eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Un rey de Siam en la España de fines del XIX

- PUBLICIDAD -
Un rey de Siam en la España de fines del XIX

Un rey de Siam en la España de fines del XIX

La visita que el rey Chulalongkorn de Siam realizó en 1897 a España cumple este año su 120 aniversario con la divulgación por primera vez en la actual Tailandia de toda la documentación disponible de un viaje histórico para ambas partes.

La investigación es obra del hispanista Sathaporn Tippayasak, que ha sacado a luz la relación de cartas y notas oficiales que figuran en los archivos de la Biblioteca Nacional sobre la estancia sin precedentes de un monarca siamés en lo que aún era imperio español.

El resultado han sido cinco volúmenes, en español y tailandés, editados por la universidad que lleva el nombre de ese soberano, la principal pública de Bangkok y donde Sathaporn ejerce como profesor de castellano desde hace casi un cuarto de siglo.

La publicación viene a completar el trabajo que el hispanista tailandés empezó hace años con la traducción al español de la correspondencia entre el monarca y su familia durante el viaje.

La estadía formó parte de una gira de Chulalongkorn para conocer el ordenamiento constitucional de los países europeos y que le sirviera de inspiración en el proceso de reformas que había iniciado en su país, a cuya historia ha pasado como el modernizador del Estado.

Tras escalas en Italia, Rusia, Suecia, Alemania, Gran Bretaña y Francia, el monarca siamés inició su visita en España el 15 de octubre en Irún, a donde llegó en tren procedente de París y desde donde se desplazó por vía férrea a El Escorial.

"Es una gran ciudad con un palacio y una iglesia llamada San Lorenzo, que es donde están las tumbas de todos los reyes de España. He ido a visitar la tumba del rey Alfonso XII", relata Chulalongkorn en su correspondencia familiar.

El soberano anota que el paisaje de El Escorial "es tan bonito como el de Suiza" pero tilda de "páramo" los alrededores de Madrid, donde el monarca siamés se alojó en el Palacio Real, paseó por el Parque del Retiro y recorrió el Museo del Prado.

Chulalongkorn subraya la cordialidad de sus relaciones con la familia reinante española y califica a la viuda de Alfonso XII y reina regente, María Cristina, de "generosa y prudente".

"Si no estuviera esta reina, España casi se hundiría", escribe.

"En cuanto al pequeño rey, vivirá muchos años y será muy inteligente", es su vaticinio sobre un adolescente Alfonso XIII.

Advierte que "en Madrid lo he pasado bien gracias principalmente a estas personas", aunque admite que "lo más divertido ha sido ver una corrida de toros", un festejo al que "raramente" -precisa un cable diplomático español- había mostrado interés en asistir.

Chulalongkorn apunta que en el festejo se lidiaron cuatro toros; según la prensa madrileña, se fue de la plaza al tercero y el matador el que más le gustó fue Rafael Guerra Bejarano "Guerrita".

"Es un espectáculo arriesgado y conmovedor", dice el rey siamés.

Chulalongkorn confiesa su "pena", no obstante, por los caballos de los picadores, entonces sin peto; "han muerto siete", se lamenta.

El impacto fue mayor entre el séquito del soberano; anota que uno de sus cortesanos siameses "tenía la cara pálida, como si le hubieran cortado la circulación" sanguínea, otro "se ha desmayado" y un tercero "a la vuelta, no se ha levantado hasta la hora de cenar".

Después de Madrid, el monarca se desplazó a Sevilla, ciudad en la que concluyó los cuatro días de su estancia en territorio español y desde donde viajó a Lisboa para poner fin a su gira europea.

En opinión de Sathaporn -que comenta que la experiencia taurina supuso para los siameses un auténtico "choque cultural"-, Chulalongkorn incluyó a España en su periplo europeo para repartir juego entre las principales potencias coloniales de la época.

Entre ellas, Francia y el Reino Unido, con posesiones en los países vecinos de Siam y que apetecían el reino de Chulalongkorn.

"Quería equilibrar con España las relaciones que mantenía con esos países", dijo el académico en declaraciones a Efe.

El rey siamés continúo, después de regresar de Europa, su proceso de reformas, que le permitió cimentar las bases del Estado moderno, con la puesta en marcha de una administración centralizada que sustituyó al régimen feudal hasta entonces vigente.

También abolió la esclavitud, aunque la servidumbre con la Corona persistiría después de su muerte en 1910 y la instauración de un sistema constitucional que reemplazó al absolutista en 1932, cuando el Reino de Siam se convirtió en el Reino de Tailandia.

Para España la visita se inscribió en el intento de defender sus intereses en el Sudeste Asiático en el crepúsculo del imperio.

Ese ya había sido el objetivo del envío de un contingente militar para apoyar en 1858 a Francia en su campaña para hacerse con el control de Vietnam, y las misiones diplomáticas que efectuaron en la región Adolfo Paxot, en 1869, y Melchor Ordoñez y Ortega, en 1882.

Ninguna de esas iniciativas, no obstante, resultó rentable.

El intento de aproximación política al Sudeste Asiático se acabó de truncar un año después del viaje de Chulalongkorn, cuando la perdida de las últimas colonias, Cuba y Filipinas, en el llamado "desastre" de 1898, desató la crisis de confianza en que se gestó la España moderna.

por Alberto Masegosa

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha