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La reconciliación palestina, estancada

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La reconciliación palestina, estancada

La reconciliación palestina, estancada

La reconciliación palestina apenas avanzó en el último encuentro de las facciones la semana pasada en El Cairo, según observadores y expertos, y el traspaso de poderes en Gaza del movimiento islamista Hamás a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) tampoco parece progresar.

La última fase del proceso de diálogo interno no contribuyó apenas al fin de más de una década de división, un estancamiento que algunos analistas atribuyen a la exigencia del presidente palestino, Mahmud Abás, de que se concrete la transferencia del poder administrativo y de seguridad antes de tratar otros temas cruciales.

Observadores presentes en las negociaciones explicaron a Efe que la declaración final emitida tras dos días de reuniones -en las que las trece facciones se comprometieron a llevar a cabo elecciones durante 2018- "fue decepcionante e incluyó solo un pequeño progreso sobre cuestiones secundarias, posponiendo la discusión de documentos críticos a raíz de diferencias constantes".

Si alguien piensa que los problemas de Gaza "se resolverán en cuestión de pocos días, está equivocado", afirmó en un comunicado Azam al Ahmad, el jefe de la delegación del partido Al Fatah en las negociaciones, quien advirtió de que "la reconciliación plena llevará tiempo".

La ANP se centra en que el Gobierno encabezado por Rami Hamdala recupere el poder en el enclave, lo que relega otras cuestiones clave, como el futuro de los funcionarios, la seguridad, la unidad gubernamental y las elecciones, una falta de pasos concretos que genera frustración en la bloqueada Franja.

Para Hani al Masri, director del Centro Masarat de Estudios e Investigación de Ramala, los acuerdos alcanzados en El Cairo se limitan a "la recuperación de libertades públicas, reconciliación social y la convocatoria de una nueva reunión para el próximo febrero".

"Reanudar las conversaciones para activar el Comité de Reforma de la Organización de Liberación Palestina (OLP) y el Consejo Legislativo Palestino (PLC), sin el establecimiento de fechas específicas, con el pretexto de regular primero el consenso gubernamental, redujo las altas expectativas generadas", opina Al Masri, quien cree que "los próximas días son cruciales para determinar el destino de las negociaciones".

Una delegación egipcia visitará próximamente Gaza para dar seguimiento a la transferencia de poder.

Los pasos dados hasta ahora, para Al Masri, han supuesto "el regreso de la ANP a Gaza y una reconciliación formal que quizás puede derivar en una reconciliación genuina, pero quizás no".

Falta, resalta, "un programa nacional" común que incluya la reforma de la OLP para admitir a partidos hasta ahora excluidos, como los islamistas Hamás y la Yihad Islámica.

Mohamed Daraghma, analista político en Ramala, cree que la ausencia de acuerdos detallados muestra que las reuniones "fracasaron miserablemente" y derivaron en "una declaración general, similar a otras anteriores, que no se puede aplicar".

El jefe adjunto del movimiento islamista en Gaza, Jalil Al Haya, señaló hoy en una rueda de prensa que "Hamás sigue comprometido con la reconciliación" y prometió "flexibilidad", aunque admitió que hay una "crisis en la transferencia de poder".

En El Cairo no se llegó a ningún acuerdo sobre el abandono de las armas por parte de Hamás, que para Al Haya "es una línea roja" que el movimiento no está dispuesto a cruzar. Para Abás, no hay control sin dominio absoluto de la seguridad.

Akram Atala, analista político del diario "Al Ayam", apunta a Efe que solo un acuerdo sobre esta cuestión posibilitará una verdadera reconciliación.

"Nadie sabe en qué medida permitirá Hamás una entrega de poderes al gobierno de consenso. La ANP quiere el control sobre el terreno sin que haya milicias, y esto contradice la voluntad de Hamás de fortalecerse a nivel armamentístico", advierte.

Tampoco se acordó nada en la capital egipcia sobre el futuro de los alrededor de 40.000 funcionarios públicos que Hamás contrató en Gaza y que exige que la ANP integre entre sus empleados, algo que esta rechaza.

Para Al Fatah, partido que domina la ANP y la OLP, muchos de estos funcionarios son miembros de Hamás y de su milicia, las Brigadas Ezedín al Qasam, y la comunidad internacional no permitirá que se les pague un salario público.

Representantes de Al Fatah empiezan a hacer público su malestar y desencanto con el desarrollo de la reconciliación, como el miembro del Comité Central Husein Al Sheij, quien señaló ayer que Hamás "solo ha completado un 5 por ciento de la transferencia de poder al gobierno de unidad, sin ningún control financiero, de seguridad o administrativo" total.

Una falta de avances que, de no ser desbloqueada, puede poner en peligro el regreso a una política palestina unificada, con un solo gobierno en Cisjordania y Gaza.

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