido que suscribió el pacto de gobernabilidad, decidió no asumir ninguna cartera.

Como las mayorías absolutas están de vacas flacas, la tónica pasa, por tanto, por gobernar en coalición o por gobernar gracias al apoyo de investidura de un segundo partido. El PP no podría gobernar actualmente en La Rioja, Madrid, Murcia y Castilla y León si no fuera por Ciudadanos.

Y el PSOE no hubiera podido sumar a su elenco autonómico a más presidentes si no fuera por los respaldos de Podemos, sólo de investidura, en Extremadura, Castilla-La Mancha y Aragón.

Andalucía se sale de los márgenes de ambas fórmulas por cuanto Susana Díaz repite mandato gracias a un acuerdo con Ciudadanos. Algo parecido ocurre en Asturias, donde Javier Fernández continúa en el cargo por la aquiescencia de IU.

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