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Los refugiados esperan en la frontera serbia con Hungría pese a su cierre

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Los refugiados esperan en la frontera serbia con Hungría pese a su cierre

Los refugiados esperan en la frontera serbia con Hungría pese a su cierre

Más de mil refugiados permanecían hoy en la frontera de Serbia con Hungría a la espera de que las autoridades húngaras les abran un paso, a pesar de haber sellado la delimitación, mientras crece la incertidumbre en Belgrado sobre la evolución de esta crisis.

El ministro serbio de Trabajo, Aleksandar Vulin, que ha visitado hoy el puesto fronterizo norteño de Horgos, advirtió de que se está volviendo complicada la situación, y acusó a Hungría de haber cerrado el paso sin aviso previo a los órganos serbios.

"Ayer decían que cerrarían la frontera para los pasos ilegales, pero no para aquellos que quieren expresar la intención de pedir asilo. Pero de eso no hay nada", dijo Vulin.

Serbia advirtió, también hoy, de que no aceptará a los refugiados que Hungría intente devolver después de que Budapest estableciera que su vecino del sur es un país seguro al que pueden retornar los demandantes de asilo que habían pasado por su territorio.

"No pararemos a nadie a la fuerza en nuestro territorio y por eso tampoco permitiremos a ningún país que devuelva a nadie a la fuerza (...) a nuestro territorio", declaró Vulin.

"Ellos (los refugiados) están en el territorio de Hungría y esperamos del Estado húngaro que los trate como es debido", dijo.

En Serbia preocupa que, debido al cierre de la frontera con el vecino del norte, miles de refugiados tendrán previsiblemente que permanecer en el país balcánico.

La medianoche pasada entró en vigor en Hungría una nueva legislación que castiga con penas de cárcel el cruce ilegal de la frontera.

Pocas horas antes, Budapest terminó de cerrar una valla alambrada a lo largo de los 175 kilómetros de frontera con Serbia para impedir la entrada de los miles de refugiados que llegan allí huyendo de países en conflicto en Oriente Medio y Asia.

Desde hace meses, decenas de miles de personas que aspiran a llegar a Europa occidental para obtener allí asilo político usan la ruta de los Balcanes, en la que atraviesan Turquía, Grecia, Macedonia y Serbia antes de entrar en Hungría.

El ministro Vulin indicó que Serbia estaría dispuesta a asegurar transporte hasta los centros de acogida para los refugiados que ahora se encuentran en Horgos, si ellos lo desean.

Pero parece poco probable que muestren tal intención.

La portavoz de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en Serbia Melita Sunjic, que se encuentra en Horgos, explicó a Efe por teléfono que desde el lado húngaro informaron por megáfono de que hoy no se abrirá la frontera.

"La gente, igual, espera", aseguró.

También informó de un grupo de refugiados que advirtió de que iniciaría una huelga de hambre, que no tomarían agua ni se la darían a los niños.

"Hay mucha gente con niños pequeños y también gente de edad en la zona sentados sobre la hierba y en la calle, y esperan a ver si se va a abrir la frontera", dijo Sunjic.

Las condiciones en que se encuentran no son buenas en este momento, ya que no se había previsto que se quedarían en la zona.

Se espera que en las próximas horas y días al millar de refugiados que ya están en ese lugar se sumen otros que siguen entrando desde Macedonia por la frontera meridional serbia y se dirigen hacia el norte.

Unos 3.000 refugiados entraron ayer en Serbia por el paso de Presevo, en el sur del país, donde han sido registrados y donde en la tarde de este martes había unos 1.700 inmigrantes.

Otra portavoz de ACNUR, Mirjana Milenkovic, recordó en declaraciones a Efe que las autoridades serbias planean edificar centros de acogida en el norte del país ante la probabilidad de que se necesiten más capacidades de alojamiento.

Los refugiados que se hallan en la frontera con Hungría "están decididos a ir por esta vía, por ahora", según declaró a Efe Rados Djurovic, director de la Centro de protección y ayuda de solicitantes de asilo.

Djurovic no descartó que una oleada de aspirantes al asilo se desvíe hacia Croacia, aunque insistió en que "para ello se necesita tiempo, la gente debe organizarse".

Un responsable de la Policía croata fronteriza, Zlatko Sokolar, declaró hoy a Radio Croacia que por ahora no ha habido indicios de que la ola de refugiados se encamine hacia su país, aunque se trata de algo que "se puede esperar".

"Si no pueden ir a un sitio, existe la posibilidad real de que se encaminen en nuestra dirección", dijo Sokolar.

Croacia tiene capacidades para alojar a unas 3.000 personas en centros de acogida y en diferentes instalaciones policiales en un primer momento.

Un peligro de esa ruta son los campos que todavía permanecen minados desde las guerras balcánicas, en zonas cercanas a la frontera y al paso que previsiblemente sería más usado, el de Tovarnik.

Las autoridades no permitirán por eso un cruce descontrolado.

En la ruta por Croacia los refugiados deberían pasar luego a Eslovenia y de ahí al resto de la Unión Europea.

Por Snezana Stanojevic

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