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La sombra de la crisis sobrevuela nuevamente sobre Haití

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La sombra de la crisis sobrevuela nuevamente sobre Haití

La sombra de la crisis sobrevuela nuevamente sobre Haití

Las manifestaciones en Haití para reclamar la renuncia del presidente Michel Martelly y mejores condiciones de vida han disparado nuevamente los temores de crisis en el empobrecido país, que había alcanzado cierta estabilidad en los últimos años con el apoyo del resto del mundo.

Inmerso en un plan de reconstrucción tras el terremoto que en 2010 destruyó parte de su capital, Puerto Príncipe, y dejó unos 300.000 muertos, Haití ha visto resurgir estos días la violencia en algunas localidades que, combinada con protestas de carácter político, ponen, por enésima vez, a esa nación en estado de alerta.

La última de las manifestaciones, convocada por la oposición el 18 de noviembre, reunió en la capital a miles de personas, que quemaron neumáticos, arrojaron desperdicios a la vía pública y destrozaron carteles con la imagen de Martelly, acusado de abuso de poder y corrupción.

Cuatro personas resultaron heridas y otras tantas fueron detenidas por la Policía, mientras dirigentes opositores, como el senador Moïse Jean Charles, amenazan con más protestas si el excantente de música popular no renuncia a la Presidencia que ocupa desde el 14 de mayo de 2011, cuando sustituyó a René Préval.

Charles adelantó que las fuerzas opositoras tienen planificadas nuevas protestas el 29 de noviembre si para esa fecha el jefe del Estado sigue en el poder.

La oposición haitiana exige de Martelly la "inmediata" celebración de las elecciones parciales legislativas y municipales, pospuestas una y otra vez, así como la reducción de precios de los productos básicos, que se han disparado en los últimos meses.

También cuestiona la efectividad de los programas sociales y el derroche de dinero en actividades como la celebración del popular Carnaval de las flores, mientras cientos de miles de sobrevivientes del terremoto de 2010 siguen alojados en condiciones deplorables.

Según Fednel Monchéry, portavoz del Consorcio Nacional de Partidos Políticos, cercano al Gobierno, la oposición trabaja con mercenarios extranjeros para desestabilizar el país y, eventualmente, derrocar a Martelly.

En la oposición, Evans Paul, líder de la Convención Unidad Democrática (KID), calificó esas acusaciones de "inaceptables" en hizo un llamamiento al diálogo "sereno" para buscar soluciones.

Martelly ha llamado a la calma y la prudencia a los ciudadanos, ante lo que calificó de "peligroso" camino de las manifestaciones violentas, que, consideró, solo significarían un retroceso para la nación.

La oposición, sin embargo, respondió señalando que esas declaraciones del presidente solo pretenden ganar tiempo y distraer a los haitianos quienes, aseguran, están sumidos en una gran miseria y desesperación ante las promesas incumplidas del gobernante.

La Misión de la ONU para la Estabilización de Haitì (Minustah), presente en el país desde 2004 a raíz del movimiento armado que derrocó ese año al expresidente Jean Bertrand Aristide, ha expresado su preocupación por el resurgimiento de la violencia en algunos puntos del país como, por ejemplo, en los barrios de Cité Soleil.

"Tales actos criminales son de especial preocupación porque ponen en peligro la seguridad de todos y la paz social que Haití necesita para avanzar en el camino de fortalecimiento del Estado de derecho y desarrollo socioeconómico", señaló la jefe de la Misión, Sandra Honoré.

La funcionaria prometió, sin embargo, que la fuerza multinacional continuará su apoyo a las autoridades haitianas, en particular a la Policía Nacional, con el fin de prevenir la violencia y fortalecer la institucionalidad.

Estas declaraciones se producen poco después de que Uruguay informara, a través de su canciller Luis Almagro, que de continuar el "grave deterioro" de la democracia en Haití, su país analizaría la retirada de las fuerzas de paz que colaboran con la Minustah.

La propia ONU confirmó que Uruguay ya ha mantenido los primeros contactos con el organismo para hablar sobre una posible retirada de sus militares de Haití en medio del clima de violencia.

Según un reciente informe de la Comisión Episcopal Nacional Justicia y Paz, las recientes tensiones políticas y la falta de un proceso de desarme han facilitado en Haití el aumento de la tasa de inseguridad, ya que promueven la manipulación de las masas por razones políticas.

Un informe de esa Comisión señala, además, que de julio a septiembre de este año, se registraron 284 casos de violencia, incluidos 179 asesinatos con arma de fuego.

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