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Un psicólogo dice que el electricista acumula objetos de modo "incontrolable"

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Un psicólogo dice que el electricista acumula objetos de modo "incontrolable"

Un psicólogo dice que el electricista acumula objetos de modo "incontrolable"

El psicólogo Juan Carlos Maneiro, un profesional que atendió al electricista acusado de robar el Códice Calixtino, Manuel Fernández Castiñeiras, ha señalado hoy que su paciente apila objetos de manera "incontrolable" a causa de un síndrome obsesivo compulsivo de tipo acumulador por el que desde hace tiempo necesitaba un tratamiento que no recibió.

En la novena sesión de la vista oral en la que se juzga la sustracción del manuscrito del siglo XII, este profesional ha remarcado que este gallego, que prestó sus servicios en calidad de autónomo a la Catedral de Santiago de Compostela durante años, sentía la necesidad "incontrolable" de apropiarse de cosas sin poder luego deshacerse de ellas.

Tras más de una decena de sesiones, Maneiro ha comentado que en el caso de Fernández Castiñeiras siente predilección por los "objetos en papel" y las personas que con él se relacionan no ven que "realmente hay un problema".

Esto fue así hasta que se produjo un desbordamiento, es decir, todo "pasó desapercibido" hasta que los agentes inspeccionaron sus propiedades.

Este perito de parte, que ha comparecido propuesto por la defensa, ha manifestado que esto se debe a que la persona que padece este trastorno almacena lo sustraído en lugares a los que solo tiene acceso él mismo, como ocurría en ciertas dependencias a las que no podían entrar ni la mujer de Fernández Castiñeiras, la costurera Remedios Nieto, ni el hijo de ambos, Jesús.

Juan Carlos Maneiro comenzó a atender al electricista en julio de 2012, y llegó a la consulta aconsejado por su mujer, Remedios, que no quería que recayese, pero, pese a dar este paso, todavía en la actualidad sigue "acumulando cosas como folletos" que deja en lugares no visibles.

Fernández Castiñeiras, que prestó sus servicios en calidad de autónomo en la Catedral de Santiago, estuvo interno en el centro penitenciario de Teixeiro (A Coruña) desde julio de 2012 hasta enero de 2013 y está incriminado en dos delitos de robo con fuerza, uno de ellos continuado; otro contra la intimidad, y, el último, de blanqueo de capitales.

El Ministerio Fiscal reclama para él 15 años de cárcel, que la Iglesia, personada como acusación particular, quiso elevar a 31.

Para su mujer, Remedios Nieto, y su hijo, Jesús Fernández Nieto, el Ministerio Fiscal limita su petición de pena a un año y medio de prisión para cada uno de ellos por blanqueo de capitales y prevé una alternativa de seis meses por sendos delitos de receptación.

La joya literaria que figura en el epicentro de esta causa desapareció en julio de 2011 y se encontró un año después en un garaje propiedad del operario que hoy se sienta en el banquillo, envuelta entre papeles de periódicos que evitaron que se dañase.

Cuando se produjo este hallazgo, el propio Manuel Fernández Castiñeiras se identificó como el responsable del rocambolesco saqueo ante el juez instructor, José Antonio Vázquez Taín, pero en la segunda sesión de este largo juicio, el 20 de enero, de lo confesado se desdijo, y contó que no sabe lo que entonces explicó porque estaba "coaccionado" por el magistrado.

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