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Los refugiados centran las elecciones legislativas más disputadas en Croacia

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Los refugiados centran las elecciones legislativas más disputadas en Croacia

Los refugiados centran las elecciones legislativas más disputadas en Croacia

Las elecciones legislativas más disputadas en Croacia desde su independencia de Yugoslavia en 1991 se celebrarán este domingo con los socialdemócratas, en el poder, levantando algo el vuelo, gracias a su actuación con los miles de refugiados que cruzan el país cada día rumbo a Europa Occidental.

Los refugiados, a los que la población ve con simpatía por la cercanía de una experiencia de desarraigo y exilio debido a la guerra de independencia de 1991 a 1995, y la economía, con el país saliendo de una recesión, han sido dos de los grandes temas de una campaña que concluyó hoy.

Ante los más de 300.000 refugiados que huyen de zonas de conflicto y que han cruzado el país desde mediados de septiembre, el primer ministro croata, el socialdemócrata Zoran Milanovic, ha respondido facilitando el viaje a los exiliados y ofreciéndoles asistencia.

Esa posición y el hecho de que el país está saliendo de una larga recesión han mejorado algo los datos en los sondeos de los socialdemócratas, que se encuentran empatados con los conservadores, ahora en la oposición.

Según la encuesta más reciente, publicada ayer, la alianza de centroizquierda Croacia Crece, integrada por seis partidos y encabezada por los socialdemócratas de Milanovic, y la Coalición Patriótica -de nueve formaciones y liderada por la conservadora Unión Democrática Croata de Tomislav Karamarko- conseguirán el mismo número de escaños.

En ese caso, la formación del nuevo Gobierno podría depender de fuerzas políticas menores o de diputados de minorías nacionales, como la serbia.

Los socialdemócratas se han beneficiado de haber manejado hábilmente la crisis de los refugiados, sin que los croatas se sientan abrumados por el tránsito diario de miles de personas, según el analista independiente Tihomir Cipek.

"El Gobierno ha actuado bien, pragmática y humanamente con los refugiados", comentó Cipek a la cadena de televisión comercial Nova TV.

La "ruta balcánica" de los refugiados empezó a pasar por Croacia, después de que Hungría cerrara sus fronteras con Serbia a mediados de septiembre.

El flujo de refugiados sin precedentes, de entre 5.000 y 10.000 personas al día, constituyó un tema central de la pugna electoral hasta mediados de octubre, cuando se producían aglomeraciones ante las fronteras y problemas con los países vecinos: Serbia, Hungría y Eslovenia.

El primer ministro Milanovic ha abogado por unas fronteras abiertas y ha insistido en el aspecto humanitario del problema.

Así, ha rechazado las propuestas de los conservadores, como la presidenta croata, Kolinda Grabar-Kitarovic, y el líder de centroderecha Karamarko, de emplear al Ejército en las fronteras y levantar vallas para detener a los refugiados.

Después del 25 de octubre, el Gobierno de Milanovic ha coordinado con Serbia y Eslovenia corredores humanitarios que han mejorado la fluidez del transito, por lo que los conservadores han evitado en las últimas fechas sacar a relucir el tema.

"Todo el tránsito de refugiados se realiza en coordinación con Serbia y a través del centro de Slavonski Brod. No hay entradas ilegales", confirmó hoy a Efe la portavoz del Ministerio croata del Interior, Jelena Bikic.

Agregó que el procedimiento de registro se ha digitalizado y se ha organizado de tal forma que dura solo tres minutos por persona.

Incluso, muchas veces se realiza en el mismo tren que los traslada de Serbia a Croacia.

Al principio de las crisis de los refugiados, el primer ministro Milanovic usó esta situación para elevar el tono ante Serbia, un país con el que existen heridas abiertas debido a las guerras de desintegración de la antigua Yugoslavia hace veinte años.

En el pasado los políticos croatas de centroizquierda eran más propicios a cooperar con Serbia, pero eran tachados de "proserbios" y "proyugoslavos" por los conservadores.

El centroderecha, en cualquier caso, le ha acusado de debilidad y la presidenta Grabar-Kitarovic hizo una visita al primer ministro húngaro, Viktor Orban, criticado por Milanovic, en la que le mostró su total comprensión por su decisión de sellar la frontera con vallas y su política de mano dura ante los refugiados.

Los conservadores también han tratado de restar méritos a los socialdemócratas en el terreno económico, después de que el país saliera de seis años de recesión que han reducido su economía en un 13 por ciento desde 2008.

Los últimos pronósticos de la Comisión Europea estiman que este año la economía crecerá un 1,1 por ciento y alrededor del 1,4 por ciento en 2016, estimaciones que Milanovic ha esgrimido para solicitar el voto.

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