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Los puertorriqueños esperan que el nuevo gobernador acabe con la crisis

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Los puertorriqueños esperan que el nuevo gobernador acabe con la crisis

Los puertorriqueños esperan que el nuevo gobernador acabe con la crisis

Los puertorriqueños acuden a las urnas el próximo martes con la esperanza de que el nuevo gobernador los saque de una de las peores crisis económicas de su historia reciente.

El próximo gobernador de Puerto Rico encontrará unas arcas públicas vacías y un margen de maniobra limitado, ya que el Congreso estadounidense, al que está supeditado la isla como Estado Libre Asociado de EE.UU., impuso el pasado junio una junta de supervisión a la que el Ejecutivo local está obligado a consultar.

El Congreso en Washington aprobó la Ley Promesa que establece una entidad que se superpone al Gobierno y al Legislativo de la isla para cualquier decisión económica, a cambio, entre otras medidas, de "congelar" temporalmente el pago a los acreedores de Puerto Rico, que arrastra una deuda de más de 60.000 millones de dólares.

Las encuestas solo dan posibilidad de victoria a Ricardo Rosselló -candidato a gobernador por el opositor Partido Nuevo Progresista (PNP), que busca la anexión a Estados Unidos- o David Bernier, de la formación aún en el poder del Partido Popular Democrático (PPD), que apuesta por perpetuar el actual estatus, y quienes han dicho que aceptan esa junta, pero que tratarán de defender la soberanía que concede la Constitución de Puerto Rico.

La situación de las finanzas públicas es tan difícil que provocó durante el último año los primeros impagos en la historia de Puerto Rico, la advertencia del Ejecutivo de que no había fondos para atender las necesidades básicas de la población y las amenazas de los acreedores de llevar a los tribunales al Gobierno.

El respiro que da la ley que "congela", temporalmente, el pago de los vencimientos de deuda a los acreedores no le sale gratis a Puerto Rico, ya que el próximo gobernador deberá informar y pedir autorización para hacer cualquier desembolso relevante con dinero público.

Aunque algunos de los seis candidatos -incluidos dos independientes- advirtieron de que no aceptarían el sometimiento a la junta de supervisión fiscal impuesta por Washington, Rosselló y Bernier fueron más realistas al aceptar coexistir con ese ente.

Una economía en caída libre desde hace una década y una finanzas públicas prácticamente en insolvencia no son los únicos retos a los que se enfrentará el próximo gobernador, quien tendrá que lidiar también con una corrupción que se ha colado en la campaña electoral.

El caso de corrupción del antiguo recaudador de fondos del PPD Anaudi Hernández, que se valió de su amistad con dirigentes de la formación en el poder para obtener contratos con entidades gubernamentales, es, probablemente, una de las razones de que Bernier esté por debajo en las encuestas respecto a Rosselló.

Hernández, amigo o conocido de relevantes figuras del actual Gobierno y miembros de las cámaras legislativas, volvió a poner en primer plano la corrupción política, que periódicamente aparece en la actualidad puertorriqueña.

La crisis económica, convivir con una molesta junta de supervisión y la reestructuración de una deuda que los acreedores no quieren aceptar no son los únicos retos para el próximo jefe del Ejecutivo, quien tendrá que prestar atención a una delincuencia que vuelve a golpear con fuerza las calles de la isla.

Un desempleo superior al 10 % y una de las poblaciones activas más bajas del mundo han llevado a una parte de la juventud a ganarse la vida en el lucrativo mundo del tráfico de drogas.

El control de los puntos de venta de droga es la causa de numerosos ajustes de cuentas.

Algunos fines de semana se han saldado en los últimos meses con más de diez muertos, mayoritariamente en ajustes de cuentas, cifras que han sembrado la alarma y han hecho recordar el fatídico 2011, año que con 1.164 supuso un oscuro récord de homicidios desde que se registran estadísticas.

Los puertorriqueños esperan que el próximo gobernador dé solución a estos problemas y no tener que hacer las maletas para buscar una vida mejor rumbo a Estados Unidos, adonde en 2015 emigraron casi 90.000 personas para una población de solo 3,5 millones de habitantes.

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